ESTUDIOS
GRANADA, LA CIUDAD DE LOS VALERII VEGETII 1
Margarita Orfila Pons1, Elena Sánchez López2
Resumen
Son cada vez más completos los datos que se conocen sobre la estructura y el funcionamiento de Florentia
Iliberritana, la ciudad romana ubicada en el Albaicín granadino; apuntes sobre su urbanismo, su estructura
social, su base económica y sobre su mundo funerario, que permiten entender cada vez mejor una ciudad
cuyas élites llegaron incluso a desempeñar cargos de responsabilidad en la administración imperial.
Palabras clave: Granada, Arqueología Romana, Florentia Iliberritana, Kalendarium Vegetianum.
GRANADA, THE TOWN OF THE VALERII VEGETII
Summary
It is known the increasingly knowledge given by the entires about the structure and the performance of
Florentia Iliberritana, the Roman city sited in the Albaicín neighborhood, Granada; notes about its town
planning, its social structure, its economic base, and its burial system, that enable understanding much better
a city whose aristocracy arranged responsibility charges in the Imperial administration.
Keywords: Granada, Roman Arqueology, Florentia Iliberritana, Kalendarium Vegetianum.
1Este trabajo se incluye dentro de las actividades desarrolladas desde el Grupo de Investigación de la Junta de Andalucía HUM296.
1
Catedrática de Arqueología, Universidad de Granada. [
[email protected] ]
2
Becaria FPU, Universidad de Granada. [
[email protected] ]
Recibido: ; Aceptado:
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INTRODUCCIÓN producción de aceite en las tierras de su ager, hoy en
día, gracias a la evidencia arqueológica de la impor-
En los alrededores de Viterbo (a unos 50 km de tancia de la explotación en este territorio de esta
Roma), existió una villa conocida como Calpisiana materia, queda del todo justificada la implicación de
(CIL XI 3003) (Rodríguez Neila, 1988; Marzano, 2007: los Valerii Vegetii en su exportación, dado que
170), regada con el agua conducida por un acue- seguro primero estuvieron implicados en su produc-
ducto, el Aqua Vegetiana (Lomas y Sáez, 1981: 60), ción. Los datos actuales están indicando que los
hecho construir por el propietario de la misma, alrededores de la Granada romana estuvieron plaga-
Mummius Niger Valerius Vegetus, uno de los miem- dos de explotaciones agrarias dedicadas a la
bros de la gens Valeria. Esta saga, además de esta obtención de ese dorado y líquido elemento (Sánchez
propiedad, contó con otras en Italia, caso por ejem- et al., 2008: 104-113).
plo de una casa en el Quirinal (Castillo, 1965 y 1988),
como lo demuestra una fistula plumbea hallada en Pero no sólo eso, pues la existencia de un núcleo
1641 en la via XX Settembre, elemento vinculado al urbano, municipio es su estatuto jurídico desde
abastecimiento continuo de agua a la domus. antes del cambio de Era, tiene su razón de ser al
tener una floreciente economía que lo sustentaba, y
El origo de esta familia es iliberritano, es decir hoy desde el cual se controla. Se han constatado otros
granadinos, que alcanzó la más alta cota dentro de la productos, además del aceite, como parte de esa
sociedad romana, el ordo senatorial (Pastor, 1983; economía, tal es el caso de la explotación de cante-
Roldan, 1983b: 290-303; Caballos, 1990; Jiménez, ras, la alfarería, la minería de oro, etc.
1991 y 2008); siendo partícipes de parte de la
impronta dejada por los hispanos en tierras italia-
nas, como muchas otras familias llegadas de la LOS ORÍGENES DE FLORENTIA
península Ibérica a la Itálica (Pflaum, 1965; Syme, ILIBERRITANA
1982-83). Pero es que al hablar de Granada en época
romana no se puede por menos que empezar citando Los contextos arqueológicos localizados en el barrio
a esta importante familia iliberritana. del Albaicín y su entorno están permitiendo poder
indicar un pasado más lejano para este enclave
Los Valerii Vegetii deben situarse históricamente, y urbano que el sugerido en las fuentes escritas clási-
de una manera directa, en Granada, gracias a toda cas. Tanto las literarias como la numismática citan
una serie de inscripciones halladas en el subsuelo i.l.du.r.i.r/Ildurir, un poblado ibérico latinizado como
del barrio del Albaicín (CIL II, 2074 y 2077; Pastor, Iliberis o Iliberri, y catalogado a modo de oppidum
2002: 57-59). Su importante papel en Roma, como por Plinio (Nat. Hist. III, 6, 15). Las intervenciones
también en la Baetica, se debió, en gran parte, a su arqueológicas llevadas a cabo dentro del proyecto
fortuna. De hecho su capacidad económica les dirigido por Mercedes Roca “La ciudad ibero-
permitió crear una entidad a modo de registro de romana de Granada”, puso a disposición de la
créditos, un Kalendarium, el llamado Kalendarium comunidad científica importantes resultados, tal
Vegetianum (Manacorda, 1977; Lomas y Sáez, 1981: como se puede leer, entre otras publicaciones en el
55-56; Sánchez et al., 2008: 113-114), cuyos intere- libro “El Albaicín y los orígenes de la ciudad de
ses se cobraban al inicio de cada mes, de ahí su Granada” (Roca et al., 1988: 41-42), en lo que se
nombre. Esta entidad debe asociarse en íntima indica la presencia de material de la Edad del Bronce
conexión con la tenencia de tierras, especialmente en lo alto de la colina del Albaicín. Durante la década
en la Bética pues desde ella se gestó la financiación de los 90 del siglo XX se documentaron, en la parte
de una parte importante del aceite bético que surtió baja del Albaicín, unos suelos de cabaña testimonios
a la annona en Roma. Alcanzar la Urbs no era una de un poblamiento disperso cuyo origen se suponía
tarea fácil, de ahí la necesidad de que una entidad en torno al siglo IX a.C., correspondiente a la edad
fiduciaria respaldara económicamente los avatares del Bronce Final Reciente (Burgos et al., 1999; López
de su transporte hasta llegar a la capital. et al., 1997). El hallazgo en el Cercado Alto de
Cartuja en una intervención de 2010 de unos restos
Si bien hace unos años extrañaba que estos ciudada- del Neolítico lleva a poder afirmar a día de hoy el
nos de Florentia Iliberritana se implicaran en ese origen del poblamiento en la zona debe retrotraerse
negocio, dado el desconocimiento que se tenía de la incluso más allá (Moreno, 2010).
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No obstante hay que volver a lo que fue el oppidum tanto por Villaronga (1979: 142-147) como especial-
ibérico (Adroher, 2007) para constatar el primer mente por Tadea Fuentes (2002). Según Untermann
núcleo urbano permanente de lo que hoy es (1995: 315) en esas monedas se utilizó un lenguaje
Granada, siendo la pieza definitoria la muralla que lo que puede catalogarse de tipo ibérico septentrional.
envolvía, reflejo de un mecanismo de cohesión de la Esta acuñación, hecha bajo el sistema ponderal
sociedad que lo habitaba y que había permitido unir romano, se iniciaría en torno al s. II a.C., teniendo
la fuerza de toda una comunidad para llevarla a como tipo parlante una cabeza viril en el anverso y
cabo. De esta muralla se han documentado arqueo- una esfinge o una triqueta en el reverso. La siguiente
lógicamente varios de los lienzos que quedan aún serie de monedas acuñadas en este enclave resulta
permanentes en el subsuelo de este barrio grana- semejante al anterior, en el anverso de tipo parlante
dino; entre ellos sobresale el que se excavó en el se tiene una cara con cejas muy pronunciadas o una
solar hoy ocupado por la mezquita del Albaicín (calle cabeza pequeña, y en el reverso diversas variantes
Espaldas de San Nicolás), un tramo de 30 m lineales de una esfinge. La peculiaridad de esta acuñación es
en sentido Norte/Sur, de más de 4 metros de altura que la leyenda ya se realizó en latín, Iliber, signo
y una anchura que oscila entre los 5 y 7 m. La fecha fehaciente del proceso de latinización de la pobla-
de inicio de construcción de esta parte de la muralla ción ibérica. En ambos casos son documentos que
se ha fijado en la segunda mitad del siglo VII a.C., se indican el poder y presión del sistema financiero
une a este tramo, en este mismo solar, el que da a la romano sobre la población autóctona que no tenía en
calle Camino Nuevo de San Nicolás (Casado et al., esos momentos estatuto jurídico.
1999: 139-141). Se tienen constatados más tramos
de esta obra defensiva en el Carmen de la Muralla Debe situarse en la segunda mitad del siglo I a.C. el
(Sotomayor et al., 1984; Roca et al., 1988: 34-37), a momento en que ese oppidum pasa a ser ciudad
los que se deben añadir el posible de la calle del privilegiada al serle concedido el estatuto de munici-
Gallo, el de la calle Álamo del Marqués, o el de la pium, conllevando, a la par el que al inicial topónimo
calle María La Miel números 2 y 4 (Orfila, 2002; de Iliberi/Iliberris se le añadiese un hermoso adje-
Jiménez y Orfila, 2008). Entre los documentos del tivo sustantivo, símbolo de ese cambio
pasado ibérico de Granada los bienes domésticos administrativo y prueba de su plena incorporación a
son también numerosos, tanto unidades arquitectó- la política del estado romano, nos referimos a
nicas como objetos cotidianos, tipo vajilla, Florentia, de floreciente, y como tal, con nombre
herramientas, etc., destacando de entre ellos la compuesto, aparece en un importante número de
acuñación de moneda. De hecho la moneda es el inscripciones recuperadas en su lugar de ubicación,
primer documento escrito y original que se tiene en el Albaicín, bajo la fórmula Municipio Florentino
el que se refleja el topónimo de este establecimiento Iliberritano. La Florentia Iliberritana que citan tanto
urbano, en ibérico, transcrito como i.l.du.r.i.r.- Plinio (Naturalis Historia III, 10) como Ptolomeo
Ilturir. Una amonedación estudiada en profundidad (Geografía, II, 4,9). (Fig.1).
Fig. 1. Monedas con el epígrafe Florentia (siglo I a.C.). Fotografía: P.P. Ripollès.
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Dado que no se tiene una referencia concreta en las Carmen de la Muralla y en el tramo de San Nicolás,
fuentes escritas sobre la obtención de estatuto jurí- hoy solar de la mezquita (Orfila, 2002 y 2007;
dico (Marín, 1988: 218), es factible que sea Jiménez y Orfila, 2008). En la zona por debajo de
consecuencia directa de haber estado en el bando de Camino Nuevo de San Nicolás y en Espaldas de San
César en la batalla de Munda. Pero el que los perso- Nicolás fue superada tempranamente, aunque
najes que ocuparon magistraturas en este municipio grosso modo el recorrido de la muralla marcaba el
estuviesen incluidos en la tribu Galeria, junto a que límite de la ciudad (Casado et al., 1999: 141; Orfila,
no tiene referencia de Iulia, hace pensar que ese 2002: 32) que se identifica también con elementos de
paso de acceder a la municipalización debió formali- la propia orografía del terreno. Si se inicia una
zarse ya con Augusto (Orfila 2002, 28-29; Orfila y descripción del espacio que ocupó este enclave
Ripollés, 2004; Orfila, 2007, 59-60), de hecho suele desde la zona de San Nicolás, que se acaba de
ser habitual que se asocie a concesiones augusteas mencionar, continuaría el límite hacía la parte
de privilegios cuando los miembros de las élites septentrional de esta colina por el solar del Carmen
locales se incorporan a la mencionada tribu de la Muralla, enlazando en dirección Oeste con la
(Wiegels, 1985, 38 y 160; Abascal y Espinosa, 1989, zona del Callejón del Gallo. El borde occidental
66-67; González, 1993, 129; Stylow, 1995, 119; quedó determinado por el gran desnivel que tiene la
Abascal, 1996, 256). Consideramos también que las colina por ese lateral, aunque aún así pudo identifi-
monedas acuñadas en Iliberri, utilizando como única carse la muralla, como se hizo en la calle Cruz de
leyenda Florentia, pueden ser reflejo documental de Quirós nº 8, mientras que la actual calle Álamo del
ese hecho2. Marqués marcaría el enlace con el margen meridio-
nal, habiéndose constatado la presencia de parte de
Esta ciudad quedó incorporada dentro de la subdivi- un posible lienzo de muralla, alcanzado el límite
sión de la provincia de la Bética, al conventus hasta la placeta de San José que define igualmente
Astigitano, siendo el modo de ligamen con su capital, la parte suroccidental. La linde meridional describe
Astigi, el fluir de las aguas del río Genil (Singilis), una línea sinuosa que viene a coincidir con la trama
alejándolo del lado oriental de Sierra Nevada y del urbana actual constituida por la placeta de Cruz
Puerto de la Mora, ya pertenecientes a la provincia Verde, siguiendo por la calle Aljibe del Trillo, o
Tarraconense y el mundo anterior de la Bastetania, incluso subiendo más por la zona de la plaza Nevot,
no en vano Ptolomeo sitúa a Florentia entre los hacia las Tomasas, enlazando con el lienzo de mura-
túrdulos. lla localizado en la intersección de la calle María La
Miel esquina Camino Nuevo de San Nicolás (Jiménez
y Orfila, 2008: 51-52).
¿QUÉ SE SABE A NIVEL URBANÍSTICO DE
LA CIUDAD? No exactamente centrado, pero sí ubicado en una de
las terrazas englobadas dentro del recinto descrito,
Para empezar hay que aclarar que este enclave se hallaba el centro neurálgico de Florentia, el foro,
estuvo, como lo está actualmente el granadino localizado en el siglo XVIII gracias a las excavaciones
barrio del Albaicín, hipotecado por el “efecto colina”, llevadas a cabo por Juan de Flores entre los años
pues sobre una de estas pequeñas estribaciones fue 1754 y 1763 en lo que en la actualidad es el Carmen
donde se ubicó el poblamiento ibérico, y sobre éste de la Concepción, delimitado por las actuales calles
se desarrolló también la vida en el periodo histórico de Aljibe de la Gitana, Camino Nuevo de San Nicolás,
romano. La muralla ibérica permaneció en ese Placeta de las Minas que enlaza con Maria la Miel
paisaje como parte inherente de la ciudad romana, (esta última conocida hace unos siglos como Calle
marcando una parte importante del espacio que Mayor) (Sotomayor y Orfila 2004). En los dibujos de la
ocupaba, y conformando en cierta medida, pues no época aparece un amplio espacio enlosado, porme-
coincide al 100%, lo que luego fue conocido como norizadamente descrito por Gómez-Moreno (1949:
Alcazaba Cadima. En época romano tardía este 370), debiéndose ubicar en los entornos del mismo
elemento defensivo fue reforzado en la zona del diferentes edificios que albergaron las actividades
2 Tadea Fuentes apuntó en 2002 esa cronología, refrendada a posteriori por toda una serie de indicadores analizados (Orfila y Ripollés, 2004;
Chaves, 2008). Cabe mencionar que algunos investigadores siguen considerando que el momento de su acuñación debió ser más antiguo,
en el siglo II a.C. (Padilla, 2009: 213), tal como se ha apuntado durante muchos años, y tal como Villaronga defendió (Villaronga 1979).
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políticas, religiosas, judiciales, económicas, etc., de El amplio número de inscripciones documentadas
la ciudad, cuya existencia resulta conocida gracias a en el Albaicín, algunas de ellas recuperadas directa-
las numerosas inscripciones recuperadas por esta mente sobre el pavimento descubierto por Flores,
zona. Así, en el epígrafe dedicatorio de Fabia Hygia a debieron servir de ornamento a la plaza forense,
su hijo Lucio Cornelio Flaco (Pastor 2002, 53-54 nº junto con las esculturas halladas en el solar ocupado
20), la mención hecha a un decreto decurionum, por la ciudad antigua (Moreno, 2008, y 2010).
permite corroborar la existencia de esta institución Esculturas a las que deben añadirse aquellas
municipal (el ordo), y por tanto del edificio que la desaparecidas pero cuya existencia es conocida
albergaba (Orfila, 2002: 35-36). Aunque mucho más gracias a los epígrafes inscritos en los soportes de
explícitas resultan las inscripciones en las que se las mismas, como por ejemplo una escultura de
hace referencia concreta en sus textos al foro y a la Furia Sabina Tranquilina Augusta, mujer del empe-
basílica (CIL II 2084; Pastor y Mendoza, 1987, nº 47 y rador Gordiano III (241-244 d.C.), hallada junto a una
CIL II 2083; Pastor, Mendoza, 1987, nº 46). (Fig. 2). inscripción dedicatoria del Ordo Municipi Florentini
Iliberritani (CIL II 2070; Pastor y Mendoza, 1987: 80,
Por otra parte cabe indicar que en el foro se descu- nº 32; Pastor, 2002: nº 2), A ello se unen un frag-
brieron una serie de elementos arquitectónicos mento de togado, fechado en el siglo I d.C.,
decorativos, desde lastras a elementos moldurados, recuperado en la Calle Espaldas de San Nicolás
hechos en piedra de Sierra Elvira, que fueron dibuja- (Toro et al., 1987; Moreno, 2008 y 2010); dos estatuas
dos en el siglo XVIII tanto por Flores como por otros localizadas en 1912 en los sótanos de la Chancillería,
personajes, como Sánchez Sarabia, Villanueva o y que debieron pertenecer a los materiales desente-
Arnal. Gómez Moreno Martínez publicó tanto en 1907 rrados por Flores en el siglo XVIII (Moya, 2004: 221;
como en 1949 un dibujo del foro, teniendo como base Moreno, 2008 y 2010); una cabeza colosal de mármol
lo representado en los planos del XVIII, y que es el que según Gómez-Moreno (2004c: 584) se halló en el
que se ha difundido a nivel bibliográfico durante el desmonte de una pared en la calle María la Miel; y
siglo XX. En ese sentido ha sido muy interesante una estatua icónica femenina tipo “Artemisa” hallada
poder recuperar, a inicios de este siglo XXI (Sánchez, en la calle Gumiel (Moreno, 2008, y 2010).
2008: 195), algunas de estas piezas en una interven-
ción llevada a cabo en el solar nº 11 de la calle María Menos entidad tienen los restos arqueológicos
la Miel, correspondientes en gran medida a los dibu- asociados a ambientes residenciales, aunque la
jados en el siglo XVIII por los mencionados más multitud de excavaciones que se han desarrollado en
arriba (Ginés et al., 2006: 30). el barrio del Albaicín permiten ir definiendo áreas de
Fig. 2. Inscripción en la que se hace referencia al foro y la basílica de FlorentiaIliberritana (MAEG 217). (Fotografía: J. Algarra).
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hábitat de Florentia Iliberritana (Orfila, 2007: 69-70; Baldomero y Castillo, 2001), donde se excavó parte
Jiménez y Orfila, 2008: 54). Aunque no se ha podido de una vivienda construida siguiendo el sistema de
esclarecer la funcionalidad de algunas de las estruc- terrazas y nivelaciones propio del Albaicín, de la que
turas de cronología romana excavadas en la “huerta destaca el impluvium y unas dependencias a su alre-
de Santa Isabel la Real”, sí que pudieron pertenecer dedor. Muy cercanos se encuentran los restos de un
a casas ciertas estancias que, según datos aporta- edificio doméstico en el solar de la calle Cruz de
dos por la vajilla de cerámica allí recuperada, Quirós nº 8, datados entre los siglos II y I a.C.3 Y son
habrían tenido un uso que abarca desde el siglo I d.C. especialmente destacables por su extensión los
al siglo VI d.C. (López, 2001). En la plaza de San documentados en calle Álamo del Marqués, justo en
Nicolás, Ángel Rodríguez identificó los posibles el lateral de la llamada “Casa del Almirante”, que
restos de una vivienda romana ocupada entre el siglo junto a los excavados en el solar existente entre
I a.C. y el II d.C.; y en el Callejón del Gallo se docu- Álamo del Marqués y San José Alta, forman un
mentó una fase tardo-imperial con un uso doméstico complejo residencial, con una serie de ámbitos
(Adroher y López, 2001). Más claramente vinculables cuyas paredes presentan decoraciones de pinturas
a la existencia de diversas domus son los restos murales, además de la presencia de un impluvium
identificados en la zona noroeste de esta urbe, en con opus spicatum en su interior. (Fig. 3).
concreto en el callejón de los Negros (Pérez de
Tramos de muralla Foro romano Contextos urbanos Contextos industriales Vestigios hidraúlicos Contextos funerarios
Área con mayoría de contextos habitacionales Área con mayoría de contextos artesanales Área ocupada por el foro
Fig. 3. Usos identificados en distintas zonas del Albaicín en época romana. Elaboración propia.
3 Agradecemos la información aportada sobre este punto por parte de Inmaculada de la Torre Castellano y de Taoufik El Amrani Paaza.
4 Agradecemos a Mª Luisa Gámez-Leyva, responsable de la intervención, toda esta información.
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LOS HABITANTES DE FLORENTIA Severina, se casó con Q. Valerius Vegetus, y fue la
ILIBERRITANA madre de cónsul del año 112, con el mismo nombre
que su padre. P. Cornelius Anullinus, según se espe-
Como ocurre en la mayoría de los casos, en una cifica en la inscripción hallada en Granada (CIL II
ciudad son mucho más fácil individualizar e identifi- 2073; Pastor y Mendoza, 1987: nº 36; Pastor, 2002: nº
car las capas altas de la sociedad, que no la más 6), fue cónsul en Roma entre los años 176 y 178 d.C.,
baja, dado que los primeros comúnmente reflejan procónsul de la provincia de África, legatus de la
sobre epigrafía el resultante de sus actividades, Narbonense, procónsul de la Bética, legado de la legio
especialmente las de tipo político-administrativas. VII Gemina. Su hijo, P. Cornelius Anullinus, ocupó
En este sentido destacan de la antigua Florentia una también toda una serie de cargos, fue cónsul junto a
serie de familias en cuyas manos recayó práctica- P. Catius Salinus en el año 216 d.C., y Salius Palatinus
mente todo el poder local, en ocasiones con una muy y augur en el año 201 (Pastor, 1983: 155-6).
importante proyección externa que les llevó a ocupar
cargos a nivel provincial e incluso imperial, como la La tercera de las gentes de Florentia que ostentó
ya citada gens de los Valerii Vegetii, llegando incluso cargos senatoriales fue la Papiria. Cn. Papirius
a ser senadores o cónsules en Roma, tal como han Aelianus Aemilius Tuscillus es citado en una inscrip-
destacado autores como Rodríguez Neila (1981), ción hallada en 1864 en un solar contiguo donde hoy
Pastor (1983) y Jiménez (2008). se identifica el foro, centrado en lo que es el Carmen
de la Concepción (CIL II 2075; Pastor y Mendoza,
De la gens Valeria, recordemos aquí al ya citado, al 1987, nº 38; Pastor 2002, nº 9). Este personaje
inicio de este escrito, Q. Valerius Vegetus (CIL II, ostentó el cargo, según parece, de legatus pro prae-
2074 y 2077), que accedió al ordo senatorial gracias tore de la provincia de Dacia entre los años 132-133
a las ganancias de sus grandes posesiones en la d.C. (Pastor, 1983: 157; Boscs-Pateaux, 2005: 575-
Bética. Este personaje, que debió comenzar su 576). Su nieto, C. Papirius Aelianus, fue cónsul
carrera bajo Vespasiano como homo novus (Boscs- ordinario en el año 184 d.C. También a esta familia
Pateaux, 2005: 515), fue consul suffectus en el año pertenece Tito Papirio Severo, que como magistrado
91, y senador en el gobierno de Domiciano (Pastor, y en representación del ordo municipal de Ilurco,
1983: 154). Para Balil debió acceder, en época de dedica una inscripción a Tiberio (CIL II 2062; Pastor y
Vespasiano, al ordo senatorial a través del ecuestre Mendoza, 1987: nº 99; Pastor, 2002, 101: nº 74). De
(Balil, 1961: 97). Varios descendientes de este primer nuevo aparece referencia a esta gens en una inscrip-
Valerius que estuvo en Roma ostentaron diversos ción hallada en plena vega, en Brácana, en una
cargos dentro de la administración, Q. Valerius ofrenda a los dioses Lares Viales (Beltrán, 1982-
Vegetus, hijo del anterior, fue consul suffectus en el 1983: 237-240; CIL II2 5.701; Pastor, 2002: nº 104).
año 112 d.C. (Boscs-Pateaux, 2005: 545), o L.
Mummius Níger, hijo de este último, quién en el año La epigrafía granadina es la que evidencia la existen-
127 d.C., también fue también cónsul (Boscs- cia en la ciudad de familias pertenecientes al ordo
Pateaux, 2005: 571-572). La mujer de Q. Valerius equester. Se trata concretamente de una inscripción
Vegettus fue flaminica de la emperatriz Pompeia de tipo honorífico-funeraria hallada en la placeta
Platina. En 1999 apareció una inscripción en la que Cruz Verde antes de 1869 (nº 42 de Pastor y
se hace referencia a un miembro de una de estas Mendoza, CIL II 2079; Pastor, 2002: nº 13), y datada
gens, los Valerii, nos referimos a un pedestal de una en la segunda mitad del siglo I d.C. En ella Quinto
estatua hallado reutilizado en la calle de Santa Cornelio dedica una escultura a su padre, Quinto
Isabel la Real nº 2 como una mensa ponderaria, Cornelio Valeriano, uno de los quince jueces de las
junto a la Plaza de San Miguel Bajo, y que debe cinco Decurias de Hispania, praefectus cohortis I
datarse, según Pastor, en el siglo I d.C. (Pastor, (Rodríguez Neila, 1978: 19).
2002: 57-59).
Con respecto al ordo decurionum, las inscripciones
Pero esta familia no fue la única de las iliberritanas recuperadas en el subsuelo de lo que fue Florentia
perteneciente al ordo senatorial que alcanzó ese Iliberritana han proporcionado los nombres de algu-
rango, también miembros de la gens de los Cornelii, nos de los que ostentaron magistraturas locales, o
emparentados, por cierto, con los Valerii, y los Papirii. cargos relacionados con la religión oficial en la
Uno de los miembros de los Cornelii, Cornelia ciudad (Jiménez, 1999: 113-118, y 2008). Entre ellos
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Lucio Galerio Valeriano (CIL II, 2081; Pastor, 2002: nº María la Miel, solar nº 11, el soporte de una escul-
14); Quinto Valerio (Pastor, 2002: nº 24), que ocupó tura, quizás dedicada a una divinidad, pero en la que
las magistraturas de edil y duoviro; o Silvino Fabio, se hace constar que la estatua estaba recubierta de
que al haber sido pontífice perpetuo, cabe interpre- una capa de oro que parece alcanzaría el peso de
tar que también ocupó el duovirato (Pastor, 2002, nº 245,88 gramos (Mayer, e. p.; Moreno, 2008c).
16). Otras familias conocidas a través de la epigrafía
granadina, cuyos miembros posiblemente también La documentación arqueológica permite también
ocuparon este tipo de cargos municipales, son los afirmar que, además de la actividad minera mencio-
Pomptilii, Licinio, Manilii, Atilio, Manlii, Persia, etc. nada, la economía de Florentia Iliberritana se
(Pastor y Mendoza, 1987; Pastor, 2002). sustentaba en otro tipo de recursos. Entre ellos las
Especialmente interesante, a pesar de que el campo canteras de piedra, especialmente la de Sierra Elvira
epigráfico esté muy sesgado, es la inscripción (Román et al., 2003), de donde se extraía una caliza
hallada en 2003 en el nº 11 de María la Miel (Mayer marmórea de color gris que, por sus características,
e.p.; Moreno, 2008; Ruíz y Rodríguez, 2009) en la que bien puede catalogarse dentro de los marmora.
se hace referencia a un patronus. Debe añadirse la explotación de travertino del Cortijo
del Canal (Orfila et al., 1996a), o la explotación de la
Ausentes de la epigrafía oficial se encuentran el arenisca de Escúzar (Padilla, 1999: 327). Sin poder
resto de los escalones que configuraron la sociedad dejar de mencionar la posible explotación de la
iliberritana, aunque el amplio conjunto de inscripcio- piedra abrasiva de Tiena (Íllora), cuyo uso debe ser
nes funerarias puede convertirse en el reflejo de la relacionado probablemente con la fabricación de
actividad desarrollada por esos otros granadinos. molinos o prensas.
Por su parte la alfarería es una actividad artesanal
LOS RECURSOS ECONÓMICOS DE LOS constatada en la zona de Granada desde hace déca-
ILIBERRITANOS das. Don Manuel Sotomayor, a lo largo de los años
sesenta del siglo XX, excavó parte de un complejo
Desde el siglo XIX, y gracias a la ingente labor de alfarero en un solar actualmente sito dentro del
Gómez-Moreno González y su hijo Gómez-Moreno Campus de Cartuja de la Universidad de Granada,
Martínez, se ha hablado de la existencia de una conocido como Cercado Alto de Cartuja. En total se
explotación de oro de la zona del Genil, río arriba de identificaron 10 hornos organizados mediante
la ciudad, constituyendo el Hoyo de la Campana del compartimentaciones señalados por muros que
Cerro del Sol, de Lancha de Genil, uno de sus más separan unos hornos de otros (Sotomayor, 1970;
importantes núcleos en explotación; realidad que Serrano Ramos, 1976 y 1979; Casado et al. 1995). La
viene a corroborar la referencia de Estrabón a una recuperación de restos de vajilla en sigillata, piezas de
cordillera de la Bastetania con yacimientos auríferos cerámica para cocinar o de uso en las labores de
(Str. III, 4, 2), cita que, por otra parte, ha sido emple- preparación o de pequeño almacenaje de comida,
ada para fechar el inicio de su explotación a finales pesas de telares, y una importante diversidad de
del siglo I o principios del II a.C. (Domergue, 1990: materiales de construcción, son testimonio de la
490). Los estudios que sobre este yacimiento lleva- variedad de elementos producidos en estas depen-
dos a cabo García Pulido en los últimos años, dencias alfareras desde momentos avanzados del s. I
permiten hoy en día catalogar a este lugar como una d.C. hasta mediados del II d.C. Pero este no fue el
“…espectacular explotación aurífera de época único centro alfarero de la ciudad, en la excavación
romana realizada a nivel extensivo e intensivo” llevada a cabo en los años ochenta en el Carmen de la
(García Pulido, 2008: 118)4. Muralla (Sotomayor et al., 1984), de documentaron
otros dos hornos cerámicos (Fernández y Roca, 2008).
La importancia del oro en la economía iliberritana en
cierta manera se ha reflejado en una de las inscrip- También han sido vinculadas a diferentes labores
ciones halladas hace poco en Granada, en la calle artesanales diversos contextos excavados en el solar
5 Una explotación similar ha sido referida también para la Cañada de Valdera en Pinos Genil (Sánchez Palencia, 1989).
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GRANADA, LA CIUDAD DE LOS VALERII VEGETII
de la antigua ciudad de Florentia, concretamente en Casado et al., 1999) y el valle del río Cubillas (Orfila
el Callejón del Gallo donde destacan unas conduc- et al., 1995b; Orfila et al., 1996b), pero también de la
ciones de agua, además un largo depósito con base multiplicación de las definidas como “excavaciones
de opus signinum fechado en la etapa Alto Imperial y de contrato”. Consecuencia de esta ingente labor ha
vinculado a una conducción, también de signinum, sido la documentación, por ejemplo, de las termas
con cubierta de ladrillo (Adroher y López, 2001: 4). romanas de Íllora (Casado et al., 1997); la villa de la
Del mismo modo se ha planteado una posible funcio- Zubia (Ayala Romero, e.p.); la villa del Cortijo del
nalidad artesanal para la cisterna excavada en la Canal, con estructuras claramente vinculables a la
plaza de Santa Isabel la Real (Orfila, 2007: 72) transformación de la aceituna (Raya de Cárdenas et
al., 1989 y 1990), realidad que parece repetirse en las
Pero la actividad económica que aparece reflejada villas de Armilla, a la que también se asocia una
con más frecuencia en el registro arqueológico necrópolis (Padial y Ruiz 2001; Gallegos 2002), Híjar
generado en las últimas décadas es aquella ligada a (Ruíz y Padial, 2004: 464) y los Ogíjares (Sánchez
las actividades agropecuarias, siendo cada vez más Moreno, 2010). La obtención de aceite parece que fue
frecuente la documentación de asentamientos rura- también una actividad destacable en la posible villa
les en el territorio de lo que fue Florentia ubicada en “Caserío de Titos”, como se desprende de
Iliberritana, más o menos alejados del mencionado la reutilización como prensa (Orfila et al., e.p.; Orfila
enclave, reflejo sin duda de la importancia de la y Sánchez, e.p.) de un pedestal con inscripción dedi-
explotación de los recursos que proporciona del cado a Stata Mater (Sotomayor, 1966; Pastor y
campo para la economía de la ciudad. Mendoza, 1987: nº 60; Pastor, 2002: nº 59). Este
soporte de estatua lo más probable es que proceda
Las primeras evidencias de la existencia de asenta- del foro de Ilurco, dado que en el escrito se hace
mientos tipo villa en la fértil vega granadina mención a su ordo. Esto quiere decir que la referen-
aparecieron ya en el siglo XIX. Fruto de la investiga- cia a la diosa mencionada no tiene nada que ver con
ción desarrollada por Gómez Moreno se dieron a el lugar en donde se halló con ese uso de pesa, y sí
conocer los hallazgos de una escultura marmórea seguramente con las creencias de la mencionada
de fecha adrianea en Huétor Vega (Gómez Moreno y población de la vega granadina, hoy situada en el
Pijoan, 1912: nº 1; García y Bellido, 1949: nº 172; Cerro de los Infantes de Pinos Puente.
Moreno, 2008: 85), y de estancias decoradas con
ricos mosaicos bajo imperiales en Daragoleja Pero donde la arqueología ha permitido multiplicar
(Gómez Moreno, 1949: 381-382). Primeros descubri- exponencialmente en los últimos años nuestro cono-
mientos a los que hay que añadir los resultados de cimiento de la realidad del territorio de Florentia
las excavaciones llevadas a cabo por Cabré a inicios Iliberritana, es en el cinturón más cercano a la
del siglo XX (Cabré, 1923) en Gabia la Grande, en las ciudad. Una de las primeras noticias a este respecto
que se sacó a la luz una estructura definida en un se refiere a la existencia de una posible villa en la
principio como un baptisterio y posteriormente como zona de San Juan de los Reyes a la altura de la calle
lo que es, un criptopórtico con una de las estancias del Aire (Gómez-Moreno, 1949: 370), hallazgo al que
de esta infraestructura semisubterranea ricamente hay que añadir otras referencias más recientes como
decorada con mosaicos y opus sectile (Schlunk, los restos identificados en la plaza de Mariana
1945: 184; Sotomayor y Pareja, 1979; Pérez Olmedo, Pineda (Moreno y Barbosa, 1996: 65), el barrio de
1994), asociado a un asentamiento rural del que en San Matías (Bordes y Rodríguez, 2002: 197), parking
los últimos años se han ido dando a conocer también de los Escolapios (Rodríguez Aguilera, e.p.), villa de
las estructuras vinculadas a la producción de aceite, la Calle Primavera, donde destacan las instalaciones
y presumiblemente también de vino (Sánchez, Orfila termales y las estancias decoradas con mosaico
y Moreno, 2008; Rodríguez-Ariza y Montes 2010; (Pérez y Toro, 1989; Fresneda et al., 1993), villa del
Orfila et al., e.p.; Sánchez et al., e.p.). Camino de Ronda (Navas et al., 2009), Colegio de la
Presentación (excavación dirigida por Pablo Casado
A partir de finales de los años ochenta del siglo XX, Millán), sede de Caja Rural, Palacio de los Deportes,
se produjo una avalancha de datos en relación a la así como las recientemente documentadas como
ocupación del ager florentino, resultado en parte del resultado de las obras del metropolitano en las
desarrollo de amplios proyectos de prospección zonas de los Paseíllos Universitarios y Plaza
entre otros en el T.M. de Íllora (Orfila et al., 1995a; Einstein. (Fig. 4).
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M. ORFILA PONS Y E. SÁNCHEZ LÓPEZ
1. Villa del Campus Universitario de Fuente Nueva 8. Aparcamiento de los PP. Escolapios
2. Villa de la Confluencia de Camino de Ronda con Severo Ochoa 9. Villa de la c/Primavera
3. Necrópolis del Colegio de la Presentación 10. Villa del Palacio de los Deportes
4. Sacramonte 11. Villa de la Caja Rural
5. Villa de la Alsina (Antigua Estación, Camino de Ronda) 12. Villa de la Armilla
6. Villa del Camino de Ronda 13. Pago de Salazar
7. Villa de la Plaza de Mariana Pineda 14. Alfar romano de Cartuja
Fig. 4. Villaeperiurbanas de FlorentiaIliberritana. Elaboración propia.
Todos estos asentamientos rurales, y más especial- aparecen las letras K.V. Manacorda fue el que inter-
mente las actividades agropecuarias que les pueden pretó la marca de esos envases como referencia
ser a priori asociadas, deben encontrarse, como ya directa a esta entidad, el mencionado kalendarium
se ha apuntado, en la base del florecimiento econó- (Manacorda, 1977). Ejemplo de ello puede ser el
mico de Florentia y del consecuente ascenso de sus sello L.M.VE (Luci Mummi Vegeti) del Villar Tesoro
élites. Perfilándose entre estas actividades cada vez (Lomas y Sáez, 1981), aunque estos se han hallado
con más fuerza aquella vinculada a la producción de casi exclusivamente en la capital. Por otra parte
aceite, como se desprende no sólo de los cada vez existen inscripciones con referencia al cargo de
más numerosos torcularia identificados, sino procurator del Kalendarium Vegetianum que fueron
también de la existencia del ya referido Kalendarium recuperadas en Italica (Canto, 1973; Manacorda,
Vegetianum, entidad vinculada a la familia granadina 1977, p. 313), Antequera (CIL II 2029), Osuna (CIL II
de los Valeri Vegetii, tal como queda evidenciado 2099) e Ilipa (CIL II 1085) (Fig. 5).
epigráficamente sobre ánforas olearias en las que
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GRANADA, LA CIUDAD DE LOS VALERII VEGETII
los alrededores del granadino del barrio Albaicín han
ayudado a conocer la extensión de Iliberris, apor-
tando indicios de su perímetro. Y no solo eso, la
impronta que dejan, si esas tumbas van acompaña-
das de lápidas funerarias, referidas a quienes
vivieron en ella, ayuda a conocer mejor parte de la
composición de su sociedad.
Las zonas en donde se produjeron esos enterra-
mientos, estudiados y analizados en los últimos años
(Orfila, 2006; Vaquerizo, 2008; Moreno et al., 2009;
Vaquerizo, 2010), son diversas. Por una parte, como
testimonio más antiguo, debe citarse la necrópolis
del Mirador de Rolando, que si bien es más conocido
por su uso como tal en época ibérica (Arribas, 1967),
es también una realidad que se continuó utilizando
hasta un momento avanzado de la época romana
(Pastor y Pachón 1991), extendiéndose hacia la anti-
gua carretera de Murcia. A esas referencias hay que
sumar otros indicadores, como la figurita de bronce
del Seminario de Guadix (Moreno, 2008b: 176), la
lápida sepulcral del Cercado Alto de Cartuja Gómez-
Moreno (1888), o los restos de un altar funerario que
apareció en la parte de lo que hoy es la Residencia de
Carlos V dentro del Campus de Cartuja de la univer-
sidad de Granada. No lejanos a estos restos son los
de San Miguel Alto, en donde identificaron una serie
de sepulturas datadas de los siglos III-IV d.C.
(Adroher y López, 2000: 461). Un poco más cercano al
casco urbano antiguo deben mencionarse las
tumbas de la Calle Panaderos/Plaza Larga (Burgos y
Moreno, 1991), correspondientes a enterramientos
de época avanzada, y asociada a la puerta del Qastar
tardorromana, sobre la que se superpuso una necró-
polis medieval. Estas referencias no deben
desligarse de una inscripción funeraria de la cercana
Calle del Agua datada en el siglo VII d.C. (Vives, 1969:
Fig. 5. Basa hallada en Italica, en la que se menciona a un procura- nº 309). Se han hallado dos inscripciones en la parte
tor del KalendariumVegetianum. (Fotografía: Museo Arqueológico
de Sevilla). sur del Albaicín, una en la placeta de Cruz Verde, del
tipo honorario-funeraria del siglo II d.C. (CIL II 2079;
Pastor y Mendoza, 1987, nº 42; Pastor, 2002: 43-45,
LAS NECRÓPOLIS DE FLORENTIA
nº 13), y otra en la de San José (Gómez-Moreno,
ILIBERRITANA. (FIG. 6)
1888: 29; CIL II 5517; Pastor y Mendoza 1987, nº 58).
Los enterramientos que se identifican conectados a Una lápida funeraria, datada en torno al siglo II d.C.,
una ciudad romana tienen ese don de aportar una se localizó en el camino del Sacromonte, concreta-
información de primera mano referente al urba- mente en el Carmen de los Naranjos, de la que sólo
nismo de la misma. La famosa Ley de Las XII Tablas se pudo leer que la persona allí enterrada vivió
prohibiendo la realización de tumbas en el interior treinta años (CIL II 2090, Pastor y Mendoza, 1987:
de núcleos urbanos permite hoy que las necrópolis 117, nº 53; Pastor, 2002: nº 32). Su presencia
sean un testimonio extraordinario para ubicar sobre confirma en la zona la existencia de una necrópolis,
planta los accesos y salidas de las mismas. Las loca- apoyada por el hallazgo de más sepulturas, según
lizaciones de zonas cementeriales constatadas en indica Jiménez (1999: 38).
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M. ORFILA PONS Y E. SÁNCHEZ LÓPEZ
ción formada por tres cabezas de toros en la parte
frontal, de las que cuelgan dos guirnaldas de hojas de
laurel. En cada uno de los lados menores, una guir-
nalda sostenida en un extremo por la misma cabeza
de toro del frontal y por un águila en el otro extremo.
En su frontal puede leerse un epígrafe referido posi-
blemente a Annia Donata. Muy cercano a ese lugar se
encuentra la serie de enterramientos de la calle de la
Colcha (Ávila y Rodríguez, 2001), datados entre los
siglos III y IV d.C. Otros restos relacionados con necró-
polis son los que se recuperaron, sin intervención
arqueológica, en 1977 en la confluencia de la calle San
Antón con Alhamar, y que han sido relacionados con
actividad funeraria. Las piezas que lo componían dan
una cronología de entre el 150 al 100 a.C.
Se ha podido apreciar que la enumeración de algunas
de las necrópolis asociadas al propio núcleo de pobla-
ción abarca una cronología amplísima entre fines de
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