TAMOANCHAN
Revista de Ciencias y Humanidades
conviviales1
The seven principles for build convivial societies
Luis Tamayo2
Resumen
En la años venideros la humanidad, con el objeto de lograr la sustentabilidad y conservar su calidad de
vida, deberá incorporar una serie de principios clave (biomímesis, precaución, ecoeficencia,
autocontención, comprensión de la exponencial, justicia socioambiental y unidad con el otro y el
mundo), los cuales se estudian en este ensayo.
Palabras clave:
Sustentabilidad, Fin de la era de la exuberancia, Convivialidad.
Introducción
En los años venideros la humanidad será acosada por tres fenómenos devastadores
asociados a eso denominado por Catton3 como el fin de la era de la exuberancia: el
calentamiento global antropogénico, el fin de la era del petróeleo barato y las crisis
económico financieras asociadas a ellos. Desde mi punto de vista, una humanidad que
pretenda sobrevivir a tal crisis relacionandose de manera respetuosa y plena con la
naturaleza no puede sino seguir siete principios básicos: biomímesis, precaución,
ecoeficencia, autocontención, comprensión de la exponencial, justicia socioambiental
y unidad con el otro y el mundo, todo lo cual conduce a eso que ha sido denominado
por el Dr. Jorge Riechmann como “ecosocialismo”.
1
Publicado en Tamoanchan 4, Revista de Ciencias y Humanidades del Centro de Investigación y
Docencia en Humanidades del Estado de Morelos, México, Diciembre de 2013.
2Dr. en Filosofía. Profesor de Tiempo Completo adscrito al Posgrado en Filosofía del CIDHEM,
Presidente de la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades del Estado de Morelos y Coordinador
del núcleo Morelos del Consejo Consultivo para el Desarrollo Sustentable de la SEMARNAT.
3
Catton, 2010.
1
1. La maravillosa biomímesis
La biomímesis, es decir, “la innovación inspirada en la naturaleza” 4 es una versión
renovada de aquello que inspiró a budistas y múltiples pueblos originarios, así como a
pensadores contemporáneos como Howard-Thomas Odum, Ramón Margalef, Barry
Commoner y, más recientemente, a Jorge Riechmann y Janine Benyus. La biomímesis,
es decir, la “emulación consciente del ingenio de la vida” deriva del conocimiento de
que la naturaleza lleva miles de años probando los mejores procedimientos para
realizar prácticamente cualquier tarea: de la generación eficiente de energía al
reciclaje de los residuos, del tratamiento de las aguas residuales al equilibrio de los
ecosistemas.
Como muy bien indica Janine Benyus:
La biomímesis está descubriendo lo que funciona en el mundo natural y, cosa aún más
importante: lo que dura. Después de 3,800 millones de años de investigación y desarrollo, los
fracasos (de la Naturaleza) han quedado fosilizados y lo que nos rodea es el secreto de la
supervivencia.5
Desde hace ya varias décadas, algunos científicos y tecnólogos intentan imitar los
procedimientos de la naturaleza, dando lugar a algo que Benyus denomina la
“revolución biomimética” y por ello se esfuerzan en construir:
(…) celdas fotovoltaicas que copian las hojas, fibras que imitan las telas de araña, cerámicas
irrompibles derivadas del madreperla, curas del cáncer gracias a los chimpancés, granos
perennes inspirados en las gramíneas pratenses, ordenadores que funcionan como las células y
una economía de bucles cerrados que aprende de los bosques de secuoyas, los arrecifes de
coral y los bosques de nogales.6
Y la justificación de la necesidad de emular a la naturaleza es más que evidente:
Nuestros sistemas de calefacción central y acondicionamiento de aire son superados por los
30°C constantes de los termiteros. Nuestro radar más complejo es duro de oído en
comparación con la transmisión multifrecuencial de los murciélagos. Y nuestros nuevos
“materiales inteligentes” tienen que inclinarse ante la piel del delfín o la trompa de las
mariposas. Incluso la rueda, que siempre hemos considerado una invención genuinamente
humana, ha resultado estar presente en los motores moleculares que accionan los flagelos de
4 Benyus, 2012: 16.
5 Benyus 2012: 17.
6 Benyus 2012: 17
2
las bacterias más antiguas (...) Las algas bioluminescentes combinan sustancias químicas para
encender sus linternas corporales. Los peces árticos y algunas ranas son capaces de congelarse
del todo y luego revivir, protegiendo sus órganos de los daños causados por los cristales de
hielo. Los osos negros hibernan todo el invierno sin intoxicarse por su propia urea, mientras
que sus primos, los osos polares permanecen activos gracias a una capa de pelos transparentes
que actúan como los paneles de un invernadero. Los camaleones y las platijas se camuflan
modificando la coloración de su piel para confundirse con el sustrato. Las abejas, las tortugas y
las aves migratorias navegan sin necesidad de mapas mientras que las ballenas y los pingüinos
bucean sin escafandra. ¿Cómo lo hacen? ¿Cómo consiguen las libélulas superar en
maniobrabilidad a nuestros mejores helicópteros? ¿Cómo se las arreglan los colibríes para
cruzar el Golfo de México con menos de tres gramos de combustible? ¿Cómo pueden las
hormigas cargar con el equivalente a cientos de kilos en el sofocante calor de la jungla?7
Definitivamente, si buscamos genios de verdad, no podemos sino encontrarlos en la
naturaleza misma. Desgraciadamente, la enorme mayoría de nuestros sistemas de
producción distan mucho de ser biomiméticos. La agricultura convencional, la de los
agroquímicos y los fertilizantes inorgánicos es tan contraria a los principios de la
naturaleza que, en el volúmen de mayo 2013 de National Geographic, Dan Charles se
pregunta si la agricultura convencional es capaz de “destruir nuestro planeta”. Dicha
agricultura, cuyo fruto mas elaborado son los Organismos Genéticamente Modificados
(OGM), es tan dañina para ecosistemas y agricultores que, indica Charles, está
afectando de manera desmesurada a la vida toda:
El nitrógeno (de los agroquímicos) que se escapa sofoca la vida silvestre en lagos y estuarios,
contamina las aguas subterráneas e incluso incrementa la temperatura global. A medida que un
mundo hambriento contempla miles de millones de bocas más que necesitarán porteínas ricas
en nitrógeno ¿qué tanta agua y qué tanto aire limpios sobrevivirán nuestra demanda de
campos fértiles?8
Y esa agricultura, la de los monocultivos, los agroquímicos y los OGM (como el maíz
trasgénico que Monsanto, Dupont y Pioneer pretenden cultivar en México a pesar de
ser el lugar de origen del grano) es, desgraciadamente, la que los intereses
corporativos pretenden imponer en nuestro país, despojando a nuestra población de
la simple posibilidad de poseer autosuficiencia alimentaria gracias a a la conservación
de la salud de nuestros suelos y cuerpos de agua.
En su ensayo “Biomímesis. Respuesta a algunas objeciones”9 el Dr. Jorge Riechmann,
profesor de Filosofía Moral de la Universidad Autónoma de Madrid, presenta los
7 Benyus 2012: 21
8 Charles 2013: 114
9 Riechmann, 2006b.
3
principios básicos de la sustentabilidad biomimética: “A partir de la biomímesis, del
funcionamiento de los ecosistemas, podemos sugerir seis principios básicos para la
reconstrucción ecológica de la economía: 1. Estado estacionario en términos
biofísicos. 2. Vivir del sol como fuente energética. 3. Cerrar los ciclos de materiales. 4.
No transportar demasiado lejos los materiales. 5. Evitar los xenobióticos como los COP
(contaminantes orgánicos persistentes), OMG (organismos transgénicos). 6. Respetar
la biodiversidad.”
Es decir, para el Dr. Riechmann la clave de la sustentabilidad descansa en “Ciclos de
materiales cerrados, sin contaminación y sin toxicidad, movidos por energía solar,
adaptados a la diversidad local: ésta es la esencia de una economía sustentable.
Cuando se trata de producción industrial, suele hablarse en este contexto de
producción limpia”.
Estos principios son más claros si recordamos las nueve propiedades básicas de los
sistemas naturales destacados por Janine Benyus en su Biomímesis:10 1. La naturaleza
cabalga sobre la luz solar. 2. Gasta sólo la energía que necesita. 3. Ajusta la forma a la
función. 4. Lo recicla todo. 5. Premia la cooperación. 6. Cuenta con la diversidad. 7.
Demanda tecnología local. 8. Frena los excesos desde dentro. 9. Saca partido de las
limitaciones.
Y la naturaleza, ademas, cuida de las generaciones futuras, es decir, no realiza la
“tiranía transgeneracional” que actualmente realizamos y mediante la cual agotamos
los recursos naturales de una manera increíblemente acelerada y ciega,
empobreciendo el futuro de nuestros hijos y nietos. La naturaleza no se mueve en
autos,11 ni utiliza derivados del petróleo para fertilizar los suelos. La naturaleza no
genera “externalidades”.
Como bien indica el Dr. Riechmann en el ensayo antes citado:
Los ecosistemas naturales funcionan a base de ciclos cerrados de materia, movidos por la
energía del sol: ésta es su característica fundamental, si los contemplamos con “mirada
económica”. Se trata de una “economía” cíclica, totalmente renovable y autorreproductiva, sin
residuos, y cuya fuente de energía es inagotable en términos humanos: la energía solar en sus
diversas manifestaciones (que incluye, por ejemplo, el viento y las olas). En esta economía
10 Benyus, 2012: 22
11
Los motores de combustión interna no sólo agotan los cada vez más escasos combustibles fósiles sino
que son increíblemente ineficientes: dichos motores pierden un enorme 88% de la energía que reciben,
según datos del Dr. Eduardo Ramos, del Instituto de Energías Renovables de la UNAM (Campus
Temixco).
4
cíclica natural cada residuo de un proceso se convierte en la materia prima de otro: los ciclos se
cierran. Por el contrario, la economía industrial capitalista desarrollada en los últimos dos
siglos, considerada en relación con los flujos de materia y de energía, es de naturaleza lineal:
los recursos quedan desconectados de los residuos, los ciclos no se cierran.12
Y en eso radica la clave de la crisis ambiental que sufrimos y se agravará en el futuro:
los procesos industriales por ser lineales, implican una enorme cantidad de
“externalidades”, es decir, de variables y procesos que constituyen “desechos” y donde
esperan que sea otro quien se encargue de ellos. Toda la basura, los residuos en el
aire, el suelo y el agua de los más diversos procesos industriales constituyen
“externalidades” propias de ciclos lineales, es decir, no cerrados, como si son los de la
naturaleza.
Y un buen ejemplo de esto lo constituye la minería tóxica de metales preciosos de Tajo
abierto, esa que, en múltiples naciones latinoamericanas y bajo el cobijo de los
gobiernos de las naciones desarrolladas, lixivía con cianuro el mineral removido y
destruye cientos o miles de hectáreas de bosques y selvas con el objeto de extraer el
oro, la plata y otros metales, contaminando cantidades enormes de agua y dejando
tierras yermas.13
Y en las naciones latinoamericanas que lo han permitido, dicha minería se expande
(en México, en el 2013 está concesionado a empresas mineras transnacionales el 25%
de todo su territorio).
2. El principio de precaución
En el estudio Principio de precaución para una era tecnológica (2008), la Dra. Célida
Godina define al principio de precaución como “la acción de prevenir riesgos antes de
que éstos se manifiesten (…) la acción precautoria exige un estudio intensivo de un
problema, implementar métodos preventivos (…) esta acción no es de ningún modo
12
Riechmann, 2006b.
13 Según el estudio del Ing. Antonio García Ramón, integrante del Colegio de Ingenieros Civiles de
Morelos, se deriva de la Manifestación de Impacto Ambiental entregada por la empresa minera
Esperanza Silver a la SEMARNAT (en su proyecto de explotación en Temixco, Morelos, México) que el
“Consumo aproximado de agua según sus datos es de: 12 lt/m2 hr X 591,600m2 = 7,099,200 de litros
por hora. Si suponemos que el Consumo de agua por persona por dia es de 150 litros resulta que:
7,099,200 / 150 = 47,328 dias/hr. Años que se alimentaria una persona 47,328 / 8,760= 5.4 años por
cada hora de consumo en la mina esto sin considerar otros consumos de agua en la mina”. Es decir,
concluye el estudio del Ing. García Ramón: “en 10 horas de trabajo de la mina se consume el equivalente
a 54 años de la vida de una persona” (tomado de su conferencia realizada dentro del Foro La Minería a
tajo abierto en Morelos, UAEM, 29 de mayo 2013).
5
un principio para detener de manera definitiva la actividad científica, ella no es
anticientífica ni hostil a la tecnología, sino que plantea explícitamente la cuestión de
los criterios en la toma de decisiones políticas cuando la ciencia no ofrece una
respuesta unívoca o hay conflicto entre diferentes expertos”.14 Asimismo, refiere los
cinco elementos propios del principio de precaución indicados por Jorge Riechmann:
Responsabilidad: al iniciar una actividad nueva, recae sobre el iniciador la carga de la prueba de
demostrar que no hay vía alternativa más segura para lograr lo que ha de lograrse; Respeto: en
condiciones de riesgo grave, se impone la acción preventiva para evitar daños, incluso si no
existe una certidumbre científica total de las relaciones causa-efecto; Prevención: existe el deber
de ingeniar medios que eviten los daños potenciales, más que buscar controlarlos y gestionarlos
a posteriori; Obligación de saber e informar: existe el deber de comprender, investigar, informar
(sobretodo a los potencialmente expuestos al riesgo) y actuar sobre los potenciales impactos, no
cabe escudarse en la ignorancia; Obligación de compartir el poder: democrtaización de la toma de
decisiones en relación con la ciencia y la tecnología. 15
Solo un mundo que cuente con una sociedad bien informada que exija a sus
gobernantes la imposición de regulaciones precisas a la industria, al comercio y a la
actividad científico-tecnológica podrá garantizar un medio ambiente sano a las
generaciones futuras.
3. La ecoeficiencia
La ecoeficiencia puede constituir un principio clave de la humanidad futura. “Hacer
más con menos” y así mejorar de manera sustantiva la eficiencia de procesos,
máquinas y mercancías puede ayudar a la humanidad a sobrevivir la crisis derivada
del Fin de la era del Petróleo barato y mantener una calidad de vida razonable.
Mejorar la eficiencia de las máquinas previas a la era del petróleo barato, esas que se
movían gracias al carbón, la fuerza de los ríos y la tracción animal (y ahora también a
la del sol, el viento y las mareas) puede hacer la diferencia e impedir que la
humanidad, luego de la crisis derivada del Fin de la era de la exuberancia tal y como
predice la Teoría de Olduvai de Richard Duncan,16 descienda hasta el paleolítico
(volviendo al modo de producción de caza-recolección) sino sólo hasta el
renacimiento o la ilustración(con una serie de tecnologías prepetroleras qué pueden
permitir una calidad de vida razonable).
14 Godina, 2008: 60-61.
15 Riechmann y Tickner 2002: 25., cit. por Godina, 2008: 60.
16
Duncan, 2009.
6
Hacer más eficientes las tecnologías de generación orgánica de alimentos, captación
de agua de lluvia, riego de los sembradíos, aprovechamiento de la energía solar, eólica,
hidráulica, maremotríz y geotérmica puede constituir diferencias verdaderamente
significativas entre las naciones.
Y dicha reconversión energética ya empieza a notarse, y de manera significativa, en la
movilidad de algunas urbes. Al respecto informa Beth Buczynsky:
En Londres el 24% de todos los viajes realizados en la esa ciudad se realizan en bicicleta; en
Amsterdam hay más autos que bicis (780 mil personas, 881 mil bicis y sólo 215 mil autos), en
Tokyo el 14% de los viajes se hacen en bici e incluso en Portland, Oregon, USA, 17,000
trabajadores viajan a su trabajo en bicicleta todos los días.17
El programa Ecobici de la Ciudad de México, el cual permite rentar bicicletas para
circular en la ciudad, apareció hace apenas tres años y pasó de contar con 1200
bicicletas, 90 cicloestaciones, 4.2 Kms de recorrido y 3,000 viajes diarios a contar,
actualmente, con 4,000 bicis, 270 cicloestaciones, 21 Kms de recorrido y 22,000 viajes
diarios de 80,000 usuarios, los cuales cuentan con un seguro contra accidentes, el cual
casi no ha sido usado pues sólo han ocurrido 270 accidentes en 8 millones de viajes (y
ninguno de ellos ha sido fatal). Tampoco ha ocurrido demasiado vandalismo ni robo
de bicicletas (sólo 46 robos en tres años).
Convertir a las ciudades modernas en ciclistas permitiría una mejor movilidad y
lograría hacer disminuír, incluso, el tráfico vehicular, pues todos aquellos que fuesen
desprendiéndose de sus autos para montar en la bici dejarían espacio en la calle para
que aquellos que no pudiesen sino andar en sus autos pudiesen hacerlo de mejor
manera.
4. La impostergable autocontención
La autocontención es un principio clave de una sociedad convivial y sostenible. Se
refiere a una cualidad que Serge Latouche denomina decroissence (decrecimiento)
pero que va más allá de ese concepto.
Ciertamente una sociedad autocontenida es una sociedad que ya no se sostiene en la
creencia de que es posible el crecimiento infinito (como la sociedad de deuda en la
cual vivimos actualmente). Una sociedad convivial no puede sino decrecer en la
17 Página web: Care2, July 5, 2013.
7
medida en que es ecoeficiente y tiene una idea clara de que los recursos de la tierra
son limitados. Por tal razón no puede sino limitar no sólo el número de habitantes que
la pueblan sino de los recursos que dichos habitantes utilizan.
En su estudio El género vernáculo, Ivan Illich nos dejo un estupendo ejemplo de lo que
es la autolimitación en ese sentido:
El caracol construye la delicada arquitectura de su concha añadiendo una tras otra las espiras
cada vez más amplias; después cesa bruscamente y comienza a enroscarse esta vez en
decrecimiento, ya que una sola espira más daría a la concha una dimensión dieciséis veces más
grande, lo que en lugar de contribuir al bienestar del animal, lo sobrecargaría. Y desde
entonces, cualquier aumento de su productividad serviría sólo para paliar las dificultades
creadas por esta ampliación de la concha, fuera de los límites fijados por su finalidad. Pasado el
punto límite de la ampliación de las espiras, los problemas del sobrecrecimiento se multiplican
en progresión geométrica, mientras que la capacidad biológica del caracol sólo puede, en el
mejor de los casos, seguir una progresión aritmética. 18
Un sociedad convivial, de la misma manera que el caracol y con el objeto de mantener
su calidad de vida, se autolimita y cuida sus recursos para proyectarse hacia el futuro.
La autocontención es un modo de vida, una actitud de respeto al otro y de valoración
de su lugar en la tierra. La autocontención reconoce que no se poseen todas las claves,
toda la verdad. Que siempre habrán interrogantes, un no saber irreductible, por lo que
nuestra actitud no puede ser sino de reconocimiento de los propios límites y de
respeto a un orden cuya comprensión nos supera.
Es por todo eso que una sociedad autocontenida respeta los límites planetarios y la
biodiversidad. Fomenta la presencia de lo otro, de lo diferente, incluso de lo dañino. La
reverencia a la Pachamama es una actitud acorde a la autolimitación, aunque desde la
aceptación de los propios límites, deteniendo mi crecimiento para que haya espacio
para todos.
5. La imprescindible justicia socioambiental
Una economía verdaderamente humana, solidaria y preocupada por el bienestar del
otro tendría que prestar el fruto de los excedentes del trabajo de todos (no son otra
cosa las “ganancias” de los capitalistas) a quienes lo requiriesen para concretar sus
proyectos (que por provenir de una sociedad solidaria no podrían ser sino para el
mejoramiento social y ambiental) ¡sin interés alguno!
La idea de cobrar intereses por los préstamos otorgados deriva de una idea que ha
sido instilada en la mentalidad de los seres humanos modernos. Ahora nos parece
bien que nos cobren intereses por los préstamos que nos otorgan. Esa idea,
absolutamente contraria al principio de solidaridad humana, genera que, en nuestros
18
Illich, 1990.
8
días, existan dos tipos de préstamos: los que nos otorgan los bancos (los de los
intereses no sólo crecientes sino incluso variables) y aquellos que nos otorgan las
personas que nos quieren, los cuales nos prestan “sin interés”. Esos extraños (para el
sistema financiero) préstamos derivan de que cualquier padre sabe que si presta
dinero a sus hijos con una tasa de interés creciente y éstos, por alguna extraña razón,
no pueden pagarle, él no tendrá otra opción (por el cariño que les tiene y para
liberarlos de la preocupación) que anular la deuda establecida.
Una economía verdaderamente humana y solidaria sabe perfectamente que los
capitales son de todos (por ser producto del trabajo de todos), y no sólo de los
capitalistas, y por ende que todos tienen derecho a disfrutar de ellos.
La economía neoliberal financiera actual, desgraciadamente, es profundamente
inhumana y ciega. Es inhumana pues, al basarse en la estupidez generalizada (esa que
valora lo “raro”: la piedra “preciosa”, el bulbo de tulipán “raro”, el metal “áureo”),
genera humanos narcisistas y fanfarrones que se creen mejores que los demás por
poseer dichos bienes. Es también ciega pues parece no darse cuenta de que está
condenada a producir burbujas financieras cada vez peores, las cuales hundirán a
cantidades cada vez mayores de seres humanos en la pobreza y la desesperación.
Esa economía financiera moderna, asimismo, no sólo ha coludido a verdaderos
criminales de las grandes corporaciones y de los gobiernos que las cobijan,19 sino que
ha contaminado ¡a la enseñanza misma de la economía!, la cual, incapaz de cuestionar
sus axiomas (como el ya referido “el capitalista debe cobrar intereses por sus
préstamos”), forma academias corruptas e inhumanas que son, aparentemente,
irresponsables de las políticas que proponen a todos los gobiernos de la tierra.
Políticas que, por supuesto, luego el World Bank o la OCDE, avaladas por dichas
academias “expertas” imponen a todo el mundo, sumiéndolo en la pobreza.20
La sobrevivencia de la especie humana requiere establecer “la actitud de desasimiento
frente a la avidez del consumo y una revalorización de la vida sencilla y de la auténtica
19
Cfr. La doctrina del Shock de Naomi Klein (2007), El Mundo según Monsanto de M.-M. Robin (2008) o los
documentos fílmicos Trabajo confidencial (Inside Job) de Charles Ferguson (USA, 2010) o Los socios
americanos de Hitler (Hitlers amerikanische Geschäftsfreunde) de Dieter Schröder/Joachim Schroeder
(Alemania, 2003).
20
Un buen ejemplo de ello es México el cual, cuando la crisis de 1929, apenas sufrió impacto en su
economía (pues era, en buena medida de subsistencia y con un mercado interno suficientemente fuerte),
mientras que en las crisis posteriores a su apertura a la globalización, no ha dejado de sufrir las
consecuencias de dicha apertura.
9
pobreza”,21 esa que Gandhi pregonaba y que es, en realidad, una gran riqueza
espiritualmente hablando. Si los seres humanos no somos capaces de interrumpir el
trato depredador para con nuestro mundo, serán las catástrofes “naturales”,22
económicas y sociales los que nos obligarán a despertar del desmesurado y
enloquecido sueño del progreso infinito.
Sólo una humanidad pensante que recupere la visión de la totalidad, que reconstruya
su unidad con el mundo y que sea capaz de interrumpir la contaminación de los
acuíferos, el aire y la tierra, podrá escapar al suicidio colectivo. El mundo nos es
consustancial y, si lo olvidamos, la consecuencia necesaria es la catástrofe ambiental y
la pérdida de nuestra esencia, eso que ya comenzó y que en el futuro, de no hacer
nada, no podrá sino agravarse.
6. La comprensión de la función exponencial
Una cualidad que diferencia claramente a los ecosistemas naturales de los artificiales
es su capacidad —o no— de establecer equilibrio. Y ello determina elementos tan
importantes como el crecimiento desmesurado de las especies o el agotamiento de los
recursos de la tierra.
El equilibrio presente en los ecosistemas naturales es algo que la naturaleza construyó
a la largo de siglos y que fue logrado gracias a cadenas tróficas que permiten, según las
variables climáticas y estacionales, una relativa estabilidad en la cantidad de
individuos de cada especie. En periodos de abundancia las especies crecen a su
máxima capacidad mientras que, en “vacas flacas”, las poblaciones decrecen,
manteniendo un maravilloso equilibrio.
En los ecosistemas artificiales, es decir, en aquellos derivados de la intervención
humana, la situación no es la misma.
El ejemplo más sencillo nos lo ofrece William Catton, catedrático de Sociología
ambiental de la Universidad de Chicago, en su estudio Rebasados.23 Según Catton, los
21
Santander, 2011: 192.
22
Pongo este término entre comillas pues, como ha podido apreciarse en los primeros capítulos,
muchas de las catástrofes denominadas “naturales” no son sino la consecuencia de la sumatoria de
pequeños actos humanos depredadores sostenidos por largos periodos de tiempo.
23
Catton, 2010.
10
seres humanos somos más parecidos a los detrívoros24 que a los mamíferos. Los
detrívoros son esos animalitos que se alimentan de la materia en descomposición (los
detritos) y son muy valiosos pues contribuyen a la descomposición y reciclado de los
deshechos. A diferencia de los mamíferos, los detrívoros se incrementan de manera
exponencial en los periodos en los que abundan los detritos y, sin llegar a establecer
equilibrio alguno ni simbiosis interespecies, desaparecen rápidamente tan pronto los
consumen. Otros animalitos que se comportan de la misma manera, indica Catton, son
las bacterias acidolácticas, las que producen el vino (mediante la fermentación
maloláctica), y que, cuando crecen en un tonel de jugo de uva se reproducen también
de manera exponencial, consumiendo la glucosa de la uva y produciendo alcohol y
CO2. Al cabo de un tiempo que está en función del tamaño del tonel y de las
condiciones de temperatura y humedad, las bacterias mueren a consecuencia del CO2
y el alcohol que produjeron (pues les son venenosos), desapareciendo todas muy
rápidamente.
El ejemplo que proporciona el ecosistema artificial de las bacterias acidolácticas en el
tonel de vino es, para Catton, un buen ejemplo del futuro de la especie humana, la cual
también se ha reproducido de manera exponencial una vez que descubrió y utilizó de
manera desenfrenada un recurso finito (no la glucosa del jugo de uva sino el petróleo).
Gracias a las cualidades energéticas del petróleo, el ser humano construyó toda una
civilización (la industrial), una era de exuberancia nunca antes conocida por la especie
humana la cual, desgraciadamente, terminará en pocas décadas debido a que el
recurso es finito y ya en fase de decrecimiento, lo cual parece no comprender la
sociedad industrial.
En el libro The essential exponential! For the future of our planet25 —un texto que
recoge los ensayos sobre población y recursos energéticos producidos desde 1978 por
el Dr. Albert A. Bartlett, profesor emérito de la Universidad de Colorado en Boulder—
el autor cita la frase atribuída a Einstein: “The greatest failing of humanity is its failure
to understand the exponential” (el mayor problema de la humanidad es que no
entiende la función exponencial), o dicho a la manera de Bartlett: “The greatest
shortcoming of the human race is our inability to understand variable rate compound
interest” (el mayor defecto de la especie humana es nuestra inhabilidad para entender
la tasa variable de interés compuesto).
24También llamados saprófagos o detritófagos y están conformados por bacterias, hongos, protistas e
incluso lombrices, cochinillas y algunos escarabajos.
25
¡La esencial exponencial! Por el futuro de nuestro planeta (Bartlett, 2004).
11
Y ello no puede ser más cierto. La función exponencial muestra de manera
perfectamente clara como se genera, luego de un lentísimo inicio, un descomunal
crecimiento al final de la curva, lo cual Bartlett aplica al crecimiento poblacional, a las
burbujas financieras, al drástico incremento del consumo de los energéticos o al
igualmente drástico decremento de los recursos naturales (petróleo incluido).
En el primer ensayo “Los fundamentos olvidados de la crisis energética. Una
revisión”26 indica:
La población del mundo fue calculada en 1975 en 4 mil millones de seres humanos creciendo al
ritmo del 1.9% anual. En 1998 somos un poco menos de 6 mil millones y la tasa de crecimiento
ha sido calculada en 1,5% anual. El descenso de la tasa de crecimiento es ciertamente una
buena noticia pero el crecimiento poblacional no se detendrá hasta que dicha tasa alcance el
cero.27
A continuación Bartlett indica que la especie humana crece de manera exponencial. Y
ello no puede ser más cierto: mientras que tardamos miles y miles de años en alcanzar
el primer millar de millones (aproximadamente en 1830 según los demógrafos), el
segundo millar lo alcanzamos en apenas 100 años (1930), el siguiente 32 años
después (1962), el siguiente (4 mil millones) en 14 años (1976), el siguiente (5 mil
millones) en 11 años (1987), los siguientes 6 mil millones los logramos en 12 años
(1999) y el siguiente (7 mil millones) en el año 2011, es decir, sólo 12 años después.
Como puede observarse, si bien la curva amengua, de todas formas la inercia de la
misma eleva los números de manera desmesurada. De continuar la tendencia, en 2024
seremos 8 mil millones y en 2045 la misma tierra deberá alimentar a 9 mil millones de
seres humanos.
En el capítulo 4 del texto antes citado, Bartlett plantea un ejemplo que nos permite
comprender lo que significa el crecimiento exponencial: “
Las bacterias crecen por bipartición, Una bacteria se convierte en 2, 2 en 4, 4 en 8. Consideren
que una bacteria hipotética se divide al ritmo de un minuto. El número de bacterias crece
entonces exponencialmente doblando su número cada minuto. Supongamos que una bacteria
es colocada en una botella a las 11am y se observa que la botella está llena de bacterias a las
12am. Este es un ejemplo de crecimiento exponencial en un ambiente finito. Esto es
matemáticamente idéntico al caso del crecimiento exponencial del consumo de nuestros finitos
recursos fósiles de combustibles. Tengan esto en su cabeza cuando respondan a estas tres
preguntas sobre lo que le pasa a las bacterias: 1. Cuando estuvo la botella a medio llenar? […] 2.
Si fueses una bacteria en la botella ¿a qué hora te darías cuenta de que te estás quedando sin
26 Publicado por primera vez en 1978 y revisado en 1998.
27
Bartlett, 2004: 15
12
espacio? […] 3. Cuánto durará el crecimiento continuo de bacterias si el espacio se
cuadriplica?28
Y el Dr. Bartlett responde a la primera pregunta: la botella está a medio llenar no a las
11:30, como el sentido común indicaría, sino… ¡a las 11:59!, es decir, un minuto antes
de que la botella estuviese completamente llena de bacterias, ¡ésta se encontraba llena
sólo a la mitad! Esto es así porque, como las bacterias se reproducen todas al mismo
tiempo, cuando ocupaban el 50% del espacio sólo requirieron de otro minuto para
llenarlo completamente.
El crecimiento exponencial es muy lento al principio, pero al final es increíblemente
rápido, por tal razón es muy difícil reaccionar de una manera razonable (la segunda
pregunta del Dr. Bartlett): 1 minuto antes de la catástrofe la botella estaba llena en un
50%, 2 minutos antes al 25%, 3 minutos antes al 12.5%, 4 minutos antes al 6%, y 5
minutos antes estaba llena sólo en un minúsculo 3%. A las 11:55, es decir, 5 minutos
antes de la crisis el 97% de la botella estaba vacía, lo cual hacía muy difícil reconocer
que ocurriría una catástrofe.
Y si las bacterias, indica el Dr. Bartlett pudiesen encontrar, otras tres botellas
(planetas) vacíos (su tercera pregunta), éstas se llenarían a una velocidad increíble: Si
se tardaron toda una hora en llenar la primer botella, tardarían sólo un minuto en
llenar la segunda y sólo otro minuto para llenar las otras dos, es decir, ¡A las 12:02
estarían llenas las 4 botellas!
Yo se que los demógrafos, en este punto corregirán al Dr. Bartlett indicando que los
humanos no somos bacterias y que no es la función exponencial la que expresa bien lo
que ocurre con el crecimiento poblacional humano sino la función logarítmica, la cual
también crece muy suavemente al principio, luego crece de manera acelerada para, al
final, alcanzar una meseta de crecimiento suave. Esa curva se ha presentado ya en las
estadísticas poblacionales de algunos países europeos y en China. Las razones del
alcance de esa meseta, sin embargo, no son fáciles de conseguir: las naciones de
Europa la han logrado gracias a la aspiración educativa de su población,29 la China de
Mao requirió medidas draconianas: sólo era permitido un hijo por pareja.
Sin embargo, y a pesar de esos alentadores ejemplos, a nivel mundial la población
sigue creciendo (a una tasa cercana al 2%, lo cual incrementa la población de la
28
Bartlett, 2004: 48
29
Y en particular la de las jóvenes. Una mujercita cuyo anhelo es obtener un doctorado retrasa su vida
reproductiva muchos años, y cuando, finalmente, ha alcanzado dicho objetivo le restan muy pocos años de
fertilidad.
13
manera antes referida) generándonos la pregunta obligada: ¿nuestro futuro será,
como indican Catton y Bartlett, el de las bacterias del tonel de vino o lograremos
detener el crecimiento poblacional (sea de manera razonada o autoritaria)?
Y en México, como en muchas otras naciones, son los grupos más conservadores,
influenciados por una iglesia de lo más retrógrada, los que ostentan el mayor poder e
impiden la realización de los programas de control poblacional.30
7. La conciencia holista: la unidad con el otro y el mundo
No tenía mucha razón Aristóteles cuando definió al hombre como un “animal que
posee razón”, es decir, “racional”, al contrario, la irracionalidad constituye su estado
habitual. Si quisiéramos dar una definición correcta del hombre, en los términos
aristotélicos, tendríamos que decir que el hombre es un “animal que posee hábitos”. Y
el hábito fundamental del hombre es destruir a la naturaleza. Ese hombre considera al
mundo ajeno y, por ende, puede verter en el mismo cualquier cantidad de desechos
imposibles de asimilar. Si todos pretendiésemos vivir con las depredadoras
comodidades del hombre moderno no alcanzarían los recursos de nuestro planeta:
Si todos los habitantes de la Tierra emitiesen tanto CO 2 como lo hace un alemán, la humanidad
requeriría cinco planetas Tierra para que la naturaleza pudiese procesar tal cantidad de
gases.31
El hombre actual no ha comprendido la tesis heideggeriana de que el hombre es un
“Ser-en-el-mundo”, indisociable del mismo, consustancial a su entorno.
En El ser y el tiempo Heidegger indicó que dicho hombre se encontraba en un “estado
de perdido” (ávido de novedades, encontrándose continuamente en la ambigüedad y
en las habladurías). Dicho hombre, el común de nuestros días en el mundo
globalizado, es consumista, atado a modas y obnubilado en un mundo de palabras ha
perdido su vínculo con el otro y su unidad con el mundo.
Son cada vez más raros los seres humanos que aún se buscan a sí mismos, que
escuchan al espíritu en sí e intentan hallar un sentido a su existencia. Los mass media
30 Recordemos el movimiento realizado en los años 80’s por Jorge Serrano Limón, el líder de Provida,
contra la campaña de CONASIDA en pro del uso del Condón (en primer lugar porque usaban “una mala
palabra” —es decir, desconociendo que el nombre Condón es la latinización del vocablo inglés
“Condom”, artefacto, según algunos, inventado por un tal “Dr. Earl of Condom”— y en segundo porque
supuestamente promovían el desenfreno). En la actualidad, son grupos de ese mismo tipo los que,
sistemáticamente, y levantando la bandera de la libertad de decisión de las parejas, se oponen abierta o
subrepticiamente a cualquier forma de control poblacional en muchas naciones del mundo.
31
BUND/Misereor 1996: 16.
14
electrónicos ahogan al hombre moderno y lo “entretienen” tan eficazmente que no hay
espacio para crisis alguna, para anhelo alguno.
Una sociedad convivial sólo puede conformarse con integrantes que se asuman uno
con el mundo y con el otro, que se preocupen y ocupen de su mundo.
Conclusión. El mundo futuro será ecosocialista (convivial) o no será
Hace poco más de 40 años, se publicó, por parte del Club de Roma (un grupo de
intelectuales independientes entre los que se encontraban Dennis y Donella Meadows,
Aurelio Peccei y Alexander King, entre otros) el estudio Los límites del crecimiento
(1972), texto que alertaba acerca de las temibles consecuencias que tendría el
crecimiento sin parar de la humanidad y de los patrones de consumo propios de
globalización capitalista. Dicho informe intentó alertar a la humanidad pues sostenía
con claridad que el futuro, de seguir creciendo de manera tan acelerada, no aparecía
particularmente halagüeño. Gracias a ese estudio ya podemos afirmar con claridad: es
un crimen contra la humanidad aceptar “traer al mundo todos los hijos que Dios me
dé”.
Algunos años, después, los diversos informes (1990, 1995, 2001, 2007, 2013) del
IPCC32 ampliaron y fundamentaron mejor lo afirmado por el Club de Roma: de no
detener el crecimiento acelerado de la emisión de gases de efecto invernadero, la
civilización humana así como innumerables especies del planeta podrían extinguirse
hacia el final del siglo XXI. Y los datos más recientes, se revelan aún mas amenazantes:
recientemente nos informó el Dr. Antonio Sarmiento, investigador del Instituto de
Matemáticas de la UNAM, que el 9 de mayo del año en curso se alcanzaron, por
primera vez en cientos de miles de años de historia de la tierra, las 400 partes por
millón de CO2 equivalente, es decir, cada vez emitimos más gases de efecto
invernadero, los cuales son consecuencia no sólo de nuestros motores y máquinas,
sino de la digestion de nuestras vacas y de los procesos de generación de energía.
32
Siglas en inglés del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático integrado por los mejores
conocedores del Sistema tierra y dirigido por el Dr. Rajendra Pachauri.
15
No por otra razón, la canciller alemana, Ángela Merkel, declaró, en el Diálogo de
Petersberg sobre el Clima global, el 7 de mayo del 2013, que era urgente firmar un
convenio vinculatorio entre todas las naciones (y sobretodo las más contaminantes, es
decir, las más industrializadas) del mundo para verdaderamente detener la emisión
de gases de efecto invernadero.
No podemos seguir creciendo sin parar, no podemos seguir con los patrones de
consumo a los que nos ha acostumbrado el capitalismo globalizado, no podemos
seguir con el modelo de “compra y tira”. No podemos seguir alentando el crecimiento
propio del modelo del mercado libre capitalista pues como bien indica el Dr. Jorge
Riechmann, profesor de Filosofía Moral de la Universidad Autónoma de Madrid en su
estudio El socialismo puede llegar sólo en bicicleta:
Técnicamente es posible fabricar bombillas eléctricas que duren 100 años, lavadoras eléctricas
que duren más de medio siglo. Y esa posibilidad técnica se convierte en una necesidad, si es
que queremos conservar los beneficios de eso que llamamos civilización y generalizarlos al
conjunto de la humanidad, en el dificilísimo trance histórico donde nos hallamos.
Y continúa el Dr. Riechmann:
Pero lo que es técnicamente imposible, y necesario desde la perspectiva del bienestar y la
emancipación humana resulta inviable bajo el capitalismo. Socioeconómicamente imposible.
Para que gire sin fin la rueda de la producción y el consumo, las mercancías han de incorporar
su obsolesencia programada. Este sistema sólo puede funcionar con bombillas que se funden a
los seis meses de uso, con lavadoras que duran cinco años. Y por eso —en una biósfera finita,
con recursos naturales finitos y con una población humana demasiado elevada— el capitalismo
es incompatible con el bienestar y la emancipación humana. 33
Más claro ni el agua: mientras la humanidad no sea capaz de establecer verdaderos
esquemas de convivialidad, mientras no nos preocupemos por el bienestar nuestros
vecinos, dejando de lado el afán por enriquecernos para abonar en la construcción de
sociedades igualitarias en ingreso y responsabilidades; mientras no dejemos atrás el
33
Riechmann 2012: 34.
16
interés compuesto, la codicia y la estupidización generalizada a la cual nos conducen
innumerables programas de los mass media; mientras no dejemos atrás el capitalismo
(que sólo puede sostenerse creciendo sin cesar en el consumo de materias primas, lo
cual es insostenible en un planeta finito) es imposible que logremos sobrepasar el
terrible escollo que representa el Calentamiento global antropogénico y el Fin de la
era del petróleo barato. Y todo ello nos permite sostener otro principio clave de las
sociedades conviviales: si no todos pueden poseer un producto, entonces es inmoral
poseerlo.
No será sencillo. El reto es enorme… y no tenemos alternativa.
Cuernavaca, Morelos, 12 de diciembre de 2013
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