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Qhapaq Ñan. Las rutas del Inca en el norte de Chile. J. Berenguer, C. Sanhueza, C. Vitry, P. Olavarría & A. Torres, Consejo de Monumentos Nacionales / Qhapaq Ñan Chile, Santiago, 2011

Andrea Torres
Patricio Olavarria
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Qhapaq Ñan. Las rutas del Inca en el norte de Chile. J. Berenguer, C. Sanhueza, C. Vitry, P. Olavarría & A. Torres, Consejo de Monumentos Nacionales / Qhapaq Ñan Chile, Santiago, 2011

Qhapaq Ñan. Las rutas del Inca en el norte de Chile. J. Berenguer, C. Sanhueza, C. Vitry, P. Olavarría & A. Torres, Consejo de Monumentos Nacionales / Qhapaq Ñan Chile, Santiago, 2011

    Andrea Torres
    Patricio Olavarria
Las rutas del Inca en el norte de Chile Consejo de Monumentos Nacionales 2ª Edición, 2011 Registro de Propiedad Intelectual Nº 207.056 I.S.B.N. Nº 978-956-7953-46-2 Qhapaq Ñan: Las rutas del Inca en el norte de Chile Santiago, Chile 2 INDICE Presentación Iv. La ruta de topa inca (i) ¿Qué es el Qhapaq Ñan? Los incas en la zona de Turi El programa Qhapaq Ñan: en camino a Patrimonio Mundial El camino del rey El programa Qhapaq Ñan en Chile El antiguo pukara de Turi Las chullpas de los abuelos I. El qhapaq ñan en el norte de chile. El sector incaico de Turi Un poco de historia ¿quiénes fueron los incas? El arte de la dominación El Qhapaq Ñan en el norte de Chile Los incas se adueñan del paisaje Ii. La ruta de la sierra V. La ruta de topa inca (ii) Los incas en la región Los incas en la zona de Catarpe Los caminos de la sierra de Arica San Pedro de Atacama El tambo de Zapahuira Catarpe, capital provincial La kancha oriental Dominio político y convivencia social La kancha occidental Espacio ceremonial y arquitectura imperial Camino a la costa Un poblado local en el cerro Huaycuto Vi. La ruta del capricornio ANDINO Chullpas altiplánicas en Zapahuira El sol como el gran caminante Las collcas de Zapahuira Camino al altiplano Vii. La ruta del despoblado Un camino en las alturas Los incas en la región. El control del espacio y la circulación Mojones y columnas en caminos incas El Qhapaq Ñan en el desierto Camino tropero a Socoroma El valle del Chañar o el oasis de la abundancia Caminos paralelos y caminos alternativos Arte rupestre en el valle Ingeniería vial incaica Memoria y tecnología actual Viii. Epílogo Iii. La ruta del cobre Ix. Glosario Los incas en la región El camino del Alto Loa X. Referencias bibliográficas Un poblado en tiempos de conflictos Rampas y ramales del Qhapaq Ñan Un largo y recto camino El tambillo de Incaguasi Un segmento del camino inca Hacia las minas del rey Inca 3 PRESENTACIÓN ¿QUÉ ES EL QHAPAQ ÑAN? incaicos. Incluían también chaskiwasis o postas para los chaskis o corredores, puestos de control en lugares estra- El Qhapaq Ñan, que en lengua quechua significa “camino tégicos, depósitos de alimentos, adoratorios y otros esta- principal”, es una red de caminos prehispánicos que abar- blecimientos o lugares de importancia religiosa. El Qha- caba una extensión de seis mil kilómetros bordeando la paq Ñan era, por excelencia, el sustento de un complejo cordillera de los Andes. Más conocida como “Camino del y eficiente sistema de comunicación que posibilitaba el Inca”, esta red articulaba rutas y senderos muchas veces desplazamiento de contingentes militares, de mensaje- anteriores a los incas pero que, con la llegada del imperio, ros o chaskis, de funcionarios, de procesiones religiosas, se convirtieron en caminos formales gracias a la inversión autoridades locales, mitayos e incluso comunidades en- de mano de obra y de recursos que exigía el Estado como teras, conectando así un inmenso territorio, tanto dentro tributo. El Qhapaq Ñan es, entonces, un sistema vial es- de las “provincias”, como hacia los principales y distantes tatal que involucraba un inmenso territorio articulándolo centros políticos del Estado, especialmente el Cusco. de norte a sur y de este a oeste. La actual conservación de partes o segmentos de este sistema de caminos permite Con su red de caminos y asentamientos el Qhapaq Ñan conocer no sólo sus características materiales, sino tam- fue, para los incas, un instrumento de dominio e integra- bién comprender cómo el imperio, cuyo corazón estaba ción política, territorial y simbólica de un proyecto sin en el Cusco, se fue expandiendo territorialmente, esta- precedentes en la antigua América. bleciendo una organización estatal a gran escala como fue el Tawantinsuyu. Un aspecto interesante, sin embargo, es que el Qhapaq Ñan no es uniforme en cuanto a sus características construc- Los caminos y las principales arterias que componen este tivas. Esto se debe, por una parte, a razones de carácter sistema vial nos pueden enseñar distintos aspectos tanto geográfico. El extenso territorio sometido al Tawantinsuyu, de la elite incaica gobernante como de las diferentes so- presentaba una gran diversidad ecológica y climática (sie- ciedades o pueblos que fueron parte del imperio. Factores rra, selva, altiplano, valles, desiertos), lo que hacía inviable como el diseño de su trazado, las técnicas constructivas una única técnica constructiva en las distintas provincias, utilizadas o la orientación geográfica de los caminos del requiriendo soluciones diferentes según las condiciones Inca, aportan importantes conocimientos sobre la inge- topográficas y medioambientales. Pero también las ca- niería estatal pero también revelan aspectos culturales, racterísticas sociales y culturales de las provincias in- cosmológicos y rituales que quedaron inscritos en el pai- fluyeron en la heterogeneidad de la vialidad estatal. Los saje andino. Además, la organización de su infraestructura caminos del Inca son testimonio de la importante par- permite conocer las estrategias de dominación política y ticipación que tuvieron las poblaciones locales, es decir, militar desplegadas para controlar a la población, como quienes habitaron esos espacios antes, durante y después también las estrategias económicas implementadas para de la influencia del Tawantinsuyu. aumentar la producción y la circulación de recursos de in- terés para el imperio. De tal manera que, si distinguimos entre técnicas cons- tructivas, características arquitectónicas, prácticas ritua- Los caminos del Inca nos ilustran también cómo se or- les y una serie de otros indicadores asociados a los cami- ganizaba el aparato institucional y administrativo. En su nos del Inca, podemos apreciar las diferentes formas de recorrido unían numerosos establecimientos, desde pe- percibir e intervenir el espacio, no sólo desde el prisma del queños tambos hasta enormes centros administrativos imperio gobernante, sino también del de los habitantes de 4 las provincias, quienes marcaron su propio sello distintivo Los objetivos principales de este programa en Chile son en el paisaje. proteger, conservar y poner en valor los bienes cultura- les asociados al sistema vial, como también promover el EL PROGRAMA QHAPAQ ÑAN: EN CAMINO A desarrollo social y económico de las comunidades par- PATRIMONIO MUNDIAL ticipantes en el proceso de nominación de esta red de caminos a la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO. En el año 2001 el gobierno de Perú invitó a los países ve- cinos que comparten en su territorio la herencia cultural Como parte de este proceso de postulación, la etapa ac- del Qhapaq Ñan (Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, Ecua- tual contempla la puesta en valor de cinco tramos, sub- dor y Perú), a generar a nivel internacional el reconoci- tramos y sitios arqueológicos del Qhapaq Ñan en tres re- miento, la valoración, la conservación y la protección de giones del norte de Chile: Arica y Parinacota, Antofagasta esta extensa red vial incaica y de los sitios arqueológicos y Atacama. asociados, a través de su inscripción en la Lista del Patri- monio Mundial de la UNESCO. Esta selección se abordó prioritariamente en el área norte del país, por cuanto existe un mayor avance en la investi- Actualmente este proyecto es el más relevante del ám- gación. A su vez, es una de las zonas en donde se concen- bito del patrimonio cultural en la región andina. Se trata tra la mayor cantidad y densidad de vestigios asociados de una iniciativa integral, ejemplar y de gran visión, des- al Inca. El trazado por este territorio aporta singularidad tinada no sólo a preservar una herencia de valor universal frente al Qhapaq Ñan internacional, en tanto, los atribu- excepcional, sino además a aportar al desarrollo susten- tos que le otorgan excepcionalidad, guardan relación con table de las actuales comunidades asociadas al Qhapaq la trayectoria en el ambiente de vida más hostil de todo Ñan, incorporándolas al proceso de puesta en valor, con- el sistema vial, enunciando el intenso intercambio que se servación y administración de este importante patrimo- generó para el dominio del desierto de Atacama. nio histórico. El PROGRAMA QHAPAQ ÑAN EN CHILE A partir de 2003, Chile se integra a esta convocatoria jun- to a Colombia, Ecuador, Bolivia y Argentina, asumiendo al Qhapaq Ñan como un patrimonio común de los países andinos. En nuestro país la institución a cargo de la co- ordinación del Programa Qhapaq Ñan es el Consejo de Monumentos Nacionales, la cual –conjuntamente con las comunidades locales involucradas y en coordinación con otros servicios públicos– ha avanzado en el Programa Puesta en Valor del Patrimonio con el apoyo del Banco In- teramericano de Desarrollo (BID), de la Subsecretaría de Desarrollo Regional y de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas. 5 CHINCHAYSUYU cusco ANTISUYU I. EL QHAPAQ ÑAN EN EL NORTE DE CHILE. CUNTISUYU COLLASUYU UN POCO DE HISTORIA: ¿QUIÉNES FUERON LOS INCAS? El Tawantinsuyu o Desde principios del siglo XV hasta 1532, año en que los Imperio Inca y sus cuatro conquistadores españoles llegaron a Perú, gran parte del grandes divisiones o suyus. actual territorio chileno fue gradualmente incorporado al Estado Inca. Los incas fueron uno de los numerosos grupos sociales que surgieron en los Andes Centrales en la época precolombina, pero los únicos que lograron expandir sus fronteras a miles de kilómetros de su lugar de origen. Esta expansión se logró implementando distintas estrategias militares y políticas COLOMBIA –desde sangrientas confrontaciones bélicas hasta alianzas y acuerdos pacíficos de sometimiento–, según el grado de ECUADOR resistencia o la disposición negociadora que tuvieran los PERU diferentes pueblos conquistados. En poco más de un siglo, incorporaron un enorme espacio geográfico que abarcó desde el sur de Colombia hasta Chile Central y que incluía BOLIVIA partes de Ecuador, Perú, Bolivia y Argentina, generando un sistema político, económico, religioso y territorial relativa- mente unificado. CHILE El Tawantinsuyu o imperio Inca fue el más extenso del con- tinente en épocas prehispánicas, con más de seis mil kiló- ARGENTINA metros de largo y una población estimada en casi diez mi- llones de habitantes. Estaba concebido y dividido en cuatro El Qhapaq Ñan o unidades geopolíticas o suyus con su centro en el Cusco, Sistema Vial Incaico en los Andes. del cual dependía el resto de las regiones. La capital era considerada una zona sagrada, la sede del poder y el centro del cosmos incaico. Cada región o suyu tenía su nombre: el Chinchaysuyu al noroeste, el Antisuyu al nordeste, el Co- llasuyu hacia el sudeste y el Cuntisuyu, al sur y sudoeste autosuficiente y redistributiva a través de un régimen de del Cusco. gobierno basado en alianzas con las autoridades o kurakas locales. Para formar este imperio emplearon un modelo unificador que se basaba en un rígido sistema de control y pago de Dentro de esta estructura estatal e imperial, la compleja tributos al Inca y al Estado. Además, impusieron la lengua red del Qhapaq Ñan hizo posible el dominio político y mi- quechua y el culto solar, controlaron los recursos natura- litar, la circulación de bienes y de mano de obra, la imple- les y la producción agrícola, ganadera y minera de la rica mentación de un eficiente sistema de comunicaciones y la y variada geografía andina. Impulsaron así una economía integración y articulación de un inmenso territorio. 6 EL QHAPAQ ÑAN EN EL NORTE DE CHILE diferenciaba de las demás y que le daba una identidad especial. Por eso, podemos distinguir diferentes tramos ¿Qué nos dice el Qhapaq Ñan o sistema vial andino en que presentan características particulares: La Ruta de la Chile? Que la construcción de esta red de caminos fue Sierra, La Ruta del Cobre, La Ruta de Topa Inca (I y II), La obra tanto de los incas como de las comunidades loca- Ruta del Capricornio Andino y La Ruta del Despoblado. les. También que la principal motivación de los incas al conquistar estos territorios fue la apropiación de su ri- queza mineral. Y, por último, que para cruzar el desierto más extremo de la tierra, explotar sus recursos mineros y vivir en estos áridos territorios, los conquistadores cusqueños se valieron del conocimiento de las comuni- dades que vivían allí desde tiempos ancestrales. En Chile el Qhapaq Ñan se extiende a lo largo de las ocho primeras regiones, desde los áridos paisajes del norte, pa- sando por las frías y altas cumbres de la cordillera de los Andes, hasta los fértiles valles centrales. Las caracterís- ticas del camino son diferentes en cada región e incluso dentro de un mismo tramo puede adquirir diferentes fi- sonomías. En algunas partes se presenta como un empe- drado con una estructura bien definida, mientras que en otras aparece como una sutil huella. En el norte de Chile, el principal interés que tenían los incas eran las riquezas mineras. Sin embargo, someter a estas poblaciones e instaurar una red de caminos en el desierto de Atacama, el más árido del mundo, era una empresa particularmente difícil. Para superar las dificul- tades que presentaba este territorio, los incas debieron contar con el conocimiento y la mano de obra de las sociedades que vivían aquí desde tiempos ancestrales. Esas comunidades del pasado conocían las rutas y los “Autorizada su circulación, por Resolución Nº 325 del 09 de Agosto lugares donde abastecerse de agua, refugio y forraje y del 2012 de la Dirección Nacional de Fronteras y Límites del Esta- contaban con la experiencia necesaria para sobrevivir en do. La Edición y circulación de mapas, cartas geográficas u otros el desierto. Por eso podemos decir que esta empresa fue impresos y documentos que se refieran o relacionen con los lí- mites y fronteras de Chile, no comprometen, en modo alguno, al un logro compartido y no sólo el mérito de los conquis- Estado de Chile, de acuerdo con el art. 2º, letra g) del DFL. Nº 83 tadores del Cusco. de 1979 del Ministerio de Relaciones Exteriores” “Acuerdo entre la República de Chile y la República Argentina para Pero cada una de las regiones que comprendía el actual precisar el recorrido del Límite desde el Monte Fitz Roy hasta el desierto chileno, tenía una importancia particular que la Cerro Daudet”. (Buenos Aires. 16 de Diciembre de 1998). 7 II. LA RUTA DE LA SIERRA 1 Situada entre las localidades de Putre y Zapahuira, en la viviendas, modelo que todavía se puede reconocer en los Región de Arica Parinacota, la Ruta de la Sierra muestra poblados más tradicionales de la región. cómo los antiguos habitantes de esta zona precordille- rana se integraron al Imperio Inca, convirtiendo a Za- Por lo general, los asentamientos fundados por los incas en pahuira en el centro de las relaciones entre el altiplano la sierra ocuparon las cabeceras de los valles, ya que bus- de Bolivia y la costa de Arica. caban controlar el suministro de agua para los canales de regadíos y supervigilar el trabajo de las poblaciones some- El principal camino incaico que atraviesa esta región pro- tidas al imperio. El principal asentamiento incaico en la re- viene del Cusco y recorre lo que se conoce como Sierra de gión estuvo en el tambo de Zapahuira, un centro adminis- Arica. La Ruta de la Sierra se diferencia de las demás por su trativo situado en el punto más neurálgico del tráfico entre población aymara, por la gran calidad constructiva de sus el altiplano y las tierras bajas. De las alturas bajaban a lomo caminos, por sus collcas o bodegas, sus chullpas de barro y de llamas papas, quínoa y productos ganaderos. Desde la su ubicación que coincide con otras rutas que conectaban costa, subían productos agrícolas de valles templados, desde el altiplano boliviano hasta la costa de Arica. guano de aves marinas para fertilizar los campos, pesca- dos y otros productos del mar. Algunos de estos artículos LOS INCAS EN LA REGIÓN eran almacenados en las collcas o bodegas estatales de Zapahuira y otros seguían camino hacia otros sitios incai- Antes de los incas la sierra de Arica estaba habitada por co- cos. La importancia regional de la zona de Zapahuira para munidades locales y por colonos de los señoríos o “reinos” los incas residía en su valor de ruta, por una parte porque altiplánicos de Pacajes y Carangas, avecindados en la zona conectaba entre sí a los poblados de la sierra y, por otra, desde hacía pocos siglos. Ambos tipos de poblaciones resi- porque vinculaba a las tierras altas con las tierras bajas de dían en aldeas con viviendas de planta circular, dedicadas Arica. a la agricultura, la crianza de llamas y el intercambio de productos con la Cultura Arica, una sociedad de agriculto- LOS CAMINOS DE LA SIERRA DE ARICA res y pescadores que por esa época florecía en los valles costeros y el litoral del Pacífico. Conflictos por el acceso a La rápida y vasta expansión de los incas puede entenderse recursos críticos hacían que muchas de estas aldeas estu- considerando el complejo sistema vial que desplegaron a vieran emplazadas en localizaciones defensivas, como es medida que su imperio crecía en territorio y poderío. A pe- el caso del cercano pukara de Chapicollo. sar de la existencia de vías de circulación anteriores, como las huellas troperas, los caminos que los incas construyeron A inicios del siglo XV toda la región, desde el altiplano al sobresalieron con un grado de ingeniería nunca alcanzado mar, fue anexada al Imperio Inca. Los recién llegados intro- antes, superando el concepto meramente utilitario y con- dujeron una novedosa arquitectura con cuartos de planta virtiéndose en símbolos de dominio sobre las regiones que rectangular en torno a patios. Sin embargo, mientras en los atravesaban y los pueblos que unían. cálidos y secos ambientes de la costa construyeron sus ha- bitaciones de caña, madera, totora y techo plano, en el frío Cuando los conquistadores españoles ingresaron a las in- y lluvioso ambiente de la sierra las hicieron de piedra y con dómitas tierras andinas no pudieron evitar su admiración techo a dos aguas. Estas últimas construcciones constitui- por la vialidad imperial de los incas. El cronista Cieza de rían más tarde, durante la Colonia y la República, el modelo León tras ingresar al Tawantinsuyu comentó: a partir del cual las poblaciones de la zona edificaron sus 8 2 3 4 “[…] se ve el camino de los Ingas tan famoso en estas par- tes como el que Aníbal hizo por los Alpes... Creo que si 1. Estilo Saxámar. Plato ornitomorfo que combina una forma el emperador quisiere construir un camino real que se incaica con diseños locales, zona de Arica. 2. Aríbalo estilo parezca al que va del Cusco a Quito o que parte del Cusco Cusco Policromo, zona de Arica 3 y 4. Plato ornitomorfo y para ir a Chile, pese a todo su poder, no ha de lograrlo”. aríbalo incaicos de estilo Cusco Policromo, encontrados en cementerios de la zona de Arica. A través de los cronistas españoles se sabe que los cami- nos del Tawantinsuyu salían desde el Cusco hacia los cuatro puntos cardinales. En esta región de Chile, el camino pro- viene de los altos de Tacna y, en último término, de Arequi- pa y Cusco, como señalan los propios habitantes de la zona. funcionó como un centro administrativo para toda la zona, integrando, además, las actividades económicas de los va- “Ellos se deben haber movido harto por acá, como no- lles de Lluta y de Azapa. Consiste en dos grandes complejos sotros. Dicen que iban desde el Cusco, por Puno, hasta arquitectónicos separados por unos cien metros: la Kancha Santiago. Yo sé que hay un camino desde Puno hasta acá, Oriental y la Kancha Occidental. Estas kanchas cumplieron sé que hay otro desde Tacna hasta acá. Todos del Inca. funciones para el Estado Inca desde comienzos del siglo XV Esos de acá van hasta Codpa... Deben haberse movido hasta la llegada de los españoles en el siglo XVI. con harta carga, por eso necesitaban caminos buenos y los iban reparando…” (Testimonio de actual habitante de la comunidad de Zapahuira). Luego de pasar por Putre, Socoroma y Zapahuira, el cami- no prosigue al sur en dirección a Belén, Taruguire y Mulluni, uniendo las cabeceras de los valles del extremo norte de Chile que vacían sus aguas al Pacífico. Discurre entre la ver- tiente occidental de la precordillera y la vertiente oriental del cordón de Huaylillas, a través de lo que se conoce como sierra de Arica. Los caminos incas y, en especial, las innumerables edifica- ciones que se anexaron a estos puntos de acopio y redistri- bución de los productos de los diferentes pisos ecológicos, como el caso de Zapahuira, fueron diseñados como un sis- tema vivo y orgánico, con alcance y funcionamiento a gran escala, y en proporciones jamás logradas hasta entonces. EL TAMBO DE ZAPAHUIRA Este tambo es el más importante asentamiento construi- do por los incas en las tierras altas de Arica. Se piensa que Plano y fotografía del Tambo de Zapahuira 9 LA KANCHA ORIENTAL Esta kancha se compone de tres edificios rectangulares dispuestos en U, con sus puertas abiertas a un gran patio central. En su estado original, los edificios presentaban divisiones internas y, probablemente, techos a dos aguas confeccionados con paja brava, barro y madera de queñoa, árbol que crece a mayor altura. Con posterioridad a la ocu- Tumi o cuchillo ceremonial de bronce encontrado en el pación incaica, el patio fue cerrado por un muro construido Tambo de Zapahuira. en un estilo más rústico. El material de construcción de esta kancha son piedras comunes y corrientes recogidas en los alrededores. Los al- bañiles se limitaron a seleccionar sus mejores planos para obtener fachadas lo más lisas posibles. Los muros están he- corrales, quizás del personal local encargado de la manten- chos con doble hilera de piedra, rellenados con un mortero ción y de otras labores de servicio del asentamiento. de barro. En la base del muro exterior de la kancha sobre- sale parte de las fundaciones o cimientos del edificio, rasgo Después de los incas, el sitio siguió siendo ocupado en for- que es característico en este tipo de arquitectura incaica. ma intermitente por las poblaciones locales. Desde 1700 en adelante operó como parada de las caravanas de llamas LA KANCHA OCCIDENTAL y, más tarde, de las recuas de mulas que transitaban en- tre el altiplano y la costa de Arica. Los comuneros actuales Esta kancha es un poco más pequeña, aunque, básicamen- recuerdan que, hasta hace poco tiempo, el sitio era usado te, presenta el mismo plan general y las mismas caracte- como corral por los arrieros. A estas actividades obede- rísticas de construcción que la Kancha Oriental. Son tres cen muchas de las modificaciones experimentadas por el edificios en torno a un patio central, cuyo lado poniente fue tambo en los últimos cinco siglos. El cierre de los patios cerrado en una época posterior con un muro más rudimen- con un muro y el sellado de los pasadizos seguramente tario. Al igual que en la otra kancha, en esta los ocupantes fueron para que los arrieros mantuvieran resguardados a más recientes bloquearon la circulación por los pasadizos los animales en su interior. que separan los edificios. CAMINO A LA COSTA En ambas kanchas residieron los funcionarios estatales que dirigían el tambo. También alojaron en ellas los viajeros y La modesta huella que pasa por el costado norte del tambo las comitivas oficiales que circulaban por la zona en misión de Zapahuira es todo lo que se conserva del ramal que se de Estado. Las principales actividades en el sitio fueron el desprendía del camino troncal del Qhapaq Ñan o Ruta de almacenamiento, el servicio y el consumo de alimentos; la la Sierra, para dirigirse a las collcas de Zapahuira y de ahí, ganadería y la organización de la producción agrícola en te- hacia la costa de Arica. Quinientos años de tráfico de gen- rrazas de cultivo, como las que se ven en el cerro que está te y animales han modificado el aspecto que tenía este al frente del sitio. Las estructuras circulares situadas entre importante ramal durante el reinado incaico. Sin embar- las dos kanchas funcionaron como habitaciones, bodegas y go, la memoria histórica sobre su uso sigue viva. 10 Recintos sitio arqueológico Collcas y Chullpas de Zapahuira 11 Recinto sitio arqueológico Tambo de Zapahuira 1 2 3 “Por eso acá se ven hartos caminos, pero son el mismo, características de los pueblos del altiplano boliviano antes el del Inca, que se pilla con los ramazales de los que van de la llegada de los incas, aunque siguieron construyéndose a Lluta, Azapa y Chapiquiña. Que son los troperos que durante la dominación incaica. Su presencia en Zapahuira ya usaban los antiguos, varios de esos pueden haberlos señala la instalación en la zona de grupos de la altiplanicie hecho los gentiles para sacar sus cosechas” (Testimonio dedicados a cultivar la tierra y criar ganado, posiblemente comunidad de Zapahuira, 2009). mediante acuerdos con las poblaciones locales. “La gente se movía caminando, en caballares, burros Esta chullpa fue construida con adobones de arcilla, paja y animales. Así se hacía para bajar las cosas a Arica y y cenizas. La cámara interior presenta un cielo de madera así se hacía para traer el arroz, la harina. Lo que no se de queñoa. Seguramente, contenía el cuerpo de un jefe cosecha arriba se lleva desde acá, a lomo de animal” aymara o jillakata acompañado de una ofrenda para su (Zapahuira, 2009). viaje a la otra vida. En el orificio que existe sobre la puer- ta de la estructura estuvo empotrado el quero o vaso de POBLADO LOCAL EN EL CERRO HUAYCUTO madera con que el difunto bebía chicha de maíz en las ceremonias propias de su alto rango. En la cima de la meseta de este cerro se encuentran las rui- nas de un poblado formado por recintos de planta circular, LAS COLLCAS DE ZAPAHUIRA un tipo de asentamiento que floreció en la sierra de Arica en los siglos inmediatamente previos al arribo de los incas. Las collcas son las bodegas que los incas construían Sólo se conservan las hileras de cantos rodados que forma- en las cercanías de sus asentamientos para almacenar ban la base de las viviendas. Se piensa que el emplazamien- maíz, quínoa, papas, cerámicas, tejidos, objetos de metal to en altura de este poblado obedece a razones defensivas, y otros artículos. en una época plagada de conflictos en todos los Andes. Estos depósitos desempeñaban un mínimo papel en la eco- El cerro y su poblado deben haber sido un importante pun- nomía local; a lo más, algo de su contenido era distribuido to de referencia para los viajeros de la región que transita- entre los jefes locales. Su rol fundamental era aprovisionar ban por esta ruta desde o hacia la costa. También parece a los viajeros que transitaban por el Qhapaq Ñan y apo- haberlo sido para los incas, que, siglos más tarde, constru- yar las actividades realizadas en asentamientos estatales yeron un importante sitio de almacenaje a sus pies e hicie- como el Tambo de Zapahuira. ron pasar un ramal de su camino estatal por sus cercanías. Es posible que durante la dominación incaica los residentes Las collcas de Zapahuira, cortadas por una carretera hoy de Huaycuto hayan trabajado la tierra y criado ganado para en desuso, son muy representativas del sistema de alma- el Estado cusqueño, pero los restos de óxidos de cobre y cenaje a gran altura que los incas establecieron a través de de crisoles para fundir el metal han hecho pensar que su todo su imperio. Están junto al poblado local de Huaycuto, principal actividad fue el trabajo de la metalurgia. en la ruta que conduce hacia los asentamientos incaicos cercanos a la costa de Arica. Su localización en una pampa CHULLPAS ALTIPLÁNICAS EN ZAPAHUIRA expuesta a los vientos es ideal para la conservación de ali- mentos, en este caso probablemente papas u otros tubér- La pequeña torre que se divisa a cierta distancia de las culos. Las collcas mejor conservadas corresponden a una collcas es una chullpa, una de las edificaciones funerarias restauración realizada en la década de 1980. 12 4 5 6 Con diminutas puertas para evitar el ingreso de animales 1. Chullpa del altiplano de Bolivia. 2. Unku o túnica de la dañinos, estas collcas fueron construidas con herméti- época incaica de Arica con una decoración similar a la cos muros de piedra enlucidos de barro. Probablemente Chullpa. 3. Vista de una de las chullpas del sitio Collcas de tuvieron un techo a dos aguas hecho de troncos de queñoa, Zapahuira. Nótese el vano trapezoidal y sobre él, el orificio arcilla y paja brava. El interior es un piso de tierra apiso- donde originalmente estuvo un quero o vaso de madera nada, debajo del cual se dispusieron piedras planas que como los que se meustran a la derecha. 4. Quero o vaso de cubren una capa de guijarros. Cada collca es atravesada madera. 5. Collcas incaicas según Felipe Guamán Poma de por canales tapados con piedras relativamente planas, que habrían servido para regular la temperatura y la hu- Ayala (1614). 6. Columnas de piedra a cada lado del camino. medad de los productos almacenados. Al fondo, el nevado de Taapaca. CAMINO AL ALTIPLANO Este segmento del Qhapaq Ñan proveniente de Zapahuira llega hasta Putre, un lugar de tierra fértil y protegido por un apu o cerro tutelar conocido por la gente del lugar como zación de los territorios conquistados. Fueron construidos nevado de Taapaca. El camino, que se dirige hacia el norte, para establecer límites territoriales y, también, para seg- posee un ancho constante y suaves desniveles. Fue cons- mentar la vía con la finalidad de que cada comunidad o truido sobre la ladera de la serranía, que debió ser exca- grupo social tributase al Estado aportando con su trabajo. vada. El piso fue nivelado y en parte apuntalado con muros laterales que aún se conservan en pie. El Qhapaq Ñan es definido por los cronistas coloniales como un camino cuyas distancias estaban medidas y se- UN CAMINO EN LAS ALTURAS ñalizadas. Es decir, los caminos ordenaban y articulaban el Tawantinsuyu en los aspectos administrativos y simbó- Típico camino de la sierra, en partes mantiene la misma licos; en ese contexto, las columnas del camino parecen altitud que este segmento, que en mil metros de recorri- haber tenido complejos significados. Esta importancia do prácticamente no posee desnivel. Al norte se observa perduró en el tiempo y, en la actualidad, observamos el nevado sagrado de Taapaca y al sur la fuerte subida que cómo fueron transformados en apachetas o ritualizados realiza desde Socoroma por las montañas. En la actualidad, con cultos cristianos. la gente del lugar sigue utilizando este camino y uniendo los mismos poblados que el Inca administró hasta las pri- Este camino se localiza en un punto estratégico, muy cer- meras décadas del siglo XVI. ca del altiplano y de las fértiles y habitadas quebradas que bajan a la costa, que permite acceder a los diferentes re- MOJONES Y COLUMNAS EN CAMINOS INCAS cursos de cada piso ecológico. Esto no pasó desapercibido para los antiguos pobladores, por ello los incas decidieron Uno de los elementos arquitectónicos que distinguen a los mantener este camino y construirle elementos de valor caminos incas son las columnas o pequeñas plataformas, como las columnas pareadas, los tambos, las collcas y otros conocidas también como mojones o topus del Inca. Estas edificios que hacen de este uno de los tramos de camino estructuras formaban parte de un complejo sistema de prehispánico más completos e importantes de Chile. “amojonamiento” o demarcación, destinado a la reorgani- 13 CAMINO TROPERO A SOCOROMA ferentes sectores, ambos de gran calidad constructiva, tal como se observa en este lugar. Al respecto es muy clarifi- Ubicado entre Putre y Zapahuira, este segmento del Qha- cador el testimonio de un habitante de Zapahuira: paq Ñan es conocido por la gente del lugar como el “camino tropero antiguo a Socoroma”. Fue mantenido durante siglos “Acá hay varios caminos troperos, hay varios ramales, por las comunidades, utilizando la tecnología y la organi- ramazales… hay tres caminos, que son el mismo. Están zación heredadas de la época de los incas. marcados con piedras grandes, lisitas. Esos caminos son uno no más. Ellos, los incas, deben haber ido reparando “Hay dos caminos que vienen de Socoroma, el que vie- su camino, cuando se los llevaba el agua o pasaba un ac- ne por Tofraje, que sale del vertedero de Socoroma, por cidente. Por eso se ven tres, pero si usted los sigue son donde va el camino al Alto, ese es con piedras. Ese se el mismo. No sé bien cuál habrá sido primero, pero los usaba harto para ir a Socoroma, allá nos encontrábamos hicieron las mismas personas, eso se nota. Se ve que los con la gente que venia de Chapiquiña, de Belén, de Co- trataban de reparar y cuando ya no servían más, hacían dpa. Ese se usó harto hasta hace poco” (Zapahuira, 2009). otro al ladito” (Zapahuira, 2009). Como pocos en Chile, este camino posee una serie de atri- INGENIERÍA VIAL INCAICA, MEMORIA Y TECNOLOGÍA butos técnicos constructivos que lo convierten en uno de ACTUAL los mejores y más espectaculares tramos del país. Los caminos empedrados significaron una gran inversión “Por ese camino a Socoroma también pasaban las cosas de tiempo y trabajo de los constructores incas y represen- que iban y venían de Tacna, también a Codpa, el vino, la tan uno de sus mayores logros. Se trata de caminos excep- fruta” (Zapahuira, 2009). cionales y escasos, para los cuales se requirió de mucha ex- periencia y mano de obra. Para evitar la erosión ocasionada La imagen de la página anterior muestra dos columnas por las lluvias, estos caminos están dotados de una hilera ubicadas a los costados del camino, éstas son estructuras de rocas que los cruzan oblicuamente y evitan que el agua arquitectónicas que, según la tradición oral incaica, repre- discurra por el mismo. sentarían una forma de “marcar” y organizar los territorios durante la expansión del Tawantinsuyu. Tanto el camino Los habitantes más ancianos de Socoroma y Zapahuira aún como las columnas fueron y son utilizados con fines ri- conservan en su memoria las actividades comunitarias que tuales y, en la actualidad, puede verse la combinación de se realizaban para mantener estos caminos, continuando creencias andinas y católicas. con la misma tecnología a través de los siglos. Hasta hace algunas décadas, después de las lluvias, se organizaban jor- CAMINOS PARALELOS Y CAMINOS ALTERNATIVOS nadas de trabajo comunitario para limpiar, recomponer y volver a empedrar las partes dañadas por el curso del agua. Una de las características de los caminos incas era su an- cho constante de aproximadamente tres metros, la rectitud “[...] nosotros íbamos a limpiar el camino en tiempos des- de su trazado, los muros laterales (muros de contención y pués de la lluvia porque antes llovía mucho, fuerte, en- retención), y toda la infraestructura que acompañaba al tonces cortaba el camino, entonces salíamos a las ocho sistema vial (tambos, chaskiwasis y otros). Es frecuente de la mañana, cuando estaba llegando el sol, a caballo, encontrar caminos paralelos que se unen y separan en di- hombres, mujeres adultos mayores… en la parte que 14 Camino empedrado de tecnología inca en Socoroma estaba deshecho entonces empedraban con piedra, en- tonces nosotros le pasábamos las piedras, le pasábamos la tierra en donde tenía que rellenar los mal pasos que había hecho el agua” (Elsa Gutiérrez, Socoroma, 2009). “[...] limpiábamos el camino, como quien barre, con pala, con picota, después en la parte más difícil… Los hom- bres estaban empedrando, enchufando las piedras unos con otros, así en la parte más mal paso, se empedraba donde cortaba más la lluvia el camino” (Eduardo Bola- Qhapaq Ñan en Sector de Socoroma Sur ños, Socoroma, 2009). “Siempre en las partes donde el agua hacía canales en las bajadas, en las bajadas siempre están los empredaos por ahí donde el agua pasaba se limpiaba el camino nada más” (Emilia Humire, Socoroma, 2009). Estas prácticas en las que participaban las distintas fami- lias de cada comunidad culminaban con festejos que re- cuerdan también cómo se organizaba la mano de obra, la mita, en tiempos del Inca y cómo el Estado retribuía a las poblaciones sometidas a su dominio organizando grandes Actividad votiva actual en apachetas en Socoroma Sur fiestas y banquetes. 15 III. LA RUTA DEL COBRE 1 Localizada entre las localidades de Miño y Lasana, en la cerámica, instrumentos de cobre o bronce y una variedad Región de Antofagasta, la Ruta del Cobre enseña cómo de otros artículos que aumentaban su prestigio al interior los incas y los habitantes de Lasana utilizaron este anti- de su comunidad. guo camino atacameño para explotar las minas del valle del Alto Loa. Dueñas de uno de los principales accesos al territorio ata- cameño y perfectas conocedoras de cómo se habita un LOS INCAS EN LA REGIÓN desierto como este, las poblaciones de Lasana y Chiuchiu fueron esenciales en la monumental empresa de conquis- Las primeras avanzadas incaicas en este valle encontraron ta del desierto emprendida en el siglo XV por los incas. dos grandes asentamientos que concentraban el grueso de la población local: el Pukara de Lasana, una ciudadela EL CAMINO DEL ALTO LOA fortificada de unos 450 recintos, ubicada en el interior del cañón del Loa, y al sur, el Pukara de Chiuchiu, un poblado Entre Lasana y Miño, los incas edificaron 10 asentamien- fortificado de unos 240 recintos, emplazado sobre una te- tos alineados en un eje norte-sur de más de 130 kilóme- rraza del río. Se estima que ambos asentamientos fueron tros. Dos de ellos son centros administrativos, como Miño construidos hacia el siglo XI, que sus ocupantes fueron y Cerro Colorado, y los restantes tambillos y chaskiwasis, conquistados por los incas a principios del siglo XV y que como es el caso de Esquiña, Chela, Desencuentro, Leque- los sitios fueron abandonados después del contacto con na Viejo, Bajada del Toro e Incaguasi. los españoles en el siglo XVI, momento en el cual sus mo- radores se trasladaron hacia localizaciones cercanas para Para conectar estos asentamientos, los incas trazaron un ca- dar origen a los actuales pueblos de Lasana y Chiuchiu. mino con la clásica rectitud que exhibe en otras partes de los Andes. Se trata de una sencilla huella de tres a cuatro metros El interés de los incas por esta zona residía en su gran ri- de ancho, construida por lo general mediante la remoción queza minera. En la sierra que limita el valle del río Loa de las piedras hacia los lados, formando rudimentarios re- por el oeste se encuentran los yacimientos de cobre de bordes. En ausencia de estos últimos, presenta hileras de Chuquicamata, Conchi Viejo, El Abra y Collahuasi, todos los piedras en uno o los dos costados, y a veces ni siquiera eso. cuales habían sido explotados por las poblaciones locales En varios puntos, el camino atraviesa, se superpone o corre desde tiempos remotos. Empleando a esos mineros y su paralelo a múltiples surcos dejados por el tráfico local de re- milenaria tecnología, los incas reorganizaron la explota- cuas de llamas, lo que nos recuerda que el camino del Alto ción de los yacimientos, intensificando la producción de Loa no fue una obra totalmente original de los incas, sino óxidos de cobre, así como de turquesa, oro y otros mine- que fue trazado sobre antiguas rutas troperas atacameñas. rales que aparecen asociados a las vetas cupríferas. Bajo Rampas con muro de contención y, menos a menudo, esca- control incaico, los mineros, los agricultores y los pastores linatas de piedra, facilitan el cruce del Qhapaq Ñan a través de Lasana y Chiuchiu se vieron obligados a entregar parte de las quebradas más profundas. Topónimos quechuas a lo de su trabajo al Estado mediante el sistema de la mita. Se largo del camino, tales como Collahuasi, Paco Paco, Pampa supone que estos turnos laborales eran periódicamente Bacañán (Wakañán), Pisnoguayco, Chulpaguayco, Mollepon- retribuidos con festines donde las autoridades estata- go, Antipasto, Cantucalla (Jatun Colla), Incaguasi y Pallinga, les prodigaban abundante comida y bebida a los traba- entre varios otros, así como denominaciones como Pampa jadores. A los jefes locales aliados se les distinguía por del Inca y Abra de Revinco (Abra del Rey Inca), evocan de di- su lealtad regalándoles ropa, vasos de madera, vasijas de ferentes maneras el paso de los incas por el área. 16 2 3 4 1. Típica cerámica roja de la Región de Antofagasta durante La construcción del Qhapaq Ñan del Alto Loa tuvo como la época incaica. 2. Cuesta en forma de rampa en los altos finalidad primordial proveer una ruta de acceso a los re- cursos mineros de la zona y de salida de la producción de Lasana. 3. Vista panorámica del valle del Loa y del Pukara hacia otras regiones del imperio Inca, en especial cobre, de Lasana 4. Camino que se dirige desde Lasana hacia el oro, turquesa y probablemente también plata y tierras de Tambillo de Incaguasi. colores. También habría servido para hacer llegar sumi- nistros a los enclaves mineros establecidos por el Inca en los yacimientos locales. Durante la Colonia y hasta bien avanzado el siglo XIX, el camino fue usado por correos, RAMPAS Y RAMALES DEL QHAPAQ ÑAN arrieros, caravanas de llamas y recuas de mulas, hasta caer prácticamente en desuso después de la inaugura- Los ingenieros incaicos fueron maestros en superar los ción del ferrocarril de Antofagasta a Bolivia. Hasta hace accidentes naturales que se presentaban a lo largo de su poco, era usado por la gente local para trasladarse entre extensa red de caminos. Sin embargo, esta rampa y las distintos puntos del valle, así como para viajar en romería dos que hay al frente, corresponden a la tecnología de al santuario de Conchi Viejo. caminos que poseían los atacameños antes de los incas. Consisten en terraplenes de circulación con muros de UN POBLADO EN TIEMPOS DE CONFLICTOS contención del lado de la quebrada. El Pukara de Lasana fue edificado por los atacameños UN LARGO Y RECTO CAMINO hacia 1000 d. C. y fue abandonado poco después del contacto con los españoles. Construido en medio del va- En este punto se observa la traza del ramal que viene de lle, sobre un promontorio de unos 25 metros de altura, Lasana y se dirige al norte para alcanzar el camino tron- esta ciudadela fortificada es un buen ejemplo local de cal del Qhapaq Ñan. Fue construido sobre arena y calizas los asentamientos defensivos que caracterizaron a los por despeje de piedras hacia los bordes. A la distancia, la Andes en tiempos previos a la conquista incaica, período arteria desaparece al cruzar una quebrada, para reapare- que es conocido como Edad de los Auca Runas o Edad de cer al otro lado. Este trazado rectilíneo, que parece impo- los Guerreros. nerse a la geografía, es característico del Qhapaq Ñan en todos los Andes. Durante el Período Inca, las caravanas de llamas subían por una de las cuestas del cañón del Loa cargadas con Sin embargo, en la memoria de algunos residentes de Lasa- productos agrícolas. Abastecían a los mineros que traba- na, este ramal y el camino troncal corresponden a un cami- jaban en los yacimientos de cobre y turquesa que los incas no atacameño, una vía que era usada por sus “abuelos” como explotaban en diversos puntos del valle del Alto Loa. En un camino tropero y carretero. Probablemente fue una ruta de punto los caravaneros detenían su marcha, divisando por los antiguos atacameños y luego un camino incaico. Más última vez el pukara y probablemente pidiendo fortuna en tarde habría sido transitado por españoles, bolivianos y an- el viaje a los mallkus o dioses de los cerros, para dirigirse tepasados de los comuneros actuales, para terminar como en seguida al norte y entroncar con el Qhapaq Ñan o Ca- ruta de los peregrinos que acudían hasta hace algunos años mino Principal Andino. a Conchi Viejo para celebrar a la Virgen del Carmen. 17 “[...] este es un camino tropero, con mulas, carretas que Plano del Tambillo de Incaguasi y del Camino Inca. llevaban antes cuando estaba el tiempo de Bolivia… llevaban desde Mejillones ahí salían las carretas desde Antofagasta, Chañaral, llevaban mercadería, ahí andaban cargadas más de 10 de un tiro… después de la guerra “Este es un lugar donde dormían las carretas cuando iban todavía se anduvo, pero ya no era tan transitada” (Isidro a Bolivia, ve que aquí está cerca del río, aquí estaba la Pérez, Lasana, 2009). cocina… Incaguasi no más le llamaban, postas también, antes se veía desde acá es que parece que se llevaron las EL TAMBILLO DE INCAGUASI piedras del muro, las cañerías botaron agua… es un corral muy regrande, o sea corral le llamamos nosotros, porque Las llamas son animales bien adaptados a los ambientes guardaban los animales… una estancia de los carreteros desérticos, pero recorren tan solo 15 a 20 kilómetros dia- que iban a Bolivia, un día de viaje hasta Conchi, aquí des- rios. A medio camino entre Lasana y las minas de Conchi cansaban los mulares, las carretas iban con pasto y se Viejo, Incaguasi era la parada obligada de las caravanas paraban aquí a descansar, después se acabaron las ca- que recorrían este árido trayecto. Aquí, los llameros en- rretas y ahí se dejó de usar” (Isidro Pérez, Lasana, 2009). contraban refugio para pasar la noche y las llamas baja- ban el cañón a beber en el río Loa y alimentarse en sus UN SEGMENTO DEL CAMINO INCA pastizales. Este es uno de los segmentos del Qhapaq Ñan mejor con- Las ruinas de este pequeño tambo incaico muestran las servados del valle del Alto Loa. Con un ancho de hasta cua- características de la arquitectura del Imperio Inca en el tro metros, el camino fue construido por despeje de pie- desierto de Atacama: cuartos alineados con la quebrada dras hacia los costados, generando falsos muros laterales. por donde pasaba el Qhapaq Ñan, muros desaplomados Además, se encuentra sobre una planchada de calizas y no y de doble hilera de piedras bien cortadas, y emplaza- sobre la arena, donde su traza suele desaparecer, lo que ha miento del edificio en un lugar protegido del viento. La permitido su preservación hasta nuestros días. techumbre probablemente consistía en camadas de paja sobre un entramado de madera de cardón, el gigantesco HACIA LAS MINAS DEL REY INCA cactus de la zona que crece por sobre los tres mil metros de altitud. Este es el último punto en que el camino Inca es visible en varios kilómetros. De aquí se desprendía un ramal del Originalmente, Incaguasi fue un lugar donde los carava- Qhapaq Ñan que se dirigía a las minas de cobre de Con- neros atacameños acampaban a cielo abierto. En el siglo chi Viejo y El Abra, en la cordillera que se encuentra a la XV los incas construyeron el tambillo y posteriormente, izquierda. El camino troncal, en cambio, continuaba por durante la Colonia y en el período boliviano del siglo XIX, más de 130 kilómetros, uniendo una decena de sitios in- el tambo se rehabilitó como posta de correo y alojamien- caicos, hasta Collahuasi, otra de las ricas minas del Inca. to. La memoria que sobrevive en la actualidad completa la historia del uso continuo de ese sitio y de sus corrales por los arrieros y traficantes que, con sus carretas carga- das, viajaban a Conchi Viejo y a Bolivia hasta las primeras décadas del siglo XX. 18 Detalle de albañilería incaica en un muro del Tambillo de Incaguasi. Vista aérea de Incaguasi. Traza del Camino Inca al norte del Tambillo de Incaguasi, Alto Loa. 19Miño. Vista del Camino inca del Alto Loa. Al fondo, el volcán IV. LA RUTA DE TOPA INCA (I) 1 Situada entre Cupo y Turi, en la Región de Antofagasta, Es posible que aquí la conquista incaica haya sido difícil esta sección de la Ruta de Topa Inca muestra cómo los en un comienzo, pero una vez que el Inca selló una alianza incas trazaron este camino y se instalaron en el Puka- con los jefes locales, esta zona se convirtió en una pieza ra de Turi para gobernar a los antiguos habitantes de vital para el dominio cusqueño de toda la región. esta zona. EL CAMINO DEL REY LOS INCAS EN LA ZONA DE TURI El camino que pasa por el centro administrativo de Turi en Los incas conquistaron la cuenca alta del río Salado a co- dirección al actual poblado de Cupo es parte del Qhapaq mienzos del siglo XV. La población con la que se encontra- Ñan que une al centro administrativo de Catarpe, en San ron estaba formada por habitantes de origen local y por Pedro de Atacama, con la orilla sur del salar de Uyuni, en gente llegada unos pocos siglos antes desde el altiplano Bolivia. Son más de 250 kilómetros de un camino que arti- de Lípez, en Bolivia. Vivían en diversas aldeas, subsistien- cula cerca de 17 tambos, chaskiwasis, minas y centros ad- do de la crianza de llamas, del cultivo de maíz, papas, ministrativos, vinculando tres regiones densamente po- quínoa y otros productos agrícolas y del intercambio de bladas: San Pedro de Atacama, Turi y el altiplano de Lípez. productos con otras regiones. Los inmigrantes de Lípez in- trodujeron en la zona la costumbre de construir pequeñas Es muy probable que esta arteria sea uno de los cuatro torres denominadas chullpas, que a veces usaban como caminos que, según el relato de un cronista español, Topa bodegas para almacenar alimentos y otras veces como Inca Yupanqui hizo recorrer por distintos “escuadrones” de cámaras para depositar a los muertos, incluso como ado- su ejército cuando llegó a San Pedro de Atacama. En par- ratorios para rendir culto a los mallkus o dioses de los ticular, parece ser el camino cuyo recorrido el gobernante cerros. Aunque también trajeron sus cerámicas de color cusqueño reservó para sí mismo y su tropa, como señalan crema decoradas con motivos en negro, con el tiempo las crónicas del siglo XVI: terminaron por adoptar las vasijas atacameñas. “[Desde Atacama, el Inca] dividió a su gente en cuatro Los incas instalaron su centro administrativo en la parte partes. Como ansí fuese hecho mandó que los tres es- más alta del viejo Pukara de Turi y desde allí gobernaron a cuadrones destos se partiesen luego de allí y que el uno las poblaciones de la zona. Interesados en los recursos mi- fuese por el camino de los llanos y por costa a costa de neros locales, los recién llegados reorganizaron la produc- la mar hasta que llegase a la provincia de Arequipa y ción agrícola y ganadera para adecuarla a las necesidades el otro que fuese por los carangas e aullagas y que el del Estado cusqueño. En los valles de Caspana, Toconce y otro tomase por aquella mano derecha y fuese a salir a Salado aumentaron enormemente las andenerías y al pie Caxa Vindo y de allí se viniesen por las provincias de los del cerro Paniri desarrollaron un gran complejo agrícola, chichas… y ansí se partió él luego juntamente con ellos dotado de extensas áreas de cultivo y de montículos de y tomó el derecho que a él le paresció y ansí caminó piedra o rumimokos para proteger a las plantas de las hela- por sus jornadas y vino a dar a una provincia que llaman das. La gran vega de Turi, en tanto, pasó ahora a alimentar a Llipi [Lípez]” (Juan de Betanzos, 1557). los rebaños estatales. La intensificación de la agricultura y la ganadería sirvió para abastecer de alimentos y otros ar- El paso del gobernante por la zona parece haber quedado tículos a los mineros locales que trabajaban para el Estado firmemente grabado en la memoria de los lugareños por en yacimientos como Cerro Verde, cerca de Caspana. más de quinientos años, ya que este camino es descrito 20 1, Qhapaq Ñan sector Cupo Turi. 2 y 3. Aríbalo y botella, de tiempos incaicos en la región. 2 3 por ellos en la actualidad como “El camino del rey”, de- nominación muy frecuente en los Andes para referirse al Rey Inca. “Camino del Inca le pusieron ahora pero uno lo conoce como caminos antiguos o la ruta del rey no más” (Isabel Allavire, Toconce, 2009). Se recuerda también que por estas rutas pasaban las lla- mas cargadas que pertenecían al Inca y hay quienes toda- vía relatan haber escuchado su paso durante la noche, aun- que estos animales ya no sean visibles para las personas. “[...] en Cupo también hay (tesoros), ahí cerca de las once de la noche sentía uno llegar las tropas con animales cargados, yo sentía así la bulla, cuando me levantaba miraba y no había nada, después me levantaba y al ratito otra vez y de nuevo no había nada, eran los animales, las tropas del Inca” (Natividad Salvatierra, Lasana, 2009). EL ANTIGUO PUKARA DE TURI Construido a partir del siglo XI, el Pukara de Turi fue cre- ciendo de manera orgánica en los siglos siguientes, agre- gando más y más recintos, hasta totalizar alrededor de El gobernante Topa Inca Yupanqui según un dibujo 620 unidades, que lo distinguen como el asentamiento del siglo XVI (Martín de Murúa). prehispánico más grande de Chile. Fue habitado por ata- cameños y por gente venida de Bolivia, que pastoreaban sus llamas en la enorme vega que se extiende a sus pies y cultivaban las terrazas agrícolas del vecino valle del río Salado. El sitio no es un asentamiento defensivo, como podría hacer pensar su denominación de Pukara, ya que es fá- cilmente accesible por varios de sus lados mediante vías de circulación que lo atraviesan en diferentes direcciones. Junto a los corrales que se hallan a nuestras espaldas está el acceso a la vía principal del Pukara en tiempos anterio- Panorámica de Turi. Al centro, la vía de circulación por la que res al Inca: cruzaba el asentamiento de poniente a orien- se ingresaba al asentamiento antes del arribo de los incas. te, mientras ascendía hacia la parte más alta del sitio. 21 1 LAS CHULLPAS DE LOS ABUELOS al poder en un engaño...” (Honorio Ayavire, Ayquina, 2009). Son características del Pukara de Turi unas construccio- nes de piedra en forma de torres, como las que se obser- Turi fue el principal centro administrativo incaico de van sobresaliendo por encima de los recintos. Conocidas la cuenca del río Loa. La plaza y la kallanka fueron la como chullpas, algunas sirvieron como “trojas” o bodegas sede desde donde los incas gobernaron a la población para los productos agrícolas, pero la gran mayoría fue de Turi y sus alrededores. Para retribuir el trabajo de usada para depositar a los difuntos, en la creencia de que los agricultores, los pastores y los mineros locales, los los muertos son como plantas que germinan para dar vida. funcionarios del Estado los convocaban periódicamen- Por eso, la gente de la zona dice que esos “abuelos” esta- te en este lugar para agasajarlos con regalos, comidas ban “entrojaditos” en sus chullpas. y chicha. De esta manera, el Inca se aseguraba de que los comuneros siguieran ejerciendo sus mitas o turnos EL SECTOR INCAICO DE TURI laborales. Cuando los incas asumieron el control de Turi en el si- EL ARTE DE LA DOMINACIÓN glo XV, destruyeron el espacio más sagrado del poblado. Arrasaron una parte del sector de las chullpas, donde sus Esta zona de la región posee una larga tradición de arte habitantes adoraban a sus ancestros o “abuelos”, para ins- rupestre, donde el grabado fue una de las principales téc- talar allí sus emblemáticas construcciones. Este acto de nicas para plasmar imágenes sobre las rocas. Por eso, no violencia ritual es similar al practicado por los incas en es raro que a la llegada de los incas los grabadores locales otros poblados andinos y parece indicar que los residen- hayan expresado el nuevo orden político a través de este tes originales del pukara inicialmente ofrecieron resisten- tipo de arte rupestre. Algunas imágenes aparecen en el cia al invasor. monumental muro construido por los incas en Turi, quizás como señal de subordinación al imperio. En el lugar donde estaban las chullpas los incas constru- yeron una plaza y una kallanka. Edificada sobre grandes Muchas son figuras de llamas de cuerpo grueso, similares cimientos de piedra, muros de adobones y techo a dos a las que los artesanos estatales tallaban en conchas y los aguas cubierto con paja brava, la kallanka tenía enterra- sacerdotes llevaban a las provincias para ofrendarlas en do en una de sus esquinas el cráneo de un hombre joven. los adoratorios que los incas dejaron en las cumbres de Quizás, la ofrenda humana selló una alianza entre los in- los cerros. Otras parecen ser representaciones de quipus, cas y la población local. instrumentos de cuerdas y nudos con que los incas lle- vaban la contabilidad del Imperio. Unas y otras expresan “Estos caminos no eran sólo de comercio, eran la vía el sometimiento de las comunidades locales al tremendo de comunicación, porque el Inca , lo usó, lo mejoró y poder del Inca. lo hizo más… vemos nosotros la iglesia que se hizo de adobe… imagínate adentro el cacique con el Inca LOS INCAS SE ADUEÑAN DEL PAISAJE para poder llegar a compromisos en forma fluida, era un comercio, un negocio… Entonces el Inca dio más El Qhapaq Ñan no fue sólo una vía de transporte, fue tam- poder al cacique entregándole la varita, pero si es- bién un importante instrumento de dominación simbólica taba bajo el mandato del otro, le quitó el derecho de la población. Este camino que venía desde el poblado 22 1. Kallanka del pukara de Turi. 2. Representación de una llama en grabados rupestres en los muros del pukara de Turi. 2 de Cupo hacia el sur, pasaba por la parte posterior de Turi, no le interesaba el oro, sacaba agua...” (Fernando Berna, invirtiendo lo que había sido el acceso original del pukara Inacaliri, 2009). en tiempos preincaicos. Mediante este recurso y el impo- nente muro que flanquea el camino por el oeste, los incas Pero no sólo se recuerda su poderío y su paso triunfante. enviaban un potente mensaje de cambio del orden ante- Hacia el fin del imperio, el propio sacrificio del Inca a los rior y de un poder incontrarrestable. cerros sagrados de la región, motivado por la invasión es- pañola, es un acontecimiento muy significativo en la me- Es importante señalar que antes de llegar a Turi desde moria simbólica de las actuales comunidades. el norte, se divisa desde el camino una colina conocida como Topaín, nombre que, según algunas interpreta- “[...] el cerro de Paniri ahí dicen que pasó el Inca, el rey ciones, recordaría al gobernante cusqueño Topa Inca. La y dicen que cuentan los antiguos que pasaron cargados apropiación del paisaje local por los incas buscaba inau- con troncos, que lo hacían cargar cosas en las puras an- gurar un nuevo tiempo y un nuevo espacio, borrando la das, dicen que llegó hasta subir el cerro de Paniri. Ahí memoria anterior, dando nuevos nombres a los lugares y descansaron y algo hicieron, mataron al rey y dicen que presentando al Inca como un gobernante capaz de impo- al rey que lo mataron pusieron la sangre en un cántaro nerse a la geografía. de barro, lo llamaban cántaro re grande, dicen que ahí lo tenían, lo dejaron y dicen que siguieron andando y El legendario recorrido del Inca por este camino, su pre- cuando vinieron a ver qué es lo que se había hecho di- sencia mítica en el entorno geográfico y su asociación cen que venía una guagua, una guagua con la sangre con el poder de los cerros perdura aún en la memoria de del rey, esa guagua era el otro rey que venía, dicen que los habitantes de la región. Es también frecuente (no sólo los que lo cuidaban andaban con lanzas para salvarlo, y en esta zona) recordar al Inca por su gran poder de mando, todo eso quedó en el cerro. Dicen que cuando subieron representado por una vara o bastón, y por su gran poder dicen que hay agua, igual que una pocita como un vol- sobre la naturaleza, especialmente porque podía hacer cán pero que no es caliente, dicen que ahí es donde de- brotar agua de cualquier lugar. En el desierto atacameño jaron enterrado el cántaro, parece que la guagua murió este es un bien que no tiene precio, es la riqueza en sí porque le faltaba un mes, dos meses, por eso murió y no misma, es la vida. hubo más rey” (Macaria Berna, Lasana, 2009). “[...] y claro se cree que ese era el Inca porque era un rey “[...] al (volcán) San Pedro y San Pablo también lo subían que vivía con toda su gente y cuando tenía sed metía en andas, ese Rey vivió ahí… bueno mi mami contaba el palito, una varita, donde metía la varita salía agua, que querían que este rey fuera al Perú, a una parte que entonces este rey decía que tenía las manos bien parti- le llaman Cusco y que el rey dijo que no, que si querían das y eso duele, entonces él sufría, por eso lo traían en lo llevaran muerto pero vivo no, entonces le cortaron andas no podía caminar, entonces lo traían con su gente la cabeza y al final dice que lo llevaron, que se llevaron en andas” (Hermelinda Galleguillos, Lasana, 2009). la cabeza del rey, dicen que era bien rubio bien este, él nunca quiso ir al Cusco, andaba siempre por las partes “[...] ahí tiene que haber venido el abuelito Inca des- de arriba, siempre por los caminos, eso es lo que yo sé de Cusco, Perú, el abuelito Inca tenía poder, dicen que del Rey” (Hermelinda Galleguillos, Lasana, 2009). sembraba y al otro día traía cosechas, si faltaba agua tenía un bastón y salía agua de la tierra, tenía poderes… 23 V. LA RUTA DE TOPA INCA (II) 1 Ubicada entre las localidades de Turi y Catarpe, en la caracterizaban a este lugar. Unos ochenta kilómetros al Región de Antofagasta, esta sección de la Ruta de Topa sur, en Socaire, llevaron adelante un ambicioso programa Inca muestra cómo los incas trazaron este camino e de desarrollo agrícola, ampliando las andenerías a niveles instalaron su capital provincial en Catarpe para gober- nunca vistos en la región. Seguramente, mantuvieron las nar a los antiguos habitantes de esta zona. antiguas redes de tráfico de caravanas entre la costa y las zonas trasandinas, pero ahora bajo el firme control del Es- LOS INCAS EN LA ZONA DE CATARPE, SAN PEDRO DE tado cusqueño. ATACAMA Cuando en 1536 el adelantado Diego de Almagro pasó En vísperas del arribo de los incas, la cuenca del salar de con su hueste por San Pedro de Atacama, de regreso de Atacama era la zona más poblada de toda la región. El oasis Chile camino al Cusco, había un levantamiento indígena de San Pedro de Atacama y sus alrededores estaban ha- en todos los Andes. Los atacameños reactivaron el viejo bitados por gente de la Cultura San Pedro que vivían de la Pukara de Quítor y desde allí ofrecieron fiera resistencia agricultura, la crianza de llamas y la recolección de frutos a los españoles. Otro tanto hicieron en 1541, cuando la de chañar y vainas de algarrobo. La vida transcurría bajo expedición a Chile de Pedro de Valdivia llegó al oasis, aun- la protección de su imponente cerro tutelar, el volcán Li- que esa vez fueron derrotados por el Conquistador. cancabur. En ese entonces San Pedro era el centro de una activa red de intercambios con el litoral del Pacífico y con CATARPE, CAPITAL PROVINCIAL el otro lado de la cordillera, especialmente con las pobla- ciones de Tarija y la quebrada de Humahuaca, con las cua- Catarpe fue el centro político y administrativo de ma- les mantenían lazos de amistad y de parentesco. La minería yor jerarquía de la región antiguamente conocida como del cobre y la extracción de sal eran otras de las activida- Atacama, estableciéndose como la capital de la provincia des económicas que daban prosperidad al oasis. Pese a los incaica del mismo nombre. Su ubicación, sobre terrazas conflictos que parecen haber obligado a construir el Pukara elevadas en las márgenes del río San Pedro, manifiesta de Quítor, las sucesivas poblaciones de la zona se las ha- también su importancia estratégica. Desde allí era posi- bían arreglado por siglos para mantener plena autonomía. ble controlar una de las principales fuentes de agua de los oasis atacameños, buena parte de las tierras de cultivo y En los inicios del siglo XV, la zona cayó bajo el dominio de los caminos de acceso al valle, incorporados a la red vial los incas. Para ejercer su hegemonía, en las décadas si- del Qhapaq Ñan. guientes los conquistadores cusqueños construyeron un tambo en la media falda del Lincancabur y establecieron Además de ser el principal centro administrativo y de su centro administrativo en Catarpe, controlando de esta ubicarse en torno a los recursos vitales de mayor impor- forma las bocatomas de los canales que surtían de agua tancia, en Catarpe se desarrollaron actividades metalúr- los campos de cultivo de San Pedro de Atacama. Allí tam- gicas, como lo señala la presencia de oro y, sobre todo, de bién concentraron a gran parte de la población del oasis. escorias de fundición, cobre fundido, moldes y artefactos Mediante la mita o sistema de turnos de trabajo, los incas de cobre, probablemente asociadas a minerales cercanos. intensificaron la explotación de minas de cobre como la de San Bartolo, la crianza de ganado en las vegas y que- Catarpe, por otra parte, canalizaba y fortalecía sus funcio- bradas, la producción agrícola en los diferentes ayllus de nes políticas y económicas hacia las comunidades locales la localidad y la recolección en los densos bosques que por medio de actividades sociales fuertemente rituali- 24 2 3 4 zadas, como los grandes festines que solían ofrecer los 1. Vista aérea de las tres terrazas del río: abajo, Catarpe representantes cusqueños. Oeste, al medio Catarpe Este y arriba, la traza del camino incaico. 2 Camino sector Catarpe. 3. Olla con pedestal de Se trataba de festividades cuyo propósito era asegurar formas incaicas y estilo local encontrados en cementerios la participación de mano de obra atacameña en la rea- de la época Inca en San Pedro de Atacama. 4. Placa lización de obras públicas en beneficio del imperio. Estas de bronce de estilo Santa María (Noroeste Argentino) prácticas típicamente andinas se ven reflejadas en los encontradas en Catarpe. abundantes restos de vajilla encontrada en el sitio: aríba- los (cántaros típicamente incaicos) para guardar chicha, ollas para preparar guisos y platos para servir la comida. autoridades y habitantes locales. Sin embargo, a diferen- DOMINIO POLÍTICO Y CONVIVENCIA SOCIAL cia de los restantes centros incaicos, este es un sitio único en el norte de Chile puesto que presenta no sólo una sino Como se puede apreciar desde este punto, en la mese- dos plazas. ta vecina ubicada en dirección oeste persisten los restos de un antiguo poblado de origen anterior a los incas. Ese A su alrededor destacan también edificaciones del tipo ka- asentamiento continuó siendo ocupado por los atacame- llanka, es decir, construcciones utilizadas para actividades ños durante el dominio cusqueño. Estas evidencias refuer- políticas y religiosas de carácter más privado. El conjunto y zan la idea de que las instalaciones incaicas en Catarpe, al la organización de los edificios principales mantienen cier- igual que en el centro administrativo de Turi emplazado tos patrones de orientación espacial claramente incaicos, más al norte, no estaban aisladas sino que contaron con como la ubicación de las plazas, que muestra una distribu- una importante participación y relativa convivencia con ción y un alineamiento prácticamente idénticos a los del las comunidades locales. Como parte importante de la Qorikancha o Templo del Sol en el Cusco. dieta de los antiguos pobladores, en el sitio se encontra- ron productos característicos de esta región y que hasta También como un patrón constructivo común a los sitios el día de hoy son consumidos por las poblaciones ataca- incaicos, todos los paramentos de estas edificaciones meñas, como semillas de chañar y vainas de algarrobo. fueron construidos con doble hilera de piedras de río pe- gadas con argamasa de barro. ESPACIO CEREMONIAL Y ARQUITECTURA IMPERIAL Este tipo de emplazamiento recurría a una estrategia Puesto que el Tambo de Catarpe fue el centro político más fundamentalmente defensiva, como puede apreciarse en importante y la capital provincial de los incas en Atacama, algunos de los muros erigidos en los puntos de posible su arquitectura se ajusta más a la tradición incaica que acceso al sitio. Las llamadas “troneras” son pequeñas ven- la de otros centros administrativos de menor jerarquía tanillas que permiten observar hacia el exterior y disparar como el de Turi. proyectiles en forma bastante protegida. Está en discu- sión entre los investigadores si fue Catarpe o el vecino Entre los rasgos arquitectónicos que corresponden a los Pukara de Quítor la fortaleza que, como cuenta la historia, patrones constructivos y urbanos cusqueños, destaca la los españoles sitiaron y luego tomaron venciendo a los plaza o aukaipata, que operaba como un lugar público de atacameños después de una larga batalla. ceremonial y encuentro entre las autoridades incas y las 25 VI. LA RUTA DEL 1, 2 y 3. Miniaturas de unku, tocado y bolsa CAPRICORNIO ANDINO encontradas en adoratorios incaicos en las cumbres de los cerros de la zona de San Pedro de Atacama Situada entre las localidades de Camar y Peine, en la se orientaba de manera que el caminante pudiera visuali- Región de Antofagasta, la Ruta del Capricornio Andino zar la línea de las altas cumbres andinas donde destacan, muestra el significado que tenía para los incas cruzar en sus extremos, los imponentes volcanes Licancabur y esta línea del trópico. Llullaillaco. EL SOL COMO EL GRAN CAMINANTE Para los habitantes actuales, las montañas continúan te- niendo un inmenso valor ceremonial. A su vez, conservan Esta ruta adquiere especial significación porque el cami- –aunque no tan nítidamente como las comunidades de la no cruza el trópico de Capricornio, es decir, la línea ima- región del Loa– alguna memoria sobre las actividades ri- ginaria que en la actualidad señala el punto más austral tuales de los incas en las cumbres de la región: en que el sol cae perpendicularmente sobre nuestras ca- bezas. Esto sucede una vez al año, en el solsticio de di- “[...] detrás de Socaire, hay un cerro denominado Chili- ciembre, que marca el inicio del verano en el hemisferio que, que tiene la forma del Licancabur... Dicen que hay sur. Dada la importancia de este evento astronómico, es un camino que llega al final, a la cima del cerro, dicen probable que el trópico de Capricornio haya tenido una que mi abuelo Joaquín subió el cerro y sabe que se en- significación especial para los incas, al punto que inves- contró con unos troncos de algarrobo arriba... y más o tigaciones actuales han comparado el circuito del sol en menos grandes unos troncos, y ellos se preguntaban el cielo con el recorrido que habría hecho Topa Inca Yu- cómo llegaron arriba esos, entonces los tiene que haber panqui cuando conquistó el extremo más meridional del llevado el Rey, con su gente, ahora para qué, no sé en Tawantinsuyu. En efecto, según el ya mencionado Juan realidad, para hacer algunos rituales, eso tiene que ser, de Betanzos, Topa Inca Yupanqui salió del Cusco hacia el y por ahí, la gente que subió los cerros comenta siem- oriente de la cordillera de los Andes, realizando un reco- pre que donde llegaban siempre encontraban madera rrido circular que culminó con el regreso a la capital del de algarrobo, ahora exactamente para qué no sé en Imperio por el poniente. realidad, ni ellos tampoco lo sabían” (Manuel Tejerina, Camar, 2009). La crónica de Betanzos también señala que Topa Inca Yu- panqui llegó hasta Atacama después de cruzar el Despo- Como sucede también en otros tramos del camino incai- blado de Atacama en dirección sur- norte. De ser cierto co, algunos habitantes de la zona aún recuerdan los viajes este relato, el Inca podría haber cruzando la actual línea que realizaban cuando niños a otros poblados utilizando de Capricornio para continuar luego hacia Catarpe y Turi, partes del camino del Inca. después de lo cual habría atravesado nuevamente la cor- dillera hacia el altiplano boliviano. “Me acuerdo que con mi papá íbamos en burro en ese tiempo a Socaire y nos íbamos por el camino, por el ca- Esta ruta corresponde a un tramo del Qhapaq Ñan que mino del inca, en parte” (Manuel Tejerina, Camar, 2009). unía los oasis de San Pedro de Atacama con el valle de Copiapó, al sur. Desde aquí el camino abarcaba un largo recorrido de más de quinientos kilómetros que se inter- naba por el Gran Despoblado de Atacama, conocido por sus condiciones de extrema aridez. La rectitud de su tra- zado es típica de la ingeniería vial incaica, la que a su vez 26 1 En este punto se observa que el camino se alinea al sur con el cerro Llullaillaco y al norte con el cerro Licancabur. 2 3 Cruz demarcatoria del camino con signos de ritualidad27 actual. 1 y 2. Placa y cabezal de bronce de la época incaica VII. LA RUTA DEL en Copiapó. 3. Escudilla con la típica decoración del DESPOBLADO estilo local Copiapó negro sobre rojo combinada con diseños incaicos, valle de Copiapó. Ubicada entre Portal del Inca y Finca de Chañaral, en importante en la articulación vial del Qhapaq Ñan. Du- la Región de Atacama, recorrer la Ruta del Despoblado rante un largo período existió aquí un pequeño poblado transmite la sensación que tenían los incas y otros via- que cumplía funciones administrativas y militares y desde jeros posteriores cuando atravesaban el desierto más donde los incas controlaban el tráfico de productos, par- seco de la tierra y aparecía ante sus ojos el legendario ticularmente la circulación del tributo que las provincias valle del Chañar. del sur debían enviar hacia la capital del Cusco. Uno de los cronistas españoles que conocieron este asentamiento en LOS INCAS EN LA REGIÓN. EL CONTROL DEL ESPACIO Y el siglo XVI, fue Gerónimo de Vivar, quien relata que: LA CIRCULACIÓN “En este vallecito tenían poblados los ingas, señores del Desde que el conquistador Pedro de Valdivia y su hueste Cusco y del Perú, cuando eran señores de estas provin- pasaron por aquí en 1541, pocas partes del norte de Chi- cias de Chile, y los que estaban en este valle registraban le han despertado más la imaginación de los viajeros que el tributo que por allí pasaba, oro y turquesas y otras co- este legendario lugar del Despoblado de Atacama. sas que traían de estas provincias de Chile, y vivían aquí sólo para este efecto” (Gerónimo de Vivar, 1558). Sin embargo, la ruta del Despoblado fue recorrida por lo menos mil años antes que los incas. Desde el norte, por El oasis de Finca de Chañaral, dotado de abundantes re- gente de la Cultura San Pedro y desde el sur por miem- cursos naturales, era la puerta de entrada o salida del bros de las culturas Ánimas, Copiapó y Diaguita. Bien in- desierto. De allí la importancia estratégica que adquirió formados por los indígenas, los incas hicieron de Finca de para el imperio. Sin embargo, esta abundancia ha teni- Chañaral un punto obligado en sus travesías, no sólo por do siempre una doble cara ya que es justamente por los sus recursos vitales, sino también por las inmensas rique- grandes caudales de agua que irrumpen una o dos veces zas minerales de la región, algunas de las cuales se en- cada década por el valle que los vestigios incaicos, en la cuentran en las cercanías del valle. Es muy probable que actualidad, prácticamente han desaparecido. el cobre extraído en estos yacimientos fuera conducido al centro metalúrgico de Viña del Cerro, en el valle de Co- El hoy abandonado oasis de Finca de Chañaral desempeñó piapó, donde el metal era fundido y luego transportado en en el pasado un rol clave en las comunicaciones entre San lingotes hacia los talleres de artesanos para transformar- Pedro de Atacama y Copiapó, pero también contribuyó a lo en hachas, tumis, topus y una variedad de otros objetos darle a esta región el distintivo sello minero que posee típicamente incaicos. hasta la actualidad. Las provisiones para los mineros, los funcionarios y los EL QHAPAQ ÑAN EN EL DESIERTO pasajeros que pernoctaban en los tambos y tambillos del camino venían de Copiapó y de la costa, que aquí se en- El extenso y desértico territorio que unía desde el nor- cuentra a menos de noventa kilómetros. te al salar de Atacama con el inicio de los valles de Co- piapó, fue bautizado por los primeros españoles como el Conocido antiguamente como El Chañar, este valle re- “Despoblado de Atacama” o el “Gran Despoblado”. Desde presentaba el esperado “principio del fin” del Despoblado los primeros relatos del siglo XVI que han llegado hasta y la puerta de entrada al fértil valle de Copiapó. Por sus nosotros este inmenso espacio, que abarcaba más de qui- recursos y ubicación estratégica, este valle fue un hito nientos kilómetros, fue descrito como el territorio más 28 1 2 3 Cántaro con decoración del estilo local Copiapó Negro sobre Rojo combinada con diseños incaicos, valle29 de Copiapó. árido, inhóspito y hostil de toda la región desértica del improviso ante el caminante como un espejismo en medio norte chileno. de una geografía caracterizada por una extrema aridez. Aun así, desde tiempos ancestrales, este territorio fue re- Máscaras del Sur corrido, ocupado y explotado por poblaciones indígenas En esta roca se puede observar un panel con un conjun- anteriores a los incas. Hacia el siglo XV, con la llegada del to de figuras entre las que destaca un motivo pintado en imperio cusqueño, se habilitaron y formalizaron las an- rojo, que parece tener forma de máscara. Este tipo de fi- tiguas rutas del Despoblado, incorporándose a la red de gura es similar a otras ubicadas bastante más al sur, en caminos del Qhapaq Ñan. el sitio El Encanto, en Ovalle, aunque estas últimas están grabadas y no pintadas en la piedra. Siempre se lo consideró como el “valle de la abundancia”, dotado de pasto para el ganado doméstico y silvestre, de ¿Refugios, montículos funerarios u otra cosa? chañares, algarrobos y campos de cultivo, y como la puer- A primera vista, estas figuras parecen representaciones ta de entrada o salida del desierto. Los recursos naturales de herraduras. Sin embargo, es posible sugerir otras in- del valle fueron aprovechados por quienes lo ocupaban terpretaciones. Podrían representar pequeños refugios de temporal o permanentemente, en especial quienes se piedra de forma semicircular vistos desde arriba. Estos dedicaban a actividades de caza de guanacos y a la re- refugios eran usados por los cazadores de guanacos de colección de frutos y materias primas provenientes de la la región para acechar a sus presas. También podrían ser vegetación local. representaciones de túmulos funerarios vistos en corte o de perfil. Mucho antes de que llegaran los incas, este Desde aquellas épocas ancestrales, el arte rupestre, re- tipo de enterramientos en montículos fue característico curso cultural de gran significación, ha ocupado un lugar desde Copiapó al sur, pero también se le encuentra en las destacado en el paisaje local otorgándole una belleza inmediaciones de este valle. muy singular. Las pinturas manifiestan la importancia simbólica y ritual que representaba, para quienes habi- Capturando guanacos en la roca taban el valle, la reproducción de los ciclos vitales que Es muy probable que esta pintura represente una es- aseguraban la fertilidad de la tierra y del ganado silvestre. cena de cacería de guanacos, camélidos silvestres que habitaban el área y que eran aprovechados por viajeros ARTE RUPESTRE EN EL VALLE y lugareños para proveerse de carne, lana y cueros. Estas imágenes de guanacos son tan difíciles de captar como Fertilidad en el desierto los propios guanacos de capturar. Durante buena parte del Numerosas pinturas rupestres de color rojo, situadas en día, este panel de arte rupestre se encuentra directamen- distintos puntos del valle, contienen representaciones o te expuesto a la luz del sol, lapso en que las pinturas sólo motivos figurativos, en los que se pueden reconocer seres se pueden ver completamente haciéndoles sombra. humanos, animales y objetos. Aquí se puede apreciar una figura humana en cuya cabeza destaca lo que parece ser un tocado en forma de ave. En su parte inferior un falo de gran tamaño sugiere como posible interpretación una re- lación del personaje con aspectos ligados a la fecundidad y a la fertilidad de Finca de Chañaral, oasis que surge de 30 El Qhapaq Ñan en la ruta del Despoblado, en Atacama Un “mascariforme” en panel con pictografías Pictografías de camélidos en actitud de movimiento preincaicas en Finca de Chañaral Panel con pictografías en forma de herradura en Finca de Chañaral 31 VIII. EPÍLOGO La extensa y compleja red de caminos que conformaron el sistema vial del Qhapaq Ñan, hizo posible el dominio político y militar de las provincias, la organización de un aparato institucional y administrativo de envergadura, la circulación de bienes, riquezas y de mano de obra, la implementación de un eficiente sistema de comunicacio- nes y la integración del inmenso territorio incorporado al Tawantinsuyu. En esta obra sin precedentes en la historia de la América precolombina, participaron los gobernan- tes del Cusco y las poblaciones de las regiones sometidas, que aportaron no sólo con su trabajo y sus recursos, sino sobre todo con su experiencia y conocimientos locales. Este desafío fue especialmente exigente en el desierto del norte de Chile, cuyas condiciones de extrema aridez requirieron de un esfuerzo mancomunado para lograr la formalización de una red de caminos cuyas rutas, sin em- bargo, estaban ya en uso desde hacía milenios. 32 IX. GLOSARIO Apachiqta. Apacheta / Apachita: Estructuras de piedra como masculinas y/o femeninas (mallku tata, mallku talla) irregulares que representarían una forma de “marcar” el (Castro, Victoria, 1994). Tenían una personalidad y carácter territorio. Se van formando gradualmente por el recurrente humanizado, y expresaban sus sentires, pensares, saberes y lanzamiento y acumulación de piedras por parte del via- emociones; por lo tanto: sed, hambre, deseo de bailar, can- jero en eventos diferentes. Fueron y son utilizados con fi- tar, regocijarse etc. (Fernández, 2003). nes rituales, y en la actualidad, testimonian la simbiosis de creencias andinas y católicas. Aríbalo: Recipiente de forma alargada, base ancha y cue- Son espacios sagrados localizados en la red del sistema llo angosto utilizado para transportar líquidos o alimen- vial andino, generalmente en las abras y cumbre altas por tos. El aríbalo incaico es la forma más representativa de la donde pasa el camino. Son puntos señalados de oblación cerámica incaica, de finalidad utilitaria. Es un cántaro de donde el viajero se encomienda a las deidades tutelares boca abocinada, cuello largo, cuerpo voluminoso y base ofreciendo con piedras, bolos de coca (hach’u), usut’a (ojo- cónica. Lo había en diversos tamaños, desde pequeños tas), cabellos, cejas, pestañas y otros, aspirando liberarse hasta los que tenían la altura de una persona. Los anti- del cansancio, distancia, peso y procurar un viaje exitoso. guos peruanos lo llamaban maka o puyñun; el nombre de Apachiqta, significa hacer llevar las desventuras. aríbalo lo impusieron los españoles, por su ligero parecido Desde la segunda mitad del siglo XVI, fueron objeto de con las antiguas ánforas griegas elaboradas desde el siglo erradicación por políticas de extirpación de idolatrías co- VIII a. C. (aryballos). loniales. Sobre estos montículos se colocaron cruces inten- tando la superposición ideológica cristiana sobre la Andi- Aukaipata: Plaza central o espacio público propio de la ar- na. Hoy, estas apachetas se identifican por la presencia de quitectura urbana cusqueña y de los asentamientos provin- montículos de piedras de tamaños pequeños, regulares y ciales. Allí se desarrollaban ceremonias y encuentros entre de diferente naturaleza. Hoy los grandes amontonamientos las autoridades incas y las autoridades y habitantes locales. de piedras, en algunos casos, son rodeados por docenas de pequeños altares construidos con tres o cuatro piedras; con Ayllu: a) Base de la organización del Estado Inca, susten- velas e imágenes religiosas. tada en la unidad familiar política y económica, su princi- pal vínculo se hallaba en la propiedad común de la tierra y Apu, Mallku (Gran señor): Cerros, nevados y montañas la cooperación colectiva. Se utilizaron otros vínculos para altas conforman las deidades tutelares andinas, donde afianzar la unidad de parentesco, el reconocimiento de moran y habitan los espíritus de las montañas. Cada cual antecesores comunes y el establecimiento de una entidad posee determinados poderes para “gobernar” territorio, política. b) Parcialidad o comunidad, fundamentalmente gente, animales, y recursos. Generalmente los de mayor al- andina. Unidad de parentesco básica de la estructura so- tura conforman los de más jerarquía y su dominio territorial cial andina, la cual, generalmente, puede trazar su descen- es de escala mayor. La relación de las deidades (de la na- dencia de un ancestro común y tiene derechos colectivos turaleza representadas en las montañas) con los hombres, a tierras. expresan las interacciones de reciprocidad, los mismos que se cumplen conforme a cánones claros y precisos. El incum- Chaski: Mensajero, cuya función era facilitar la comunica- plimiento de las reglas de juego puede devenir en enfer- ción entre personas, poblados, el pueblo, los funcionarios medades, carencias, catástrofes, movimientos telúricos, y el Inca. Formaba parte de un sistema de postas, que se sequías, exceso de lluvias, inestabilidades y fracasos políti- hallaban a una distancia de una legua aproximadamente (5 cos, por lo tanto, se ingresa a un estado de desorden y des- kilómetros). En esta ruta se desarrollaban el máximo de ve- equilibrios. La forma de retornar al equilibrio y restablecer locidad para agilizar la llegada de la información y también el orden era sólo a través del Qhapaq Hucha (deuda mayor de presentes y dones. El servicio de chaski, también opera- o real incumplida) o sacrificio humano (Fernández, 2003). ba durante la noche, en casos de urgencia. Cada comunidad invoca el poder de estas deidades nom- brándolas y ofrendándolas en todas sus ceremonias. Distin- Chaskiwasi: Eran construcciones pequeñas que se halla- guen a cada Mallku por sus capacidades para hacer llover, ban en determinados puntos de los caminos, y tenían la producir riquezas minerales, salud, bienestar y multiplica- función de albergar permanentemente a los mensajeros o ción del ganado. Estas deidades pueden ser personificadas “correos” del Inca, se ubicaban a una distancia de cinco ki- 33 lómetros aproximadamente. Estas construcciones eran de Quipu: Sistema de contabilidad, clasificado y codificado planta rectangular y algunas de planta circular, techados por colores utilizando cuerdas de diferentes formas, tama- de ichhu y madera donde generalmente vivían dos varo- ños, nudos y colores. nes con sus mujeres. Constituían generalmente un par de recintos para albergar dos chaskis. Dependiendo de la zona Suyu: Parcialidad; Hanan suyu, parcialidad de arriba; Hurin donde se hallaban, el material constructivo era diferente. Se suyu, parcialidad de abajo. Eran cada una de las cuatro divi- alimentaban de las despensas del Estado. En el Collasuyu siones geopolíticas que formaban parte del Tawantinsuyu y estaban construidas de piedra rústica. que tenían como centro la ciudad de Cusco. Chicha: Bebida fermentada en base a frutos, vainas o Tambo, Tampu: Es un lugar con edificios que servían para semillas. albergar a los viajeros, estos estaban abastecidos de ali- mentos agua, leñas y otros artículos necesarios y eran Chullpa: Edificaciones funerarias características de los atendidos por los mitayoq de una comunidad cercana. Los pueblos altiplánicos. Se usaban como bodegas para alma- tambos integraron el sistema vial andino; estos general- cenar alimentos y, otras veces, como cámaras para depo- mente se hallaban a distancias de una jornada de camino, sitar a los difuntos; también podían ser adoratorios para entre seis y siete leguas (30KM). Los tambos fueron de di- rendir culto a los cerros sagrados ferentes jerarquías dependiendo del camino al cual servían, flujos y contexto. Collca: Bodega construida por los incas para almacenar di- ferentes tipos de productos agrícolas, así como cerámicas, Tambillo (quichua-español): Diminutivo de tampu que tejidos, objetos de metal y otros artículos. quiere decir, posada, morada, alojamiento. Su traducción es lugar de descanso del Inca. Kallanka: Edificación techada, característica de la arqui- tectura incaica de las provincias conquistadas. Se ubicaban Tawantinsuyu: Nombre quechua con el que los incas de- en los principales centros administrativos y se utilizaban nominaban a su imperio, cuyo centro era el Cusco. Estaba para actividades políticas y religiosas de carácter privado. dividido en cuatro unidades territoriales o suyus y cada región tenía su nombre: el Chinchaysuyu al noroeste, el Kancha: Consistía en un espacio rectangular que albergaba Antisuyu al noreste, el Collasuyu hacia el sudeste y el Cun- tres o más estructuras ubicadas simétricamente alrededor tisuyu, al sur y sudoeste de la capital. de un patio central. Por lo general, las kanchas cumplían di- ferentes funciones ya que conformaban la unidad básica ar- Topus: Medida de área y de longitud, también el verbo me- quitectónica tanto de viviendas como de templos y palacios. dir. (Rostworowski, 1992:300). Kuraka: Autoridad o gobernante de una comunidad, pueblo Tumi: Cuchillo de metal en forma artística utilizado por los o grupo étnico andino. incas con fines ceremoniales o medicinales. Mita: Sistema de turnos establecido por el Estado Inca Tupus o “mojones del Inca”. Hitos, Sayhuas, Chutas: para organizar la disponibilidad de mano de obra necesaria Corresponde a un sistema de demarcación de territoriali- para cumplir con funciones tributarias, que podían consistir dades (rituales, políticas, sociales) con asociaciones sim- en el trabajo agrícola y minero, en la construcción de obras bólicas con el orden del cosmos, el espacio, el tiempo, los públicas y en labores más especializadas. ciclos naturales y sociales. Estos “amojonamientos” son una de las características más singulares de los caminos Pukara: Fortaleza o pequeña ciudadela amurallada, ubica- imperiales. Poseen una gran variabilidad tipológica, can- da estratégicamente con fines defensivos. tidad y disposición respecto al camino. Sólo aquellos más formalizados parecen ser sayhuas, chutas o tupus (entre Queñoa: Árbol altiplánico de tamaño mediano que tiene la otras denominaciones), reconocidos en las fuentes histó- capacidad de adaptarse a condiciones extremas de altitud ricas como “mojones del Inca”. (sobre los 3000 msnm) y a ambientes poco lluviosos. 34 X. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ALDUNATE, C. & L. CORNEJO (EDS.), 2001. Tras la huella Archaeological and etnohistorical assessment of the im- del Inka en Chile. Museo Chileno de Arte Precolombino, pact of the Inca State, M. A. Malpass, Ed., pp. 117-142. Santiago. University of Iowa Press, Iowa City. BERENGUER, J., 2007. El camino inka del Alto Loa y la crea- MARTÍNEZ, J. L., 1988. Tahuantinsuyu: El imperio de los ción del espacio provincial en Atacama. En Producción inkas. En Los primeros americanos y sus descendientes, D. y circulación prehispánicas de bienes en el sur andino, Con & J. Berenguer, Eds., pp. 285-312. Editorial Antártica / A. Nielsen, M. C. 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En Provincial Inca. 35 AGRADECIMIENTOS Gobierno Regional de Arica y Parinacota Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo Gustavo Gobernación Provincial de Parinacota Le Paige Museo Arqueológico San Miguel de Azapa (Masma) Gobierno Regional de Antofagasta Museo Municipal El Loa (Mmel) Gobernación Provincial El Loa Museo Regional de Atacama (Mra) Dr. Calogero Santoro Gobierno Regional de Atacama Andrea Rojas Gobernación Provincial de Copiapó Fernando Maldonado Corporación Nacional de Desarrollo Indígena Guión Museográfico I. Municipalidad de Putre José Berenguer I. Municipalidad de Calama Cecilia Sanhueza I. Municipalidad de San Pedro de Atacama Christián Vitry I. Municipalidad de Diego de Almagro Patricio Olavarría Andrea Torres Comunidad de Putre Comunidad de Socoroma Diseño Comunidad de Zapahuira Junta de Vecinos Nº1 de Putre Magdalena Pavón Seemann Junta de Vecinos Nº15 de Putre Comunidad Eduardo Gaspar Cáceres Consultora Comunidad Atacameña de Lasana El Agua S.A. Comunidad Atacameña de Ayquina-Turi Comunidad Atacameña de Cupo Comunidad Indígena Atacameña de Catarpe Comunidad Atacameña de Camar Comunidad Atacameña de Caspana Comunidad de Inca de Oro Comunidad de Colla Junta de Vecinos de Inca de Oro Vecinos de Diego de Almagro Colaboradores Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo Centro Nacional de Restauración y Conservación Ministerio de Defensa Ministerio de Educación Ministerio de Relaciones Exteriores Ministerio de Obras Públicas, Dirección de Arquitectura Créditos Fotográficos Museo Indigena Atacameño Alto Loa 36