El delito de extorsión en el municipio de Guatemala
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El delito de extorsión en el municipio de Guatemala
El delito de extorsión en el municipio de Guatemala
Análisis de los datos reportados en la EVIPES 2013 respecto al delito
de extorsión en el municipio de Guatemala.1
Introducción
Este documento fue elaborado a partir de la Encuesta Municipal de Victimización y
Percepción de la Violencia –EVIPES‐ 2013 (referida como “Encuesta” en adelante) que fue
realizada entre el 15 de agosto y el 15 de octubre de dicho año en el municipio de
Guatemala a 3,595 hogares e igual número de informantes. El fin de este documento es
servir de insumo en el análisis y la formulación de políticas públicas a diversos niveles de
gobierno.
Justificación
El Centro de Investigaciones Económicas Nacionales –CIEN‐ publicó en noviembre de 2014
un “Estudio Exploratorio sobre las Extorsiones en Guatemala” (referido como “Estudio
Exploratorio” en adelante). Una sección de dicho estudio hacía un análisis de las
estadísticas de las denuncias realizadas en los últimos años y señalaba la ausencia de una
encuesta de victimización a nivel nacional que diera a conocer la cifra oculta y otras
características propias del delito de extorsión. El presente documento busca
complementar dicho estudio. Si bien, los datos contenidos en la encuesta que se analiza
son referidos únicamente al municipio de Guatemala, es necesario mencionar que dicho
municipio reportó el 30% del total de denuncias por extorsión realizadas en el año 2013 y
el 24% de las misma en el año 2014.2
Los datos de victimización
El 9% de los encuestados afirmaron haber sido víctimas de un delito en los meses de
enero a agosto del año 2013. Del total de personas que reportaron haber sido víctimas, la
mayoría (75%) fue víctima de robo en la calle o transporte público. En cuarto lugar está la
victimización por extorsiones con el 9.6% del total de víctimas.
Del total de víctimas de extorsión, el 49% había sido extorsionado en una ocasión y 51%
en más de una.3
Lo solicitado por los extorsionadores en el 89% de los casos fue dinero, 4% tarjetas
telefónicas y 7% otras solicitudes.
1
Documento elaborado por Walter Menchú, Director Ejecutivo del Centro de Observancia de Seguridad Ciudadana del
Centro de Investigaciones Económicas Nacionales –CIEN‐ y consultor asociado al Centro de Investigación en Salud
Urbana –CISU‐. Su contenido está sujeto a los respectivos derechos de autor. Cualquier reproducción del mismo, sea
total o parcial, y sin importar el medio que se utilice para ello, requiere citar al autor y a las dos instituciones de las que
forma parte.
2
Esto son 1,687 denuncias de un total de 5,583 en 2013 y 1,623 denuncias de un total de 6,741 en 2014. Información del
Centro de Observancia de Seguridad Ciudadana del CIEN, con base en los registros de la Policía Nacional Civil.
3
28% en dos, 7% en tres, 8% en cuatro, 4% en cinco y 4% en seis ocasiones.
La mitad (48%) de las víctimas de extorsión entregó lo solicitado. Y en el 14% de los casos
en los que no fue entregado lo solicitado hubo alguna acción en contra. La extorsión fue
realizada vía telefónica el 61% de las veces.
Respecto a la cifra oculta de no denuncia, la Encuesta arroja que el 70% de las víctimas no
acudió a denunciar el delito. Estos porcentajes varían según el delito, alcanzando el 36%
para el delito de extorsión.
Quienes no denunciaron el delito de extorsión dieron como explicación en el 25% de casos
que tenían miedo al agresor. Similar porcentaje (24%) no denunciaron porque
consideraron que era una pérdida de tiempo, mientras el 17% porque desconfía de la
autoridad. El restante 34% argumentó otros motivos.4
Quienes sí denunciaron el delito de extorsión, en el 55% de los casos lo hicieron en la PNC,
29% en el MP, 11% en un juzgado y 5% en otra institución.5
El tipo de daño reportado por las víctimas de extorsión es económico en el 53% de los
casos, psicológico en el 32%, emocional en el 12% y laboral en el 3%.6
13% de quienes denunciaron el delito de extorsión recibieron atención psicológica. Todos
los que denunciaron ser víctimas de extorsión considera que sí es necesario recibir
atención psicológica, mientras que el 75% de quienes fueron víctimas y no denunciaron
también consideran que deberían recibir este tipo de atención.
Los datos de percepción
El 54% de los encuestados considera que vivir en su colonia o barrio es inseguro y el 91%
considera que vivir en el municipio de Guatemala es inseguro.
Esos porcentajes cambian a 59% (barrio) y 93% (municipio) si la persona encuestada ha
sido víctima de algún delito y a 52% (barrio) y 100% (municipio) si la persona encuestada
fue víctima del delito de extorsión.
El 47% de los encuestados dijo que en los alrededores de su vivienda hubo extorsiones. Si
se desglosa por quienes han sido víctimas de algún delito, esta percepción incrementa al
59%. Para el caso específico de quienes han sido víctimas de extorsión, el 91% afirma que
en los alrededores de su vivienda también hubo extorsiones.
4
Es importante notar que para los delitos en general el 33% dice que no denunció porque considera que es una pérdida
de tiempo, 17% porque desconfía de la autoridad, 12% porque no tenía pruebas y 7% por miedo al agresor, entre otros,
lo cual implica que la no denuncia por miedo al agresor es significativamente mayor para el delito de extorsión (25% vs
7%).
5
Para los delitos en general (incluyendo extorsión) existe mayor proporción de denuncias en la PNC: 64%, comparado
con el 30% en el MP y 2% en un juzgado y 4% en otra institución.
6
Para los delitos en general en el 47% de los casos el daño es económico, 28% emocional, 18% psicológico, 6% físico y
1% laboral, esto implica que el daño psicológico es significativamente mayor para el delito de extorsión que para otro
tipo de delitos (32% vs 18%).
La Encuesta hacía una pregunta relacionada a la expectativa de ser víctima de la extorsión
o secuestro en lo que restaba del año 2013. 7 El 41% de las personas entrevistadas
consideraban que podrían ser víctimas de cualquiera de estos dos delitos. 54% de quienes
ya habían sido víctimas de algún delito consideraban que podrían ser víctimas de
extorsión o secuestro.
El 81% de las víctimas de extorsión consideraban que podrían ser re victimizados. Si se
desglosa por las veces en que ha sido víctima en el año, creen que volverán a ser
victimizados: 93% de los que fueron víctimas una vez, 40% de los que fueron víctima dos
veces y 100% de los que fueron víctimas más de dos veces.
Análisis
Dado que la encuesta fue realizada solamente en el municipio de Guatemala, carece de
representatividad a nivel nacional, sin embargo, llama la atención que contrario a los
datos que manejan las autoridades del Ministerio de Gobernación –MINGOB‐, solamente
dos tercios de las extorsiones se realizan vía telefónica.8
Otro dato llamativo es que menos de la mitad de las víctimas de extorsión efectivamente
entregan lo que se les exige, lo cual puede estar relacionado a que las extorsiones son
realizadas vía telefónica y las personas extorsionadas creen que quien está al otro lado de
la línea no tiene la capacidad de causar daño, lo cual no ocurrió en el 14% de los casos en
los que no se entregó lo solicitado, pues sí hubo represalias por no entregar lo que
demandaba el extorsionador.
La cifra oculta del total de delitos reportados en la Encuesta es del 70%, la cual es inferior
o igual a la registrada en encuestas de victimización en otros países latinoamericanos (96%
en México ENVIPE‐2014, 75% en Colombia ECSC‐2014 y 70% Venezuela ENVPSC‐2009).
Respecto a la cifra oculta del delito de extorsión (36%), ésta es muy inferior a lo
encontrado en los países mencionados anteriormente (México 98.5%, Colombia 70%,
Venezuela 73%).9
Incrementar la tasa de denuncia de extorsión en el municipio de Guatemala implicaría:
• Que la población confíe en sus autoridades (especialmente en la PNC que es
donde se realiza la mayor cantidad de denuncias ‐55% vs 29% en el MP‐ y porque
el 17% de los encuestados dijo que no denunciaba porque desconfía de la
autoridad)
7
La encuesta se realizó entre agosto y octubre, por lo que quedaba al menos dos meses y medio para terminar el año al
hacer esta pregunta.
8
Los asesores de la Fuerza de Tarea contra las Extorsiones afirman que el 95% de las extorsiones se realizan por la vía
telefónica.
9
Muy probablemente en una encuesta realizada a nivel nacional este porcentaje incrementaría debido a la ausencia de
la institucionalidad del Estado y en particular de las instancias de seguridad y justicia en el interior del país.
• Que la víctima tenga cierta esperanza que su denuncia servirá de algo y no sea
solamente una pérdida de tiempo (una de cada cuatro víctimas de extorsión que
no denuncian no lo hace porque considera que es una pérdida de tiempo), y
• Que el clima de inseguridad a nivel general se reduzca y de esa forma disminuya el
miedo a denunciar por la posibilidad que existan represalias en contra, pues una
de cuatro víctimas de extorsión no denuncia por miedo al agresor (solo el 7% de
las personas que no denuncian dicen que no lo hacen por miedo al agresor, lo cual
implica que el miedo al agresor es más pronunciado en el caso de la extorsión ‐
25%‐).
Es importante observar que una de cada tres víctimas de extorsión (32%) sufre daño
psicológico, adicionalmente 12% del total de víctimas sufren daño emocional, lo cual
confirma lo señalado en el Estudio Exploratorio: que las extorsiones causaban un alto
impacto psicológico en las víctimas el cual suele ser subestimado (el daño psicológico es
significativamente mayor para el delito de extorsión que para otro tipo de delitos ‐32% vs
18%‐). A su vez, esta situación alimenta la desconfianza en las autoridades y potencia el
miedo que infunde el agresor. Esto es grave en el contexto en el que, según la encuesta,
apenas una de cada diez víctimas recibe atención psicológica, lo cual reproduce el
síndrome de indefensión aprendida y reafirma la tesis de que la extorsión se basa en el
miedo y la incapacidad de defensa de las personas.
Respecto a la percepción, es evidente que la misma está influida tanto por la victimización
directa como por la indirecta. Nueve de cada diez entrevistados consideran el municipio
de Guatemala como inseguro, mientras que solo la mitad (54%) considera su barrio como
inseguro. Sin embargo, todas las personas que han sido víctimas de extorsión consideran
el municipio como inseguro.
Por otra parte, el haber sido víctima de un delito cualquiera incrementa la percepción de
que existen extorsiones cerca de la vivienda del 47% al 59%, y el haber sido víctima del
delito de extorsión incrementa esta percepción al 91%.
Mientras tanto, la expectativa de volver a ser víctima de la extorsión es alta en todos los
casos (81%), pero el dato que llama más poderosamente la atención es que la totalidad de
quienes fueron víctimas de extorsión más de dos veces en el año afirmaban que volverían
a ser víctimas en los próximos dos meses, lo cual significa que este tipo de extorsión ya no
era una extorsión casual sino sistemática.
Esto es un grave problema considerando que una de cada cuatro víctimas (23%) había sido
extorsionada más de dos veces en el año y que este tipo de extorsión tiene características
particulares que incrementan su peligrosidad:
1. La selección de las víctimas es realizada de acuerdo a la vulnerabilidad: actividades
de mayor exposición y visibles que son blancos fáciles de ataques (casas o
negocios).
2. Las extorsiones son recurrentes y con montos más altos que una extorsión
predatoria, siempre tomando en cuenta la capacidad de pago del extorsionado.
3. Está muy ligada al control territorial que puede ejercer un grupo delictivo y a su
capacidad de causar daño, lo cual puede vincularse posteriormente a otro tipo de
delitos como el homicidio o secuestro.
4. En el largo plazo estas extorsiones pueden convertirse en simbióticas y los grupos
criminales que las realizan adquirir algunas características de la mafia en la medida
que el grupo delictivo se vuelve jerárquico, se apodera de la totalidad del control
territorial e infiltra las actividades económicas legítimas cambiando las estructuras
del mercado otorgando posiciones monopólicas geográficas.