El tema de la identidad comunitaria parece emer- hesión de una comunidad tiende a desaparecer, en
ger con insistencia en la retórica política contem- los momentos en los cuales el grupo, siempre más
poránea hasta imponerse, por consiguiente, estático, envejece y decae, tiende a repetirse mecá-
también en el debate filosófico. Como testimonio nicamente, a cerrarse con respecto a toda posible
de esto podemos recordar los recientes trabajos de innovación. La producción de creencia bajo la
M. Castells, E. Laclau, G. Agamben, A. Negri, R. forma de mitos y opiniones es el remedio, eficaz en
CREENCIA Y FUNDACIÓN DE LA IDENTIDAD COMUNITARIA: Esposito y en general de los postcolonial studies. lo inmediato, pero insuficiente a largo plazo, con el
Este escrito se propone cruzar el pensamiento de cual el “cuerpo colectivo” intenta oponerse a su
SIMONDON, NANCY Y LACAN tres autores que parecen poner el problema en un propia decadencia. Mito y opinión, en tanto que
plan propiamente filosófico, uniendo al tema de la declinaciones respectivamente “colectiva” e “indi-
Andrea Bardin, Sandro Pellarin y Diego Vicenzutto . identidad comunitaria aquel de la identidad del su- vidual” de la creencia, tienen, en este sentido, la
jeto, reflexionando sobre el papel decisivo de la misma función: son estructuras que – fruto de la
creencia individual y colectiva para explicar la on- parcial esclerotización de los procesos de cons-
togénesis de la comunidad. trucción de la identidad colectiva (procesos de “in-
El pensamiento de Simondon (1)
nos permite ana- dividualización de grupo” en los términos de
lizar la problemática – constitutiva y sin embargo Simondon) – comparecen en el momento en el
no “fundativa” – de la creencia respecto a la comu- cual estos pierden parte de su propia potencia di-
nidad: la indiscutible función de la creencia en la námica y expansiva para acabar replegando sobre
ontogénesis del colectivo no permite concluir que una representación auto-referencial y estática.
la misma pueda ser considerada su verdadero fun-
damento. La creencia para Simondon no es lo que En resumen, en el mito y la opinión la comunidad
constituye la relación social, ni aquello que tiene se imagina acabada y amenazada por fuerzas que,
que ser preservado a toda costa para que no se no reconocidas como propias, el colectivo proyecta
pierda la cohesión de la comunidad misma, sino más sobre otra cosa que sobre sí. Se trata de es-
por el contrario el signo de una hendidura interna tructuras capaces de producir fuertes cohesiones,
del grupo, el síntoma de la activación de un meca- potentes vectores de identidades colectivas, pero
nismo de defensa por parte de la comunidad ame- cuya eficacia marca el paso respecto a todo posible
nazada: “la creencia es un fenómeno de disociación cambio futuro. Cristalizando la propia dinámica
o de alteración de los grupos, no una base de su social en estructuras estáticas, la comunidad acaba
propia existencia”. Signo de crisis entonces, la cre- por hacer siempre más difícil la propia relación con
encia emerge en los momentos en los cuales la co- lo “externo”, con aquello que está en contacto
(otras comunidades, la sociedad, el estado), y con
la siempre más problemática propia supervivencia.
(1) Todas las citas de Simondon, cuyo trabajo se inserta con Como enseña la biología, la organización rígida del
originalidad en la línea de Bergson y Canguilhem, son recava-
milieu (entorno) interno deviene siempre más de-
das de G. Simondon, L’individuation à la lumière des notions
de forme et d’information, Grenoble, Millon, 2005, pp. 295-
pendiente de la invariación del milieu externo, y la
305. A las reflexiones siguientes no es obviamente extraña la comunidad aparece como un organismo tanto más
sugestión del ya clásico Imagined communities de B. Ander-
frágil cuanto más “defendido” con respecto al am-
son.
biente del cual, no solamente hace parte, sino que
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también solicita, mantiene en tensión e íntima- rencia a los individuos entre sí es exactamente la güística, ética y política. Pero esto es posible sólo a
Everyday Sketching Dibújo: Inga Mrazauskaite
mente franquea. La identidad colectiva así imagi- modalidad de organización de los diferentes pro- condición de que sepa mantener la latente presen-
nada asume, entonces, la apariencia de una cesos en los cuales participan simultáneamente, cia de significados que la constituyen sin fijarlos en
reacción auto-inmunitaria. modalidad que a su vez es procesal, singular y que el contenido esclerotizado del mito y de la opinión.
no se reduce a factores exclusivamente estructura- La comunidad, entonces, además de no poder con-
Según Simondon es entonces necesario negar que les, sino a factores de tendencia social. En este sen- siderarse originaria con respecto al colectivo, tam-
mito y que la opinión sean “un privilegio causal con tido Simondon afirma que la individualización de poco puede resolverse en la composición definitiva
respecto a la pertenencia al grupo”, pero es nece- la personalidad – proceso siempre in fieri, siempre de esto en una unidad orgánica. En la comunidad
sario liberarse también de todo el aparato concep- simultáneamente psíquico y colectivo, es decir el colectivo está siempre colgado al doble riesgo de
tual (la “trampa” del experimentalismo transindividual – es el fundamento de la colecti- no estructurarse (por el hecho de no saber aprove-
psico-sociológico) basado en la contradicción indi- vidad y de la creencia misma: “la creencia supone char las propias potencialidades inventivas laten-
viduo-sociedad, para poder producir una ciencia un fundamento de la creencia, que es la personali- tes) o de ahogar el componente energético propio
capaz de rendir cuenta de la función constitutiva – dad constituida en la individualización de grupo en una jaula de creencias compartidas rígidamente
aunque no “fundacional” – de la creencia con res- [...] que supone un fundamento que no sea sim- estructuradas y, como último análisis, imaginarias.
pecto al grupo comunitario del cual el individuo plemente interindividual, sino precisamente gru- De hecho, así como en la relación interindividual,
forma parte. Simondon invita a tomar la noción de pal”. La creencia opera entonces como tendencia los individuos interactúan sin poner en crisis las
creencia en su aspecto aparentemente contradic- interna en un campo de fuerzas colectivo por defi- propias diferencias estructurales a la vez que in-
torio: por una parte, como “creencia implícita”, que nición, constelado de personalidades ya estructu- tentan continuamente afirmar la propia supuesta
es la tendencia del proceso mismo de constitución radas, de las cuales es “el conjunto latente de identidad, desconociendo las “creencias implícitas”
de la adhesión; por otra parte, como “creencia ex- referencias en relación a las cuales pueden ser des- que constituyen la propia raíz transindividual, de la
plícita”, que se puede fácilmente acoger en las for- cubiertos unos significados”. El estatuto paradoxal misma forma en las propias creencias (explícitas)
mas del mito y de la opinión, que nace del de la creencia consiste en su poder de funcionar, las comunidades se dan un origen – real o mítico –
replegarse de aquel mismo proceso en mecanismos en cuanto factor productivo de cohesión social, so- que, garantizando su provisional supervivencia,
de defensa que tienen un resultado, como último lamente como creencia latente, es decir, rigorosa- marca en realidad el comienzo de su fin.
análisis, auto-inmunitario. mente “no existe en cuanto creencia”. En este
sentido, esta es la tendencia misma en la cual con- La reflexión de Jean Luc Nancy sobre la comuni-
Para comprender el sentido de este complicado siste “la individualización colectiva en curso de dad constituye un punto fundamental para el aná-
cepto ontológico que le permite pensar aquello que
concepto de creencia es necesario empezar desde existencia”. Por lo tanto, la creencia no debe verse lisis de este concepto en la filosofía
sucesivamente indicará como la dimensión singu-
la concepción del individuo, cuya llave interpreta- como mito u opinión compartida, sino en tanto que contemporánea, y se posiciona en el debate yuxta-
lar plural del ser. El ser está constitutivamente en-
tiva anida en la noción de “personalidad de grupo”. potencialidad de invención colectiva, de produc- puesto a otras dos figuras centrales del pensa-
común y los diferentes seres singulares se dan so-
El individuo psíquico, de hecho, se constituye a sí ción de significados compartidos. miento francés contemporáneo: Maurice Blanchot
lamente en cuanto están expuestos el uno al otro y
mismo (no como “puramente biológico”) sólo a tra- y Georges Bataille (2).
no cerrados en sus individualidades. En la comu-
vés de multíplices procesos relacionales que lo Entonces la comunidad no debe ser considerada el
nidad el cíngulo hace sobre todo, experiencia de su
hacen literalmente “coincidir” con otros individuos producto de las creencias comunes entre los com- Comunidad es para Nancy, antes que nada, un con-
propia finitud y de la alteridad. Esta lógica de la co-
en una “relación inmediata” que Simondon define ponentes de un grupo social, sino más bien como
como transindividual para diferenciarla de las re- posible y parcial éxito de procesos de invención co- (2) En 1983 Nancy publica en la revista Aléa un artículo con el con : La communauté inavuable, París, Les éditions de minuit,
laciones interindividuales, en las cuales los indivi- lectiva con respecto a los cuales la creencia es un título La communauté desoeuvrée, destinado sucesivamente a 1983. Para los dos la obra y la experiencia de Bataille constitu-
ser ampliado y profundizado en un libro con el mismo título: yen el punto de partida para una reflexión radical sobre la co-
duos participan a partir de una personalidad ya componente energético, un potencial creativo que La communauté desoeuvrée, París, Christian Bourgois Editeur, munidad. Nancy volverá una vez más sobre el tema en el 2001
estructurada. A nivel transindividual, lo que dife- puede desembocar en la invención técnica, lin- 1986. A la primera intervención de Nancy, Blanchot contesta con: La communauté affrontée, Paris, Galilée.
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munidad por medio de la aparición del lenguaje, el sucesivamente llamará la comparición, en tanto
cual deviene así en fuente de sentido, hace surgir que no cumplida y por consiguiente no interpreta-
un mundo y le da su razón de ser. ble como individualidad cerrada, como una obra
Lo que hoy nos imaginamos como la escena de la realizada que ha tomado forma, sino como abierta,
horda primitiva alrededor del fuego para escuchar como la posibilidad misma del comparecer junto a
la historia de su propio origen, transformándose una multiplicidad de singularidades finitas.
así en comunidad, es en sí misma un mito; somos
conscientes que cada relato del origen es una fic- El aspecto más problemático de la relación entre
ción, pero también que la ficción es origen. Nancy psicoanálisis y política es probablemente repre-
habla de una verdadera ontología de la ficción que, sentado por el vínculo difuso que unificaría la es-
en general, llevaría a cabo la ontología del sujeto. tructura de un sujeto analizable y el “espacio
El mito es mito de mito, y la comunidad misma, social” en el cual este se encontraría insertado: pro-
entendida como comunión, se revela ser un mito, blema que, desde el punto de vista psicoanalítico,
precisamente el mito fundacional de Occidente que no parece poder resolverse adoptando una pers-
desde siempre se ha estructurado alrededor de la pectiva sociológica, que apunta más bien a una
nostalgia de una perfecta comunión perdida o de cuestión fundamental: ¿Qué es un sujeto?
la utopía de una comunidad armoniosa a construir. Volviendo a Freud podríamos con razón afirmar
munidad se contrapone por Nancy a la metafísica en la comunidad de los creyentes (la eclesía) se re-
El tener conciencia de este hecho desactiva el me- que la psicología de las masas es de por si, el co-
del sujeto, a la tentativa de entender al sujeto en alizaría la perfecta unión de los hombres con Dios.
canismo del mito, y por consiguiente, también su rrespondiente necesario del análisis del Yo, pero
tanto que sustancia e inmanencia; el concepto de Sucedió que la posibilidad de entender la comuni-
capacidad de ser fundacional para la comunidad. tal posición parece volver a proponer la división
comunidad de hecho está estrictamente ligado al dad, como comunión, desapareció junto con la me-
Ya Bataille había evidenciado con claridad que la fundamental entre Sujeto y Sociedad, por la cual el
de trascendencia por el hecho que empuja al ser tafísica del sujeto y esto nos pone ante la necesidad
ausencia del mito conllevaba a la ausencia de la co- átomo individual se ve simplemente como ele-
fuera de sí. Sin embargo esto ha sido histórica- de volver a pensar completamente el espacio indi-
munidad. Delante del extravío que esta situación mento aislado-finito de un espacio común en el
mente pensado en el interior de la metafísica del cado por el concepto de comunidad. Pero para
comporta, los intentos de crear nuevas mitologías, cual su acción se limita a la participación activa-
sujeto a modo de Familia, Polis, Estado, Comuni- comprender mejor cómo esto ocurrió es necesario
son destinados al fracaso y, en sus extremas con- pasiva con el ambiente mismo, pero sin reconocer
dad de creyentes, etc. Se intentó, en otras palabras, investigar la relación fundamental que, según
secuencias, a la creación de ficticias raíces comu- su implicación en cuanto ingrediente estructural
entender la comunidad como una obra realizada y Nancy, aúne la comunidad al mito. Para Nancy no
nitarias, como en los mitos fascistas. Aquello que, del presunto espacio externo. De la misma forma,
realizable, como algo que podría o habría podido hay comunidad sin mito y, recíprocamente, no hay
según Nancy, permanece después de la interrup- habría que resistir a la tentación de resolver toda
dar unidad al conjunto de los individuos, constitu- mito que pueda fundamentar una comunidad. De
ción del mito es la literatura, o escritura, entendida supuesta individualidad entendiéndola como un
yendo así la comunidad misma en un nuevo sujeto hecho, aquello que une en un único organismo co-
como comunicación siempre abierta, expuesta, error de perspectiva para después disolverla en una
individual. Se trata de una lógica auto-inmunitaria munitario a la horda primitiva, es el hecho de que
nunca cumplida, la cual puede tener lugar sólo en dimensión holística extra-individual. De hecho, el
que asume consecuencias autodestructivas por el alguien, perteneciente a esta o llegado desde fuera,
la comunidad, en el ser-en-común de los indivi- problema no es aquel de afirmar o negar la indivi-
hecho de que, así constituida en sustancia, la co- cuenta a sus miembros el origen (el mito es por eso
duos, que por medio de la comunicación exponen dualidad, sino de comprender su aparición, fenó-
munidad se contrapone a otras comunidades que siempre originario y del origen) y de esta manera
sus límites (3). Sin embargo, esta comunidad que meno que en Lacan parece ya de por sí un acto de
deberán ser destruidas o incluidas para que se re- reúne la comunidad bajo una única voz. No existe
empieza desde la interrupción del mito es a su vez
alice una perfecta comunidad totalizadora (en el lé- mito individual, esto debe ser compartido por la
interrumpida, y es ahí, en el interior de esta inte-
xico utilizado por Nancy totalitario e inmanente comunidad y nacer desde su interior. El mito no
rrupción, que no es una cancelación, donde es po- (3) Se trata de aquello que Nancy en La communauté desoeu-
son sinónimos). Esta lógica encuentra su máxima comunica a otra cosa que a sí mismo y en ese co- vrée llama “comunismo literario” y de la cual profundiza la in-
sible volver a pensar la comunidad. La
expresión en el concepto cristiano de comunión; municarse hace nacer un mundo que es el de la co- vestigación en la tercera parte del libro.
communauté desoeuvrée es aquello a lo que Nancy
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creencia transindividual y plural; como afirma en de la propia individualidad, se puede entender en- manera que se abre así una quiebra entre la causa
una entrevista J-A Miller, encargado de la edición tonces cómo acción y creencia (en otro que la jus- efectiva y la tentación de convertirla en ley de ac-
crítica de la obra de Lacan y su heredero institu- tifique) constituyen una relación indivisible que ción.
cional:“Dire que l`inconscient, c`est la politique, genera siempre un movimiento dependiente de un Analizando este discurso desde una perspectiva
c`est d`abord le situer dans une dimension tran- reprimido originario que funciona como centro de política, que parece siempre ser la gran ausente y al
sindividuelle [...] Les termes introduits par Lacan, estabilidad, de ex-timo. Es en este sentido, según mismo tiempo el centro del pensamiento psicoa-
du sujet et de l`Autre, sont là pour articuler avec Lacan, que el tiempo de nuestra existencia es en re- nalítico, se podría suponer una cierta desconfianza
précision cette transindividualité primor- alidad declinado al futuro compuesto, como un con respecto a todo tipo de orden que se pretende
diale”(4). El término transindividual, que casi con será estado, de manera que la “razón” de nuestras como absoluto, sea este el paradigma democrático
seguridad Miller toma de Simondon por medio de acciones no mueve hacia la realización de un fu- liberal mismo, cuya dogmática adopción a credo de
la obra de Balibar, parece indicar exactamente turo, sino, por el contrario, hacia el redescubri- fungir como denominador común de una acción
aquel espacio que no puede aún definirse subjetivo, miento del pasado que lo ha determinado en forma política parece hacer perder de vista la dialéctica
pero que más específicamente “se hace con” el su- de creencia. interna a la institución del sujeto, de modo que esto
jeto por medio de un acto de confianza que invita a Que el “pasar a la acción” sea un hecho de creencia, puede ceder sobre su propio deseo en nombre de
creer que este sujeto exista, animando el objeto del comporta naturalmente el problema de cómo las “buenas intenciones”.
“propio” deseo, el cual viene individuado negativa- poder “actuar” correctamente, es decir, de cómo Si el creer representa el centro de la organización
mente por medio del fracaso de los repetidos in- poder evitar de recaer continuamente en el error de la máquina estatal burocrática - puesta en de-
tentos de alcanzarlo. Este movimiento de ida y por el hecho de tomar por acto libre la obligación fensa de los “valores” Nacionales, Éticos y Huma-
vuelta circunscribe y delimita el espacio vacío en el implícita a seguir en realidad un nuevo Nombre- nos - resistir a la potencia evocativa de esta fe
cual se continúa a esperar y donde reside el objeto del-Padre. Es en esta dirección que se puede inter- parece la vocación psicoanalítico-política por ex-
capaz de satisfacer nuestro deseo y dar así sentido pretar la frase de Lacan dirigida a los jóvenes celencia, la cual intenta volver a activar el sujeto ta-
a la subjetividad que lo habita. Por esta razón revolucionarios de Vincennes, “si como revolucio- chado ubicándolo en la posición más idónea del
Lacan recuerda que nuestra existencia se mueve narios es un amo que buscáis, lo tendréis”; frase discurso del analista, en la cual el pueda encontrar
siempre entre la tragedia del deseo, que desplaza que posiblemente dice mucho más sobre su pensa- un diálogo con el propio Nombre-del-Padre.
continuamente el objetivo de la acción impidiendo miento político de cuanto se puede inmediata- Algo que en otras palabras resiste a la cristaliza-
su satisfacción, y la comedia de la pulsión, que con- mente pensar, reduciéndola a una reaccionaria ción definitiva del orden político, evidenciando la
centra toda la atención en un detalle aparente- provocación. De hecho, se puede encontrar en el impresentable comunidad que subyace a las con-
mente insignificante. psicoanálisis un particular escepticismo irónico- cretizaciones del inconsciente (que es lo político)
práctico que parece representar el verdadero cen- el cual, como afirma Zizek, no representa nuestra
Si el comienzo de este proceso deriva del cortocir- tro político de su pensamiento, el cual desconfía de más profunda intimidad, sino exactamente aque-
cuito inicial debido al estadio del espejo, en el cual todo aquello que se presenta como “puro”, por el llo que “está ahí fuera” y que encarna, al mismo
acontece una literal superposición de identidad hecho de resultar demasiado fácil de utilizar por tiempo, nuestra realidad y lo que hay de excesivo
entre el propio reconocimiento “interno” y la im- cualquier pensamiento prêt-à-porter que adopte en ella.
posición de una imagen externa en cuanto centro sus máximas como reglas no discutibles de un El verdadero gesto político está aquí reducido al
comportamiento automático. En este sentido afir- gesto de escuchar el murmullo que anima la rea-
(4) Entretien avec J-A Miller, Lacan et la politique, in Cités,
Puf, Paris, n°16, 2003, p. 112. « Decir que lo inconsciente es la maba que entre la causa y el efecto hay siempre firmación constante de la excrecencia represen-
política, es situarlo en una dimensión transindividual […] Los algo que no funciona, es decir, existe siempre la in- tante, el superávit de identidad que
conceptos introducidos por Lacan de Sujeto y el Otro, existen
tervención de un mediador evanescente (una cre- excepcionalmente choca con la evidencia de su in-
para articular con precisión esta transindividualidad primor-
dial » encia no discutida) que permite su relación, de consistencia misma.
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